Aunque la adopción de diversos niveles de inteligencia artificial ha crecido de manera relevante entre las empresas mexicana, casi la mitad de ellas operan a ciegas sobre su impacto financiero, afirma el líder local de uno de los mayores jugadores globales con presencia en México de servicios en la nube.

La penetración de la IA empresarial en el país en 2025 se disparó al 48%, dijo Rubén Mugártegui, director de Amazon Web Services (AWS) México. Estos sin 10 puntos porcentuales más respecto del año previo. Sin embargo, 46% reconoce que no tiene una forma confiable de medir el retorno de inversión de sus proyectos, afirmó el ejecutivo al presentar el estudio “Desbloqueando el Potencial de la IA en México 2026”, elaborado por Strand Partners para AWS.

La cifra plantea una paradoja incómoda para el sector corporativo: mientras más de 2.5 millones de unidades económicas ya utilizan algún tipo de herramienta de IA, lo que equivale a un ritmo de casi una nueva adición por minuto durante el último año, el entusiasmo de los consejos de administración choca contra la incapacidad de reflejar la eficiencia en el estado de resultados, advirtió el ejecutivo previo al arranque de la AWS Summit.

En una reunión con periodistas, Mugártegui refirió en su diagnóstico una situación histórica con tono de advertencia: ninguna de las compañías pioneras de la primera era de internet “como Yahoo, AltaVista o Netscape, logró sobrevivir tras confundir el despliegue tecnológico temprano con un modelo de negocio sostenible”.

Apenas el 13% de las organizaciones en el país ha alcanzado un nivel avanzado con sistemas personalizados o agentes autónomos de poca supervisión.

Para Mugártegui, el mercado corporativo mexicano corre el riesgo de repetir el patrón si mantiene su adopción en la capa más superficial. El directivo detalló que apenas el 13% de las organizaciones en el país ha alcanzado un nivel avanzado con sistemas personalizados o agentes autónomos de poca supervisión, mientras que el 63% sigue estancado en el escalón básico de chatbots públicos para tareas rutinarias; herramientas que cualquier empleado puede replicar sin costo desde un teléfono móvil, pero que dejan al directivo de tecnología respondiendo por presupuestos y resultados que no controla.

Esta ignorancia de lo que la IA puede hacer, más la confusión de lo que los ejecutivos creen que la tecnología de información debería proveerles, muestra costos de oportunidad y riesgos financieros reales. Mugártegui expuso el caso de una Pyme local cuyo gasto mensual en cómputo en la nube se disparó sin previo aviso de 4,000 a 2.5 millones de dólares en tan solo 30 días, luego de que un ejecutivo experimentara con modelos de lenguaje sin restricciones ni supervisión de consumo. La anécdota ilustra el lado vulnerable del boom: la brecha entre la experimentación aislada y la ejecución estratégica.

El Cronista

En el extremo opuesto, los proyectos que logran cruzar la barrera de la adopción básica demuestran el verdadero potencial de la herramienta. Entre los casos insignia figura Grupo Ángeles, que desarrolló junto con AWS una solución de diagnóstico mediante realidad virtual e IA denominada Ayesha. El sistema procesa resonancias magnéticas en 15 minutos y logró identificar hallazgos clínicos relevantes en el 100% de una muestra de 180 pacientes que no habían sido detectados por el chequeo tradicional; hoy, la tecnología mexicana ya se exporta a redes hospitalarias en Europa y Asia.

A esta iniciativa se suman los casos de una aerolínea mexicana y una de consumo masivo. En la aerolínea de ultra bajo costo, la implementación de un sistema basado en Amazon Q automatizó la resolución de reclamos por cargos duplicados, reduciendo los tiempos de respuesta a menos de cinco días. Por su parte, el gigante de consumo masivo desplegó un gemelo digital en sus plantas de manufactura para anticipar fallas de mantenimiento crítico antes de que afecten la línea de producción.

Ambos desarrollos escalaron del prototipo a la operación comercial en menos de tres semanas, lo que confirma que el cuello de botella actual no radica en la madurez de la tecnología, sino en la velocidad de integración del negocio.

El respaldo del capital y el reto del talento

La urgencia por resolver el dilema del retorno de inversión coincide con una ola inédita de capital destinado a la infraestructura tecnológica del país. Un análisis reciente de Skandia México posiciona a la nación, junto con Brasil y Chile, como el mercado con mayor potencial de adopción de IA en la región, impulsado por la integración logística del T-MEC, el fenómeno del nearshoring y la cercanía geográfica con Estados Unidos.

Este diagnóstico encuentra sustento en compromisos financieros de gran escala: la manufacturera Flex anunció una inversión de 1,000 millones de dólares entre 2026 y 2028 para desarrollar infraestructura de centros de datos de alta densidad, mientras que Mercado Libre destinará 4,600 millones de dólares en el país durante este año para fortalecer su red logística, prevención de fraude y sistemas de recomendación impulsados por algoritmos.

A este despliegue se suma la expansión constante de gigantes como Microsoft, Google, IBM, Oracle, Nvidia y la propia AWS en capacidad de procesamiento en la nube.

Sin embargo, el informe de AWS concluye con un matiz crucial que matiza la narrativa del “momento mexicano” en tecnología: aunque el capital privado y los centros de datos ya se están instalando en el territorio, la verdadera infraestructura que falta es la humana.

Con el 57% de las empresas admitiendo que aún no ha capacitado a su personal para operar con estas herramientas, el riesgo del sector corporativo mexicano no es la falta de acceso a la inteligencia artificial, sino seguir pagando por una tecnología que pocos entienden y casi nadie sabe monetizar.