Después de comprar Celulosa Argentina por u$s 1 en medio de su concurso preventivo, el empresario y analista de riesgo Esteban Nofal ya salió a buscar nuevas compañías en crisis para invertir.
La empresa arrastraba años de deterioro, con problemas operativos, caída de márgenes y una estructura de deuda difícil de sostener. Controlada por Forestadora Tapebicuá, pidió concurso preventivo en septiembre con un pasivo cercano a u$s 128 millones. Un mes después, Nofal adquirió el 45,5% del capital y tomó el control por un valor simbólico.
En una entrevista con Bloomberg, el dueño de Cima Investments explicó que la decisión se tomó en menos de un mes y se cerró antes que otros interesados que llevaban más tiempo analizando la compañía. “No podés depender de consultoras. Tenés que ser ágil. Tenés que tomar decisiones en el momento”, dijo.
“Al final del día, ¿por qué Celulosa no puede generar ingresos? Por la moneda”, agregó, al referirse al impacto del tipo de cambio sobre la industria local.
No es la primera vez que avanza sobre empresas en crisis. Antes había entrado en Vicentin, donde en 2024 compró deuda a valores cercanos a 11 centavos por dólar. Esa operación le permitió ganar lugar en un proceso que llevó seis años y que, tras el cramdown, hoy está en manos de Mariano Grassi.
En paralelo, el fondo se asoció con un operador del sector para tomar activos vinculados al procesamiento de soja, en un intento por reactivar parte del negocio.
El esquema se repite. Nofal entra en compañías con problemas financieros a través de la compra de deuda o del control accionario, negocia con acreedores y avanza en un reordenamiento. “El mejor activo que puede tener un inversor es comprar barato”, resumió.
Con esa lógica, ahora busca replicar la estrategia. Según explicó, ya analiza nuevas oportunidades en empresas medianas y chicas, sobre todo, vinculadas a servicios para la industria energética, un sector que empieza a mostrar mayor actividad.
En paralelo, planteó que la economía funciona con dos dinámicas. Mientras algunos sectores crecen, otros siguen con dificultades financieras y necesidad de capital. En ese escenario, aparecen empresas en crisis donde ve oportunidades de inversión.
El plan para Celulosa
En una entrevista con El Cronista, Nofal había detallado el proceso que atravesaba la compañía en aquel entonces tras el cambio de control. “Es una empresa que históricamente tuvo buenos balances y generación de caja. Tratamos de comprarla cuando los pasivos estaban ordenados, en concurso preventivo”, explicó.
En ese momento, la empresa se encontraba en una etapa de reorganización, con foco en la revisión de procesos internos, la mejora de la productividad y la negociación de la deuda. “Estamos tratando de sincerar qué puede pagar a futuro y reformar procesos que se vienen ejecutando hace muchos años”, señaló.
Como parte de ese proceso, el grupo inversor había realizado un aporte de u$s 18 millones para recomponer el capital de trabajo.
Desde entonces, la compañía avanzó en aspectos formales del cambio de control. En febrero, Nofal presentó ante la Comisión Nacional de Valores la oferta pública de adquisición para los accionistas minoritarios, que finalmente fue autorizada por el regulador. El precio se fijó en torno a u$s 0,0004 por acción, en línea con el valor implícito en la operación por la que tomó el control de la empresa.
La oferta se dio luego de que la CNV rechazara el pedido del empresario para quedar eximido de ese proceso, pese a la situación financiera de la compañía. El organismo permitió aplicar una excepción en el cálculo del precio, tomando como referencia el valor pagado en la transacción de control.
Celulosa había solicitado la apertura de concurso preventivo en septiembre, con un pasivo cercano a u$s 128 millones. Días después, Nofal adquirió el 45,5% del capital y tomó el control por u$s 1.
En términos operativos, la planta de Capitán Bermúdez había retomado la actividad, mientras que la de Zárate presentaba dificultades. La empresa también trabajaba en la planificación de exportaciones, con Brasil como uno de los destinos en análisis.
El esquema de reorganización no contemplaba, en ese momento, una reducción de personal. “No vamos a ir a un procedimiento preventivo de crisis. Vamos a tratar de eficientizar y, si en el futuro hay que tomar decisiones, se evaluará”, indicó.
En paralelo, el inversor señalaba que el tipo de cambio era un factor que impactaba en la competitividad. “El dólar barato hace que la industria sufra, porque no está preparada para competir libremente”, sostuvo.




