La sustentabilidad dejó de funcionar como una agenda paralela para convertirse en un criterio que atraviesa decisiones de inversión, financiamiento, eficiencia y crecimiento. Genneia, TotalEnergies y Naturgy muestran distintas formas de llevar esa lógica al corazón del negocio energético.
En Genneia, uno de los ejes pasa por cómo financiar la expansión de las renovables. La compañía combina créditos de organismos internacionales con obligaciones negociables verdes, cuyos fondos tienen un destino específico.
“El 100% de esos ingresos se tiene que destinar a proyectos verdes”, explicó Gustavo Castagnino, director de Asuntos Corporativos, Regulatorios y Sustentabilidad de Genneia. En los últimos años, la empresa emitió casi u$s 1300 millones y destinó esos recursos al desarrollo de parques solares y eólicos.
La compañía recurrió también a bancos de Canadá, Francia, Holanda, Dinamarca y Alemania y a organismos multilaterales como CAF y BID. Esa trayectoria, sostuvo Castagnino, le permitió construir un historial que facilita nuevas inversiones y acompañar una expansión que ya alcanza a más provincias y municipios.
Producir más con menos emisiones
En TotalEnergies, la integración de la sustentabilidad al negocio aparece en la operación. La empresa invirtió cerca de u$s 60 millones en Tierra del Fuego para instalar un sistema que combina energía eólica, baterías y generación convencional y abastece a sus plantas de Río Cullen y Cañadón Alfa.
“Cada vez que la compañía toma una decisión de inversión u operativa, analiza cuánto ayudará a volver más eficientes energéticamente sus operaciones”, explicó Juan Russo, gerente de Estrategia, Desarrollo y Planificación del activo Tierra del Fuego de Total Austral.
El proyecto permitió reducir el consumo de gas utilizado para generar electricidad dentro de las plantas. “Al incorporar energía renovable, bajamos el consumo interno de gas. Ese gas que dejamos de usar internamente lo inyectamos a la red”, señaló Russo.
El sistema, que incluye dos aerogeneradores, baterías y 27 kilómetros de cableado, debió diseñarse para una operación aislada de la red eléctrica nacional. La experiencia funciona además como referencia para otros activos remotos del grupo.
Sustentabilidad desde la gestión
Para Naturgy, el mismo principio comienza incluso antes de definir una inversión. “La sostenibilidad está integrada a la agenda de la compañía y a la toma de decisiones”, explicó Verónica Argañaraz, directora de Comunicación, Relaciones Institucionales y Sostenibilidad.
La empresa distribuye gas en seis provincias y electricidad en San Juan, una dispersión que obliga a adaptar las prioridades a cada territorio. “Hay que entender la situación de cada comunidad para poder mitigar riesgos, pero también para detectar oportunidades”, afirmó.
Uno de esos desafíos es ampliar el acceso a la energía. Naturgy busca que más hogares puedan conectarse al gas, aunque reconoce que el costo de las instalaciones internas puede convertirse en una barrera. Por eso desarrolla programas específicos e incorpora tecnología para atender esas necesidades y facilitar, además, la relación con los usuarios.
En el plano ambiental, la prioridad pasa por reducir fugas y emisiones. “Eso implica invertir en tecnología, mejorar los reguladores, hacer más eficiente la operación en la calle y minimizar los tiempos de reparación”, detalló Argañaraz.


