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Revolut avanzó en el negocio de tarjetas de crédito en México en un contexto de tasas elevadas y presión en morosidad, al apostar por un modelo basado en disciplina financiera, control de riesgo y eficiencia operativa, con el objetivo de construir un crecimiento rentable de largo plazo. Sergio Gutiérrez, director de producto de Revolut, afirmó en entrevista a El Cronista que la estrategia no se centró en ganar volumen de manera inmediata, sino en administrar el capital de forma prudente.

La clave no fue solo el margen, sino la eficiencia del capital y el control del riesgo. Revolut operó con una estructura de costes significativamente inferior a la banca tradicional gracias a nuestra propia infraestructura tecnológica”, señaló.

Agregó que la rentabilidad en México dependió de la capacidad del banco para entender y anticipar el comportamiento del cliente a partir de distintos tipos de datos, lo que permitió ajustar de manera dinámica el apetito de riesgo y mantener un balance saludable incluso en ciclos económicos restrictivos.

En cuanto al perfil de usuario, la institución definió una estrategia híbrida que atendió tanto a clientes ya bancarizados como a segmentos sub bancarizados.

“Para el usuario ya bancarizado ofrecimos una alternativa digital superior que eliminó la burocracia. Sin embargo, México tuvo un reto enorme de sub bancarización que vimos como una oportunidad de inclusión responsable”, explicó Gutiérrez, al subrayar que el objetivo fue otorgar el producto adecuado a cada usuario y fomentar la educación financiera desde la aplicación.

Disciplina de riesgo y modelos locales, la base del crédito

Sobre la gestión del riesgo crediticio, el directivo detalló que Revolut construyó modelos específicos para el mercado mexicano, en lugar de replicar esquemas internacionales.

No importamos un modelo europeo; en México la informalidad y la falta de historial crediticio representaron un reto significativo, por lo que integramos fuentes no tradicionales y el comportamiento del usuario dentro de la app para complementar los modelos de scoring tradicionales”, dijo.

Esta estrategia se apoyó en microsegmentación y ciclos de retroalimentación rápidos para que los modelos aprendieran de la realidad local de forma constante.

En el ámbito operativo y regulatorio, el banco optó por obtener una licencia de Institución de Banca Múltiple desde cero, como parte de una apuesta de largo plazo en el país.

“No buscamos atajos; elegimos el camino regulatorio más robusto para ofrecer la máxima seguridad y protección a nuestros clientes”, afirmó Gutiérrez, quien destacó que la regulación fue la base para construir un banco digital sostenible y garantizar una experiencia sólida cuando la tarjeta de crédito se desplegara de manera masiva.

Finalmente, explicó que las alianzas con marcas como Tinder y WeWork respondieron a una visión de producto ligada al estilo de vida del usuario.

“Proponemos un paradigma destino, donde el cliente decidió los beneficios y la categoría de su tarjeta de crédito. Tinder Gold y WeWork fueron algunos de los beneficios incluidos en planes de suscripción”, señaló.

Con estas integraciones, Revolut buscó incrementar la retención y consolidarse como el banco principal de sus clientes en México, más allá de ser solo una tarjeta secundaria.