

En México, el sector agrícola concentra alrededor del 70% del consumo de agua. Sin embargo, la prevalencia de métodos tradicionales como el riego por inundación mantiene márgenes de eficiencia bajos en el aprovechamiento del recurso.
Ante este escenario, la multinacional Procter & Gamble (P&G) y la startup de tecnología climática Kilimo consolidaron una alianza orientada a restaurar 1 millón 50 mil metros cúbicos de agua anuales en cuencas con alto estrés hídrico del centro del país. Esto significa más de 1,000 millones de litros regresados al sistema hídrico del centro del país.
Tras un diagnóstico global, P&G clasificó 18 cuencas prioritarias a nivel mundial con niveles severos de sobreexplotación. Dentro de este grupo, la Ciudad de México y Los Ángeles fueron seleccionadas para implementar esquemas de restitución expandida.
En el mercado mexicano, los esfuerzos se encauzaron hacia las cuencas de Moctezuma y del río Lerma —vitales para el abastecimiento del Valle de México— abarcando zonas agrícolas clave en Querétaro, Estado de México e Hidalgo.
“Decidimos que no nada más íbamos a recuperar el agua que se impactaba para la fabricación de productos, sino la cantidad de agua que se consume durante el uso de estos. Tienes que medir la contribución neta de agua, una práctica que no se hacía normalmente en proyectos de este tipo”, declaró Aldo Vergara, director de asuntos con gobierno y líder de sustentabilidad de P&G México en entrevista con El Cronista.
Modelo de negocio e incentivos para el campo
La alianza integra a Kilimo, climate tech de origen argentino con presencia en siete países de América Latina y Estados Unidos, especializada en la gestión eficiente del riego agrícola.
Para asegurar la adopción en el sector rural, el programa opera mediante un esquema de coinversión financiera directa con los productores agrícolas y compensaciones económicas asociadas a los beneficios volumétricos de agua generados.
La reconversión tecnológica sustituye el riego por inundación por sistemas de alta precisión —como goteo, mangueras especializadas y pivotes— complementados con monitoreo analítico e inteligencia artificial (IA) para optimizar las jornadas de riego.
“Somos la primera empresa que impulsa la restauración de agua a través de los productores y los compensamos económicamente en paralelo con los beneficios volumétricos que producen. Un sistema de riego por precisión puede ahorrar entre 30% y 70% de agua”, agregó en entrevista Isabel Taylor, Head of Water and Climate Delivery de Kilimo México.
Retos culturales y rigor metodológico
Uno de los principales cuellos de botella para la transferencia tecnológica en el agro mexicano radica en la inercia cultural y las técnicas de cultivo tradicionales, coincidieron los entrevistados.
Ambas organizaciones destacaron que el acompañamiento socioterritorial y agronómico resulta indispensable para demostrar que la reducción en el uso de insumos (agua, energía y agroquímicos) mantiene o incrementa el rendimiento por cosecha.
Asimismo, el proyecto se audita bajo el estándar internacional de Contabilidad de Beneficios Volumétricos de Agua (BWVA) y sistemas de Medición, Reporte y Validación (MRV). Este rigor garantiza que cada metro cúbico auditado corresponda a agua efectivamente conservada y devuelta a los acuíferos subterráneos de la cuenca.
El compromiso financiero de P&G mantendrá sus asignaciones hasta el año 2030. Ambas compañías proyectan este modelo participativo como un estándar de inversión replicable entre el sector privado, organismos multilaterales y comunidades para mitigar el estrés hídrico en las zonas industriales e hídricas más presionadas del país.





