

En México, el 60% de las emprendedoras financia su operación exclusivamente con ahorros propios o familiares. Solo una minoría accede a créditos bancarios, principalmente por el temor al endeudamiento o la falta de garantías, indica el estudio “Emprendimiento Femenino: Retos y oportunidades”, elaborado por la empresa tecnológica CONTPAQi.
La empresa mexicana hace un llamado a la acción para el ecosistema empresarial y financiero para que el emprendimiento femenino en México pase de la subsistencia a la consolidación.
Los voceros de CONTPAQi coincidieron en que se requiere un esfuerzo conjunto que facilite créditos con perspectiva de género, programas de capacitación en habilidades digitales avanzadas y políticas que fomenten una distribución más equitativa de las tareas de cuidado.
El estudio destacó que las mujeres emprendedoras hacen una doble jornada, ya que dedican, en promedio, 25 horas semanales a labores del hogar y de cuidado, en comparación con las 12 horas que reportan los hombres en roles similares.
Digitalización pendiente
Aunque la tecnología se percibe como una herramienta de competitividad, su adopción en los negocios femeninos es desigual.
El estudio revela que el 50% de las empresas aún utiliza métodos manuales o Excel para su contabilidad y administración.
Asimismo, existe una brecha entre el uso de redes sociales para ventas y la implementación de sistemas de gestión (ERP) o facturación electrónica que permitan una escalabilidad real.
Pese a que aún no implementan herramientas digitales suficientes, el 90% de las encuestadas reconoció que la digitalización podría ayudarles a optimizar tiempos.
¿Cuál es el perfil de la emprendedora mexicana?
El estudio destaca que el emprendimiento femenino en el país no es un bloque uniforme, sino que responde a motivaciones diversas y perfiles específicos:
El 73% de las emprendedoras tiene entre 26 y 45 años, y la gran mayoría cuenta con estudios universitarios.
Para muchas mujeres, el emprendimiento surge de la búsqueda de autonomía; el 41% inició su negocio para “ser su propia jefa” y el 35% para incrementar sus ingresos personales.
En cuanto a la estructura empresarial, el estudio encontró que el 80% de los negocios liderados por mujeres operan bajo la modalidad de persona física, lo que refleja una estructura aún pequeña o en etapas iniciales de formalización.



