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Otra empresa del sector se sumó a la lista de compañías en crisis. Es el caso de Papelera Santa Ángela que, tras sumar un pasivo que asciende los $ 3000 millones, abrió su concurso preventivo para reordenar sus deudas y garantizar la continuidad de sus operaciones.
La firma, con una planta en General Pacheco, provincia de Buenos Aires, fabrica papel, cajas, y cartón corrugado y provee a grandes marcas como Adidas, Mondelez, Coca-Cola y Molinos.
Con más de cinco décadas de trayectoria y bajo el control de la familia Brozzoni, la empresa sufrió dos episodios que marcaron su historia reciente. En 2002, Elio Brozzoni, uno de sus propietarios, fue secuestrado mientras almorzaba en un restaurante a 15 minutos de la planta. Sus secuestradores exigieron un rescate de u$s 1 millón para liberarlo.
Años más tarde, en 2008, dos incendios afectaron un depósito de su planta industrial. La planta se encontraba clausurada por supuestas irregularidades en la red de incendios y matafuegos, así como en el control del vertido de efluentes al arroyo Las Tunas.
Sin embargo, tras esos años, la compañía encaró un proceso de inversiones para modernizar su estructura productiva. A partir de 2005 destinó fondos a mejoras en la calidad y la capacidad instalada de la fábrica y, hacia fines de 2010, incorporó una corrugadora importada para aumentar su productividad y optimizar la terminación de sus planchas de cartón.
Ahora, en un escenario más exigente para la industria manufacturera, la compañía buscará reordenar su estructura financiera. Es que, según datos del sector, en enero la producción de papel y celulosa cayó 7,1% a nivel interanual. Esto se debe, principalmente, a la caída en las ventas, el aumento de costos de las materias primas y servicios básicos, y la pérdida de competitividad.
El caso Celulosa
El caso de Santa Ángela se suma al de la mayor papelera del país.
Celulosa Argentina, que se encuentra concursada desde el año pasado, atraviesa una compleja situación financiera desde mediados de 2024 y enfrenta una deuda cercana a los u$s 128 millones.

Entre las causas que enumeró la empresa acerca de su crítica situación, destacó una demanda local extremadamente débil en los sectores de la economía vinculados al consumo, a la vez que resaltó que la compañía sufrió una significativa caída en sus ventas que llegó al orden del 52% en el último semestre.
Sumó, además, que los costos de la operación “aumentaron en forma significativa, en especial si se miden en dólares, y no han podido ser trasladados a precios debido a la falta de demanda y a la amenaza de la importación”.
En septiembre del año pasado, el financista Esteban Nofal adquirió el 45,5% del capital de Celulosa y tomó el control de la compañía al comprarle su participación a los entonces accionistas Douglas Lee Albrecht, José Manuel Urtubey, Juan Manuel Collado y Tapebicua Cayman Limited, sociedad vinculada a ese grupo. Por esa operación pagó u$s 1.
Ahora, el proceso de reestructuración se encuentra bajo la gestión del nuevo propietario, lo que representa un cambio en el escenario para acreedores y proveedores.


