Celulosa, el mayor productor de papel de la Argentina, cerró los primeros seis meses de su año fiscal con pérdidas de $ 102.087,2 millones. El monto casi cuadruplica los $ 26.428,9 millones en rojo que había anotado un año antes, según los estados contables que la empresa presentó en la Comisión Nacional de Valores (CNV).
La compañía, que atravesaba un delicado momento económico desde 2024, ingresó en mayo en una crisis financiera que culminó con su presentación en concurso preventivo, a inicios de septiembre. A mediados de ese mes, sus controlantes -Douglas Albrecht, Juan Collado y José Urtubey- le vendieron todas sus acciones por u$s 1 al financista Esteban Nofal, titular del fondo CIMA.
Nofal -hijo de Luis, hombre que dio forma a Torneos y Competencias, la idea de Carlos Ávila- tomó posesión de una empresa que estaba totalmente paralizada. Comprometió una inyección de u$s 18 millones para reactivarla, de los cuales, según consta en la reseña informativa presentada a la CNV, ya desembolsó u$s 14 millones.
Recién entre octubre y noviembre Celulosa reactivo sus plantas de Capitán Bermúdez y Zárate, “de acuerdo con el plan de reactivación y gracias al financiamiento provisto por el nuevo controlante”, remarcó.
“Al cierre del semestre finalizado el 30 de noviembre de 2025, la capacidad productiva de Celulosa Argentina se encuentra 100% operativa, luego de haber estado aproximadamente tres meses inactiva”, explicó.
Por esa inactividad, la facturación del grupo, cuyo año fiscal comienza en junio, cayó 70%, a $ 48.682,2 millones. Con costos inelásticos durante el freno -bajaron sólo 49%-, se produjo un resultado bruto negativo que rozó los $ 30.000 millones.
A eso, hay que agregarle la crisis de una de sus controladas: Forestadora Tapebicuá. Fabricante de madera, cayó en concurso preventivo el 23 de diciembre. Sus ventas bajaron 77%, a $ 3051,7 millones, por la paralización de su producción desde el 11 de agosto. Durante el semestre, explicó Celulosa, Tapebicuá sólo vendió productos que tenía en stock.
En el marco del concurso, “todas las opciones para reactivar la operación industrial de Forestadora Tapebicuá están siendo evaluadas”, señaló.

El plan de Nofal para que Celulosa vuelva a la rentabilidad
Según destacó Celulosa en la reseña, el “compromiso central” de Nofal es “impulsar la recuperación de la sociedad, y sostener, preservar y generar el empleo, asegurando así la sostenibilidad de una organización que es parte esencial del patrimonio productivo argentino”.
Por tal razón, el nuevo controlante, si bien no hizo una capitalización, sí firmó con la empresa una línea de crédito por un monto máximo de u$s 18 millones, a 24 meses y un interés del 10% anual.
“Será garantizada mediante un fideicomiso, pendiente de constitución, al cual la sociedad cederá cuentas a cobrar”, explicó. “La mencionada línea de crédito fue autorizada por el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de la Primera Nominación de San Lorenzo, en el marco del concurso preventivo de la sociedad”, aclaró.
Esos fondos, informó Celulosa, se utilizaron para pagar los salarios adeudados al personal -al 30 de noviembre, la empresa contaba con 1336 personas- y, luego, recomponer el capital de trabajo necesario para que las plantas volvieran a operar.
Al 30 de noviembre, Nofal ya había puesto u$s 12,95 millones. “Los fondos remanentes bajo la línea de crédito se utilizarán para seguir fortaleciendo el capital de trabajo de la sociedad, con el único objetivo de garantizar la operación de ambas plantas”, se afirmó. Celulosa agregó que, después de cerrado el ejercicio, en diciembre, el mendocino -que también tuvo una participación clave en el desenlace de Vicentin- erogó otros u$s 1,98 millones.
“El nuevo controlante ha manifestado que se enfocará en lograr una optimización de costos para asegurar la competitividad de la compañía en cualquier contexto económico”, añadió. En tal sentido, los próximos pasos son la consolidación industrial y el robustecimiento de su músculo comercial, “garantizando el abastecimiento de los históricos clientes del mercado local y exportando el remanente”.
En tal sentido, es optimista con el 2026 que tendrá la Argentina de Javier Milei. Celulosa y Nofal esperan desarrollar su plan de negocios “en un contexto económico que se vislumbra más favorable para la actividad industrial que el experimentado durante los meses pasados”.



