La multinacional francesa Louis Dreyfus Company (LDC) presentó sus resultados financieros globales correspondientes al primer semestre de 2026 y con cierre al 30 de junio.

El documento, que se emitió el 21 de septiembre desde Róterdam, Países Bajos, informó una ganancia neta de u$s 444.000 millones, un aumento del 6,2% en relación al mismo periodo del año anterior.

En tanto, registró ventas netas por u$s 26.800 millones (un aumento del 2,3%), un EBITDA de u$s 1036 millones (más de 5%) y resultados operativos por segmento de u$s 1248 millones, respaldados por un aumento interanual del 2,7% en los volúmenes vendidos.

Del total de ventas, las operaciones que mantiene la empresa en Asia se llevan el mayor porcentaje: 41,9 por ciento. Le siguen Europa (21,7%), América del Norte (13,9%), Medio Oriente y África (12,9%), y por último América latina (9,7%).

Según comentó su CEO global, Michael Gelchie, los resultados se apoyaron en la diversificación geográfica y comercial de LDC, “su experiencia en gestión de mercados y riesgos en un contexto complejo y volátil” y las inversiones estratégicas “para impulsar el crecimiento futuro”.

Fue el ejecutivo quien, luego de haber mantenido una reunión con el ministro de Economía, Luis Caputo, durante la Argentina Week, terminó de definir una inversión de u$s 400 millones para construir una nueva planta de procesamiento de soja y girasol en el predio que LDC tiene en Bahía Blanca.

Según comentó en aquel entonces, la iniciativa busca atender la creciente demanda global de aceites vegetales para la alimentación y los biocombustibles. A su vez, destacó que la instalación será una de las mayores plantas de molienda de semillas de girasol del mundo.

Además, la compañía comenzó a operar una nueva línea de molienda de semillas destinada a la producción de aceites para biocombustibles avanzados en su planta de Santa Fe.

Puntualmente fabricará ese insumo para vender a fabricantes de combustible de aviación sostenible (SAF) -la alternativa que encontró la industria aeronáutica para reducir en un 80% las emisiones de los aviones. Lo hizo mediante una inversión de u$s 20 millones.

En tanto, en Brasil inauguró un nuevo centro logístico y continuó manteniendo y mejorando sus activos existentes, como sus plantaciones de cítricos y plantas de procesamiento.

Entre las principales inversiones se destacó la conversión de efluentes orgánicos en biogás en su planta de Bebedouro, con el objetivo de reemplazar combustibles fósiles en el proceso de secado de cáscara de naranja.

Por su parte, en América del norte, LDC finalizó la construcción de la ampliación de sus instalaciones de procesamiento de canola y de su primera planta de producción de proteína de arveja, ambas ubicadas en su complejo de Yorkton, Canadá.

En paralelo, continuó invirtiendo en la construcción de su nuevo complejo de procesamiento de soja en Upper Sandusky, Ohio, Estados Unidos. En Australia, por su parte, invirtió en la ampliación de la capacidad del puerto de Melbourne.