En menos de tres meses, tres bodegas argentinas quedaron expuestas por problemas financieros, con cheques rechazados por miles de millones de pesos y, en uno de los casos, un concurso preventivo ya abierto. Casa Montes, Bodegas Bianchi y Norton concentran hoy las principales alertas dentro de una industria que atraviesa su peor momento en años.

Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el consumo de vino en el mercado interno registró en noviembre de 2025 una baja interanual del 12,5%. El retroceso fue más marcado en el formato tradicional de botella, que cayó 16,3% frente al mismo mes del año anterior.

En el acumulado del año, el volumen comercializado mostró una disminución del 3,7%, en un contexto de menor rotación en góndola y un consumidor más cauteloso, especialmente en los segmentos de mayor precio.

El caso más reciente es el de Casa Montes, una bodega ubicada en el Valle de Tulum, San Juan. Según datos oficiales de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina, los primeros registros de cheques rechazados aparecen en mayo de 2025, mientras que el último rechazo informado corresponde al 19 de enero de 2026.

En ese período, la empresa acumuló 286 cheques rechazados por un total de $ 471.421.066,23. De ese monto, la compañía abonó 99 cheques, por $ 171.382.363,52, lo que representa el 34,62% del total informado.

Casa Montes produce etiquetas como Alzamora, Baltazar y Ampakama y hasta agosto del año pasado, fue propietaria del Diario de Cuyo, activo que la familia Montes decidió vender a los dueños del diario mendocino Los Andes. La empresa está actualmente bajo la conducción de los hijos de su fundador, Francisco Salvador Montes.

El segundo caso que encendió alarmas fue el de Bodegas Bianchi. Según datos oficiales de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina, la empresa acumuló 101 cheques rechazados sin fondos por un total de $ 1.230.071.690,56.

El último rechazo informado corresponde al 22 de enero de 2026, por un monto de $ 24.603.032,49. Los registros muestran que los primeros cheques rechazados comenzaron a fines de diciembre de 2025 y que la mayor parte de los eventos se concentró en las semanas siguientes.

Pese a estos datos, hasta el último relevamiento previo al incremento de cheques rechazados, la compañía mantenía sus compromisos bancarios en situación 1, la categoría más benigna del sistema financiero.

En paralelo, la bodega atravesó un cambio en su conducción ejecutiva, con la salida de Pablo Glöggler como CEO, cargo que había asumido en 2024. Glöggler se había incorporado a la empresa en 2021 como director, luego fue designado presidente y posteriormente quedó al frente de la gestión ejecutiva, en reemplazo de Rafael Calderón.

Consultada por este medio, la compañía reconoció el escenario complejo y confirmó que se encuentra atravesando un proceso de regularización, con diálogo abierto con proveedores estratégicos y la cadena de valor. Según explicó, el objetivo es acordar un esquema de normalización que permita sostener la continuidad operativa.

El tercer caso es el de Norton. En diciembre, la Justicia de Mendoza aprobó la apertura del concurso preventivo y la empresa inició formalmente el procedimiento para reorganizar su situación financiera, con una deuda cercana a los u$s 30 millones, según consta en el expediente.

Según datos del Banco Central de la República Argentina, en una primera etapa Norton llegó a registrar 108 cheques rechazados por un total de $ 1.442.042.073,33, de los cuales 12 fueron cancelados, por unos $ 275 millones. En ese momento, pese a los rechazos, la empresa figuraba en situación 1, la categoría más benigna del sistema financiero.

En la actualidad, la bodega acumula 314 cheques rechazados por un total de $ 4.031.482.336,53. Del monto informado, la compañía abonó solo 22 cheques, por $ 391.045.088,35, lo que representa el 7,01% del total registrado. Actualmente, la empresa figura en situación 4 dentro del sistema financiero, según los registros oficiales.

En un comunicado, la compañía explicó que la decisión de recurrir al concurso se tomó tras evaluar distintas alternativas para afrontar la situación financiera. Según indicó, el objetivo del proceso es asegurar los puestos de trabajo y la continuidad de la operación, en un contexto que definió como desafiante para la industria vitivinícola tanto a nivel local como internacional.