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Japón se posicionó como el destino más favorable para los turistas españoles este año. Allí, el poder adquisitivo del euro mejoró un 10%, según la compañía especializada en pagos internacionales Ebury.

En el extremo opuesto se ubica Colombia, el país donde más retrocede la capacidad de compra del euro, con una caída del 19%. Estos datos forman parte del estudio “Vacaciones de verano y divisas 2026”, elaborado por la firma.

Los destinos donde más rinde el euro

Después de Japón, Corea del Sur ofrece la segunda mejor mejora, con un 8%, seguida de Indonesia, con 6%. Nueva Zelanda y Canadá registran una mejora del 1% cada uno.

En Marruecos y Cabo Verde, el poder de compra se mantiene prácticamente sin cambios.

En contraste, hay países donde el euro pierde valor de forma moderada, cercana al 1%: Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Singapur y Suecia. La pérdida asciende a 2% en Dinamarca, Reino Unido, Jordania, Tailandia y Suiza.

Colombia, Cuba y México lideran las pérdidas

Los mayores retrocesos del poder adquisitivo del euro se concentran en Colombia, Cuba y Rusia. Mientras Colombia cae 19%, Cuba y Rusia registran una baja del 13% cada uno.

Colombia, México y Cuba limitan el turismo a extranjeros europeos: el euro pierde capacidad de compra en América Latina.
Colombia, México y Cuba limitan el turismo a extranjeros europeos: el euro pierde capacidad de compra en América Latina.

Le siguen Egipto, México y Brasil, con una pérdida del 12% en los tres casos. Australia y Turquía descienden 11%, Chile retrocede 8% y Argentina, 7%.

Noruega, China y Malasia comparten una caída del 6%. Con retrocesos más moderados aparecen Polonia, Estados Unidos y Uruguay, con 4%, y República Dominicana, con 5%.

El director general de Ebury para España, Luis Merino, señaló que el tipo de cambio puede generar diferencias relevantes en el presupuesto final de un viaje, en un contexto donde los precios siguen siendo determinantes para elegir destino.

Merino explicó que analizar juntos el comportamiento de la divisa y la inflación permite identificar no solo dónde se abarató la moneda local, sino dónde ese efecto se mantiene una vez descontada la evolución de los precios.