Tres emprendedoras argentinas llamaron la atención de Tim Draper, uno de los capitalistas de riesgo más influyentes de Silicon Valley, fundador de Draper Associates y parte de una de las familias más tradicionales del venture capital en los Estados Unidos. Construyó su reputación con apuestas tempranas en compañías que luego se convirtieron en gigantes globales, como Tesla, Skype, Hotmail, SpaceX y Coinbase.
En esta oportunidad puso la mirada en Eywa, Nunatak y Cromodata, tres proyectos locales que recibieron fondos frescos del magnate y ganaron becas de Draper University -su programa de formación para emprendedores- para escalar sus startups de biotech e inteligencia artificial en Silicon Valley.
Detrás de estas compañías están Victoria Costa Paz (Eywa), Keila Barral Masri (Cromodata) y Julia Mensa (Nunatak), fundadoras que, desde la Argentina, desarrollan soluciones en salud, datos y agro con proyección global y ya operan -o proyectan hacerlo- en mercados como los Estados Unidos, Europa y Australia.
En el caso de Eywa Biotech, la startup cerró una ronda seed por u$s 2,5 millones liderada por Draper Associates, el fondo de venture capital de Tim Draper, para escalar la producción de psilocibina, un compuesto psicodélico natural que actúa como fármaco para tratamientos de salud mental. La compañía utiliza microorganismos como bacterias y hongos que, mediante biotecnología e inteligencia artificial, son “entrenados” para producir estas moléculas a escala industrial.

“El resultado es un compuesto purificado, con dosis estandarizadas que hoy se están utilizando para la depresión persistente. En el corto plazo va a comenzar a utilizarse en ensayos en Australia donde este tipo de terapias ya cuenta con marco regulatorio”, explicó su fundadora Costa Paz frente a periodistas. La empresa, que hasta el momento levantó u$s 4,5 millones, apunta a expandirse a mercados como Canadá, los Estados Unidos y Europa.
La apuesta de Eywa se apoya en una tendencia global: el avance de las terapias psicodélicas en medicina, con expectativas de aprobación por parte de la FDA (Food and Drug Administration) de los Estados Unidos, en el corto plazo, lo que podría acelerar su adopción a nivel mundial.
En paralelo, Cromodata desarrolló un “marketplace” de datos de salud que conecta centros médicos con farmacéuticas y empresas tecnológicas.
Con apenas un año de vida, la compañía ya trabaja con 84 centros médicos en seis países y gestiona datos de más de 50 millones de pacientes. Entre sus clientes se encuentran empresas de los Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido, a quienes les vende datasets para investigación y desarrollo.
“Es una plataforma de consentimiento informado digital que permite a los centros médicos recolectar autorización de los pacientes de manera anónima para el uso secundario de sus datos y poder desarrollar un sistema de salud más unificado y no fragmentado como el actual. Hoy somos el principal proveedor de datos de América latina de salud”, dijo Barral Masri.
Cromodata levantó u$s 1,2 millones en su primera ronda y a comienzos de año cerró una segunda inversión seed por u$s 4 millones, con la que planea expandir su operación en la región.
Por su parte, Nunatak investiga microorganismos en entornos extremos para entender cómo las plantas sobreviven en condiciones adversas y, a partir de ello, desarrolla soluciones aplicables a cultivos y producción de alimentos.
“A partir del estudio de sus microbiomas, con herramientas de bioinformática y biotecnología, seleccionamos los mejores microorganismos que nos permiten desarrollar soluciones para el agro y para la industria de alimentos”, sostuvo Mensa.
De tal modo, el objetivo de la startup es mejorar los rendimientos y, al mismo tiempo, facilitar la transición hacia esquemas con menor uso de insumos químicos. La compañía ya evaluó más de 1000 microorganismos y tiene formulaciones patentadas en los Estados Unidos. Actualmente espera aprobaciones regulatorias en la Argentina y proyecta realizar ensayos internacionales en México, Sudáfrica e Italia.
Con inversores de América latina y del sector alimenticio europeo, Nunatak ya cuenta con un primer producto desarrollado y busca escalar su adopción en mercados internacionales.



