Nota del editor Por Juan Manuel Compte
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Una herramienta para hacer doble click y dar en la tecla

Cuando cerraron sus presupuestos, Nicolás Maduro seguía siendo el presidente de Venezuela, el ayatola Alí Jameneí parecía inconmovible al frente del régimen iraní y el barril de petróleo preocupaba por su tendencia a la baja, hacia apenas por encima de los u$s 60. En el plano interno, el Gobierno empezaba a empujar la reforma laboral. Envalentonado por el sólido triunfo en las legislativas, nada hacía suponer que, de cara a un año sin las exigencias del fragor electoral, tuviese un frente político turbulento como el que sufrió en 2025. A las dos turbinas que le dan estabilidad a su nave -los superávits fiscal y comercial-, se sumaban los aires calmos de un dólar estabilizado -y a la baja- y una inflación desacelerada.

Pasaron meses. Tres, cuatro, cinco, en función de cuándo se hayan definido los números y trazado los escenarios. Una eternidad, para la Argentina. Resultó que, también, lo es para el mundo. Incertidumbre y volatilidad, dos reglas de juego que mandan hace mucho, se volvieron más vigentes que nunca. Las decisiones geopolíticas de Donald Trump provocaron cambios, también, en la economía global. Al cierre de esta edición, la expectativa era que el barril de petróleo baje pero hasta el rango de los u$s 100, después de haber tocado máximos históricos -u$s 144 en el mercado spot- como consecuencias de la ofensiva bélica en Oriente medio, con las implicancias que eso tiene en la economía global. Los combustibles -savia vital de cualquier economía - reflejaron automáticamente esas subas en los precios domésticos de la mayoría de los países. El FMI advirtió sobre la presión inflacionaria y los costos sociales que eso significa.

El mundo cambió. La Argentina también. La reforma laboral es ley y, ahora, la batalla es en la Justicia. Javier Milei sigue prometiendo el “Congreso más reformista de la historia” -impuestos, lo más esperado-, al tiempo que se empantana en peleas varias. Para las Pascuas, la Casa Rosada no estuvo en orden, con un Jefe de Gabinete atormentado por la curiosidad judicial sobre sus bienes.

Del otro lado, las buenas siguen. La Justicia de los Estados Unidos revirtió el fallo que condenó al país a pagar u$s 18.000 milllones por YPF, el dólar y su demanda siguen desinflándose y el Banco Central hace compras récord, al punto de haberse asegurado en poco más de tres meses la mitad de todo lo que debe juntar en el año. La gran luz de amarilla es el nivel de actividad. Aun así, el Banco Mundial, si bien recortó el pronóstico previo (4%), proyecta un crecimiento del 3,6% para el país, más alto que la media regional (2,5%) y basado en “la agenda de reformas” del Presidente.

En ese contexto, en 2026, las empresas argentinas juegan su propio mundial. Y, como todos los años, El Cronista ofrece la edición de su Quién es Quién, un dossier imprescindible con los 5000 nombres de 475 empresas que salen a la cancha con un objetivo: ganar. Y esa gesta, en una economía como la de la Argentina, equivale a  conquistar una Copa del Mundo