Gustavo Viescas preside las operaciones de Wyndham Hotels & Resorts para América Latina y el Caribe, una región en la que la compañía tiene más de 300 hoteles y 50.000 habitaciones.
La Argentina es su segundo mercado por cantidad de establecimientos, detrás de México, con 64 hoteles de 7 marcas. En el país opera con Howard Johnson, Dazzler, Esplendor, Wyndham, Wyndham Garden, Ramada y Days Inn.
El argentino asumió la conducción regional en 2022, aunque lleva varios años dentro de la compañía, donde fue VP de Finanzas para los mercados que hoy lidera. Desde Buenos Aires, donde Wyndham tiene una de sus tres oficinas corporativas de América Latina, junto con San Pablo y Ciudad de México, está al frente de las operaciones en más de 30 países de la región.
En diálogo con El Cronista revela que mientras que Brasil cerró el último año con récord de turistas extranjeros, Perú volvió a crecer después de varios ejercicios difíciles y en el Caribe también se alcanzaron máximos históricos de visitantes, en la Argentina la actividad hotelera empieza a recuperarse después de un 2025 complicado.
“A mí no me gusta decir que la Argentina se volvió cara. La Argentina dejó de estar de oferta”, plantea Viescas.
Durante varios años, la brecha cambiaria impulsó con fuerza la llegada de extranjeros. Con el cambio de las condiciones, cayó principalmente el flujo de turistas que cruzaban la frontera atraídos por los precios.
La recuperación todavía parcial de la actividad no frenó los planes de la compañía. Wyndham tiene 24 hoteles firmados para abrir en la Argentina, una cifra récord para el grupo en el país. Los proyectos se desarrollarán durante los próximos años y sumarán nuevas plazas a una red que ya tiene presencia en gran parte del territorio nacional.
-¿Cómo está hoy la hotelería argentina?
-En términos generales, 2025 fue más duro. El año pasado todavía nos comparábamos con una época que tenía un rezago de aquella situación excepcional que había vivido el turismo. Fue como el bajón. Hoy, cuando comparamos año contra año, los números empiezan a verse un poco mejor.
Palermo es un buen ejemplo. En las épocas en las que Buenos Aires estaba de oferta, los hoteles podían promediar entre 85% y 90% de ocupación anual. El año pasado estuvieron entre 65% y 70%. Hoy están alrededor del 75%. Mejoró, pero todavía no alcanzó aquellos niveles.
El Centro tiene la misma dinámica, pero un escalón más abajo. Cuando Palermo está en 90%, el Centro puede estar en 75%. Cuando Palermo está en 70%, el Centro puede estar en 50%.
Este año está siendo mejor que el anterior. Todavía no alcanzamos niveles récord de ocupación hotelera.

-¿Cuánto influyó el tipo de cambio?
-Hoy es más accesible para un argentino viajar al exterior por la coyuntura cambiaria que tenemos en el país que lo que era cuatro años atrás. Eso es una realidad.
La otra cara de la moneda es que a mí no me gusta decir que la Argentina se volvió cara. La Argentina dejó de estar de oferta.
Con toda la multiplicidad de tipos de cambio había una situación muy ficticia para el turista extranjero. Venía acá y podía ir a un restaurante premium y comer por u$s 25 por persona, cuando en cualquier ciudad importante del mundo gastaba como mínimo u$s 100.
Buenos Aires está al nivel de cualquier ciudad importante del mundo y los precios se comparan con los de otras ciudades en igualdad de condiciones.
-¿Cambió el turista que viene a la Argentina?
-Sí. Lo que dejó de venir es el viajero de oportunidad. El uruguayo que venía, tomaba el bus, pasaba un fin de semana, iba al teatro, al cine, al shopping y regresaba. Ese dejó de venir.
Viene el que quiere disfrutar del país. El que elige la Argentina es porque le gusta la gastronomía, la cultura o la naturaleza.
Antes teníamos una situación en la que cualquiera relacionado con el sector turístico vivía un boom de turistas, flujo e ingresos. Cuando hoy se compara contra eso, obviamente tenemos una situación peor.
Pero esa situación no era real. Era una oportunidad. Se aprovechó, sí, pero esas situaciones no duran para siempre.
-¿Seguirán creciendo los viajes de argentinos al exterior?
-Dada la situación cambiaria que tenemos, el flujo hacia el extranjero va a seguir existiendo, principalmente hacia Brasil. Tuvo récord de turistas y uno de los principales motivos fue la Argentina.
Es mucho más grande el flujo de argentinos que van hacia Brasil que el de brasileños que vienen hacia acá. La balanza se inclinó para el lado de ellos. Cuatro años atrás era totalmente al revés.
-¿Cómo está la región?
-El Caribe recibió el año pasado más de 35 millones de turistas extranjeros y fue récord absoluto. Brasil, que siempre se caracterizó por tener un turismo muy doméstico, también tuvo récord de llegada de turistas extranjeros. Perú se está recuperando mucho. Después de la pandemia tuvo sus propias crisis, que complicaron el turismo. Hoy está creciendo nuevamente. En 2025 el turismo creció alrededor de 20% contra 2024.
También hay algunas situaciones particulares. Este año, toda la zona de Cancún, Quintana Roo y Riviera Maya está sufriendo mucho con el sargazo. Eso impacta porque el viajero, especialmente el latinoamericano que busca playa, trata de elegir destinos que no tengan ese problema.
-¿Qué significa tener 24 hoteles firmados en la Argentina?
Es récord. Nunca tuvimos tantos hoteles firmados por abrir en el país.
Son proyectos que se desarrollan a lo largo de varios años. Construir un hotel lleva, en promedio, entre tres y cuatro años y, si se incluyen los permisos, puede llegar a cinco.
Este crecimiento también responde a una mayor presencia de Wyndham en la región. Si bien tenemos hoteles en la Argentina desde hace 25 años, contamos con equipo local desde 2017. Antes, América Latina recibía soporte desde los Estados Unidos con un equipo de ocho o 10 personas. Desde entonces fuimos ampliando nuestra estructura y presencia en el país. Y todavía hay muchísimo espacio para seguir creciendo.
-¿Dónde quieren crecer?
-Este año firmamos un contrato para un nuevo hotel en Neuquén. Va a tener 180 habitaciones y, antes de que el proyecto se inicie, ya estaban analizando los permisos para ampliarlo.
También tenemos dos proyectos en Bariloche. Uno va a abrir el invierno que viene en el Centro Cívico. Va a ser un Dazzler, un hotel chico, pero con una ubicación excelente. El otro estará entre el Centro Cívico y el aeropuerto y será un Wyndham de alrededor de 200 habitaciones. Bariloche era una plaza que nos debíamos y ahora vamos a tener dos proyectos ahí.
-¿Cuánta inversión se necesita para desarrollar un hotel?
Haciendo una estimación, un hotel puede demandar entre u$s 18 millones y u$s 20 millones.
-¿Hay lugar para nuevas marcas en la Argentina?
-Nuestra estrategia es crecer con las marcas que ya tenemos antes que traer nuevas. Es una cuestión de reconocimiento. Cuanto más Wyndham haya en un país, mayor conocimiento se genera.
Además, todavía ninguna de nuestras marcas llegó a un nivel de saturación en la Argentina. Hay ciudades del interior donde puede haber lugar para un solo hotel de determinada marca. Buenos Aires es diferente, porque por su tamaño y sus distintas zonas tiene capacidad para sumar más hoteles.
Una de las categorías que todavía nos debemos en la ciudad es Wyndham Grand, que está dentro del segmento de lujo. Me encantaría tener un hotel en una ubicación icónica.
Hemos tenido algunas conversaciones. Son proyectos que requieren inversiones altas y, por el momento, no hay nada firmado.
-¿Qué frena hoy las inversiones hoteleras?
-El acceso al crédito es un factor que complica el desarrollo de la industria y también la renovación de los hoteles.
Muchos desarrollos se hacen con capital propio y algunos están tratando de buscar alternativas a través del modelo de condohotel como medio de financiación, pero todavía son casos muy aislados e incipientes.

-¿Serviría un RIGI hotelero?
-Sí, la clave es que el país tenga inversión. Una vez, en plena pandemia, hablaba con alguien de una aerolínea. Yo le decía que estaba en el peor de los mundos porque la industria aerocomercial es muy compleja, tiene mucho endeudamiento y se planifica a muy largo plazo.
Y me respondió: “No, usted está en el peor de los mundos. Yo el avión lo puedo llevar a cualquier parte del mundo donde haya negocio. Usted el hotel lo puso en un lugar y no lo mueve nunca más en su vida”.
La inversión hotelera es así. Se pone en un lugar y ahí queda. Necesita que ese país tenga previsibilidad para que esa inversión fija pueda recuperarse en el largo plazo.
Hay que tener un horizonte y saber que las reglas de juego van a ser estas y que se van a mantener durante mucho tiempo. Eso es básico. Si eso existe, va a haber inversión extranjera en el país y en la industria.
-¿Los inversores extranjeros volvieron a mirar a la Argentina?
-Sí. Hay una mirada sobre la Argentina desde el extranjero. Hoy están viendo la oportunidad. Todavía no se están animando, pero la están viendo.
Nosotros tenemos una ventaja frente a otros competidores porque ya estamos acá. Somos la cadena internacional con mayor presencia en la Argentina.
Tenemos equipo local, de ventas, marketing y comunicación. Incluso, algunos de los hoteles los operamos nosotros. Eso significa que no solamente colocamos la marca y los estándares, sino que estamos involucrados en la operación diaria.
-¿Están creciendo en estructura local?
-Sí. Este año contratamos alrededor de 46 personas más en la Argentina. Hoy tenemos aproximadamente entre 110 y 120 personas corporativas en la Argentina. Además, tenemos oficinas en San Pablo y Ciudad de México y equipos en otros países de América Latina y el Caribe.
Eso también demuestra que la compañía, si bien no construye los hoteles, crece en el país, se desarrolla y suma estructura local.
-¿Qué esperan para 2027?
-La tendencia es que se mantenga esta curva de recuperación.
En Buenos Aires, octubre y noviembre históricamente son los meses más altos de ocupación hotelera y las perspectivas para esta última parte del año son buenas.
Hay muchos recitales programados y eso genera muchísimo movimiento. Los grandes espectáculos se convirtieron en parte de una experiencia de viaje. Hemos tenido fines de semana con varios recitales simultáneos en los que no teníamos un solo hotel con una habitación disponible en Buenos Aires.
Para el año que viene recién estamos empezando a trabajar los presupuestos, pero la tendencia es positiva.
-¿Qué le falta a la Argentina para explotar su potencial turístico?
-Argentina tiene una riqueza turística envidiable. Desde el norte hasta el sur tiene de todo para hacer. Mendoza, Buenos Aires con su riqueza cultural, la naturaleza. Hay potencial para desarrollar mucho más la industria.
Hay que trabajar sobre dos factores: atraer capitales y atraer huéspedes. Para atraer capitales se necesita previsibilidad. Y para atraer huéspedes hay que volver a promocionar a la Argentina como destino turístico.
Se perdió mucho el negocio de las grandes convenciones y eso para la industria turística es fundamental. En la década del 90 venía gente de todo el mundo. Eso, por falta de previsibilidad, por la coyuntura económica y por otros factores, se perdió.
Es uno de los grandes motores de la hotelería en las ciudades. Hay que trabajar para recuperarlo. Los elementos están. No hay que crear ni inventar nada. El país ya tiene todo.




