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El comercio exterior en México entró en una nueva etapa con la implementación de la Manifestación de Valor Electrónica (MVE), un documento digital obligatorio impulsado por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) en coordinación con la Agencia Nacional de Aduanas de México (Agencia Nacional de Aduanas de México).
Desde el 1 de junio de 2026, los importadores deben presentar esta información a través de la Ventanilla Única de Comercio Exterior, en un esquema que busca digitalizar, agilizar y reforzar el control de las operaciones aduaneras.
¿Qué es la Manifestación de Valor Electrónica y por qué cambia las reglas del juego?
La Manifestación de Valor Electrónica es un expediente digital en el que los importadores declaran bajo protesta de decir verdad el valor real de las mercancías que ingresan al país.
A diferencia de los esquemas anteriores, ahora la información debe cargarse de forma previa al despacho aduanero e incluir documentación que respalde toda la operación: desde la compra internacional hasta su llegada a México.
El objetivo central es que la autoridad aduanera pueda validar en línea que los datos declarados coinciden con los pagos y documentos comerciales, reduciendo inconsistencias y posibles irregularidades en el valor en aduana.

Quiénes deben presentarla y qué cambia para importadores y empresas
La obligación aplica a todas las personas físicas y morales que realicen importaciones de mercancías hacia México.
Esto representa un cambio importante: ya no es solo una gestión del agente aduanal, sino una responsabilidad directa del importador, que deberá integrar, presentar y conservar su expediente electrónico completo.
Ventajas, plazos y el nuevo escenario del comercio exterior digital
Según el SAT, la implementación de la MVE trae beneficios concretos para el sistema aduanero y los contribuyentes.
Entre los principales destacan la mitigación de riesgos por errores en la declaración del valor, revisiones más ágiles por parte de las autoridades y una reducción de costos operativos asociados a procesos manuales o duplicados.
Aunque el sistema está disponible desde agosto de 2025, su obligatoriedad fue extendida hasta el 31 de julio de 2026 para permitir una adaptación gradual del sector empresarial.
Con esta prórroga, el SAT y la ANAM buscan acompañar la transición hacia un modelo de comercio exterior más digital, transparente y eficiente, en el que la información fluya de manera anticipada y completamente electrónica.




