

YPF cerró el segundo trimestre de 2026 con el EBITDA ajustado más alto de su historia.
El indicador llegó a u$s 2804 millones, según el comunicado de resultados difundido por la compañía. La cifra implicó un crecimiento interanual del 150%.

El salto estuvo acompañado por un margen de EBITDA del 43% sobre los ingresos. YPF señaló que ese porcentaje fue el mejor registro de los últimos veinte años.
La utilidad neta, en tanto, ascendió a u$s 1205 millones. Fue la segunda ganancia trimestral más elevada de la historia de la empresa. El máximo continúa en manos del tercer trimestre de 2024.
La empresa atribuyó el resultado a una combinación de mayor producción shale, menores costos y mejoras operativas.
También destacó la incidencia de los altos precios internacionales y el récord de procesamiento de sus refinerías.
La producción no convencional volvió a ocupar un lugar central en la explicación de los resultados. Durante el trimestre, la extracción de petróleo shale promedió 213.000 barriles diarios. Ese volumen representó un crecimiento del 47% frente al mismo período del año anterior. El avance reforzó el peso de Vaca Muerta dentro de la estrategia de YPF.
La compañía espera llevar la producción shale a 250.000 barriles diarios hacia fines de 2026. La meta supone sumar otros 37.000 barriles diarios respecto del promedio informado para el segundo trimestre.

Las inversiones en el trimestre totalizaron u$s1.340 millones. La cifra fue un 16% superior a la registrada un año antes.
Del total invertido, el 77% se dirigió a Vaca Muerta. YPF vinculó la esperada aceleración de las inversiones con la meta productiva de fin de año. El crecimiento, por lo tanto, demandará más capital durante los próximos meses.
YPF presentó al RIGI un proyecto de u$s 25.000 millones. Es el mayor monto presentado hasta ahora bajo ese régimen.
La escala de la propuesta refleja la ambición de ampliar de manera sostenida la producción no convencional.
El trimestre también mostró una fuerte actividad en el negocio de refinación.Las refinerías de YPF procesaron un promedio récord de 351.000 barriles diarios. La utilización de las instalaciones llegó al 104%. Ambos datos marcaron nuevos máximos históricos para la compañía.
Ese nivel de procesamiento permitió alcanzar récords de producción de naftas y gasoil. YPF afirmó que el incremento ayudó a evitar importaciones de combustibles.
Las ventas de naftas y gasoil crecieron un 10% interanual. Con ese avance, YPF alcanzó una participación de mercado del 59% en el trimestre. La política de precios fue otro elemento relevante: se aplicó un esquema temporal de amortiguación para naftas y gasoil. Ese mecanismo evitó trasladar al surtidor la totalidad del aumento de los precios internacionales.

La expansión operativa estuvo acompañada por avances en infraestructura. El proyecto del Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, conocido como VMOS, continuó según el cronograma previsto. Al cierre de junio, más del 77% de la obra se encontraba ejecutado. YPF espera que el nuevo oleoducto y su terminal comiencen a exportar petróleo a principios de 2027.
La puesta en marcha abriría una nueva vía para colocar la creciente producción de crudo. El proyecto aparece así como una pieza decisiva para sostener la expansión de Vaca Muerta.
YPF continuó durante el período con la venta de áreas consideradas no estratégicas. El 6 de agosto acordó desprenderse de dos grupos de áreas convencionales en Mendoza. El monto informado para esas operaciones fue de aproximadamente u$s 400 millones. Las transacciones todavía deben completar su proceso de cierre. Una vez concretadas, el 95% de la producción de YPF provendrá de Vaca Muerta.
Ese cambio acercará a la compañía a su objetivo de ser una petrolera integrada concentrada en recursos no convencionales. La venta de activos y la concentración en shale forman parte del mismo rediseño estratégico.
El resultado del trimestre también se reflejó en la generación de efectivo. El flujo de caja libre alcanzó u$s824 millones.Fue el tercer registro trimestral más alto en la historia de la compañía. La cifra incluyó un efecto extraordinario por la compra de activos de Equinor en Vaca Muerta. Sin ese impacto, YPF indicó que la generación de caja habría ascendido a u$s 1.000 millones. La diferencia muestra el peso puntual que tuvo esa adquisición sobre el flujo informado.
YPF terminó el trimestre con casi u$s 2.500 millones disponibles. Se trató del nivel de liquidez más alto de su historia. Al mismo tiempo, la compañía redujo su endeudamiento neto en relación con el EBITDA. El ratio bajó a 1,09 veces. Según YPF, fue el valor más bajo de los últimos once años.

El récord de EBITDA fue el principal dato del balance trimestral. Sin embargo, el resultado no se explicó por una única variable. El crecimiento shale aportó más producción al negocio de exploración y producción. La reducción de los costos de extracción mejoró la eficiencia de esa actividad. Y el récord de refinación elevó la producción de combustibles.
El desafío inmediato será sostener ese desempeño mientras acelera sus desembolsos. La meta de 250.000 barriles diarios de shale exige mantener el crecimiento durante el resto del año. La finalización de VMOS será relevante para ampliar la capacidad exportadora desde 2027.

