Aluar, la empresa de la familia Madanes Quintanilla -dueños también de FATE- y única productora de aluminio primario de la Argentina, logró duplicar sus ganancias en medio de un escenario internacional favorable para el metal y mientras el mercado interno todavía sigue golpeado por la menor actividad industrial y construcción.

Según informó en el balance presentado ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), la compañía obtuvo una ganancia neta de u$s 108 millones en los primeros nueve meses de su ejercicio fiscal, frente a los u$s 48 millones que había registrado en el mismo período del año anterior.

Además, las exportaciones alcanzaron los u$s 1145 millones y ya explican el 84% de las ventas totales de la empresa, contra el 72% del mismo lapso del ejercicio previo.

El resultado llega después de un 2025 complejo para la compañía. El año pasado, Aluar había mostrado una fuerte caída de márgenes por el aumento de costos -principalmente energéticos-, la menor demanda local y la pérdida de competitividad industrial. Incluso, en mayo de 2025 anunció bajas progresivas de hasta 25% en los precios de sus productos para el mercado interno con el objetivo de sostener ventas y acompañar a distribuidores y clientes industriales.

La compañía explicó, en aquel momento, que las medidas respondían a la estabilización del dólar, la desaceleración inflacionaria y la necesidad de mantener una oferta competitiva frente a la debilidad de sectores como la construcción y la industria.

Pese a ese escenario local, el contexto internacional terminó jugando a favor. Durante el trimestre, el precio del aluminio volvió a subir impulsado por las tensiones geopolíticas, el conflicto en Medio Oriente y las disrupciones globales en las cadenas de suministro. Según detalló la compañía, el aluminio llegó a operar cerca de los u$s 3600 por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres (LME).

En paralelo, Aluar logró incrementar más de 30% los volúmenes exportados.

<div class="migrated-promo-image__description"><div class="migrated-promo-image__source">Fuente: Aluar</div></div>
Fuente: Aluar
Fuente: Aluar

Actualmente, la empresa opera su principal planta en Puerto Madryn, donde tiene una capacidad instalada de 460.000 toneladas anuales de aluminio. Desde ahí, abastece al mercado argentino y a clientes de Estados Unidos, Brasil, Japón y Europa.

Históricamente, entre el 70% y el 80% de la producción de Aluar se destina al exterior, lo que la ubica entre los mayores generadores de divisas del sector industrial argentino. En el último trimestre, incluso, la compañía aseguró que la planta de aluminio primario se encontraba operando a plena capacidad.

Además de su perfil exportador, Aluar es accionista mayoritaria de Hidroeléctrica Futaleufú, central que abastece gran parte del consumo eléctrico de su operación industrial en Chubut, y en paralelo aceleró en los últimos años sus inversiones en generación renovable.

Según detalló la empresa, sólo los desembolsos vinculados a esa energía renovables superan los u$s 700 millones. Entre los proyectos actualmente en ejecución aparecen la expansión de su parque eólico hasta alcanzar 582 MW de potencia instalada, un parque solar fotovoltaico en Abasto, un sistema de almacenamiento de energía con baterías (BESS) en San Fernando y una planta desalinizadora de agua de mar para Puerto Madryn.

Parte de esas obras finalizarán entre 2026 y 2027. Además, la compañía avanza con mejoras en su sistema de generación eléctrica, la renovación del control automático de cubas electrolíticas y la automatización de parte de las operaciones logísticas de exportación.

La planta desalinizadora aparece como uno de los principales proyectos de la empresa. El objetivo es avanzar hacia el autoabastecimiento de agua industrial en Puerto Madryn y reducir la presión sobre los recursos hídricos de la región.

En el informe enviado a la CNV, Aluar también advirtió que el ajuste económico y la desaceleración de la actividad todavía siguen afectando a distintos sectores industriales en la Argentina. Según describió, la recuperación de la economía todavía es heterogénea y no logró trasladarse de forma uniforme al resto de los sectores productivos.