

En esta noticia
México entra en la recta previa a una temporada que, según especialistas, podría marcar un antes y un después en la historia del país. Aunque en varias regiones todavía se sienten mañanas frías, los pronósticos internacionales y nacionales coinciden en un punto: 2026 se perfila como uno de los años más cálidos jamás documentados.
Las estimaciones globales sitúan la temperatura media del planeta cerca de 1.46 °C por encima de los niveles preindustriales (1850-1900), una cifra que confirma la aceleración del calentamiento y anticipa impactos directos en territorio. Sequías más prolongadas, olas de calor más frecuentes y presión sobre el sistema de salud forman parte del escenario que comenzará a sentirse con mayor fuerza a partir de marzo.

Marzo enciende la alerta: inicia una temporada que durará siete meses
El Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) prevé que la temporada de calor inicie oficialmente en la tercera semana de marzo y se extienda hasta los primeros días de octubre. No obstante, en entidades del norte, occidente y sureste las temperaturas podrían dispararse antes de esa fecha.
Este periodo abarcará prácticamente siete meses de exposición constante a radiación solar intensa, con picos térmicos que podrían superar récords históricos en distintas ciudades. En años recientes, estados como Sonora, Nuevo León, Tamaulipas y Veracruz ya han rebasado los 45 °C durante olas de calor; para 2026, los modelos apuntan a episodios aún más extremos y de mayor duración.
Un fenómeno global que impacta de lleno a México
El servicio meteorológico británico Met Office anticipa que 2026 estará entre los cuatro años más cálidos jamás registrados. Aunque el récord absoluto reciente se alcanzó en 2024, cuando la anomalía global llegó a 1.55 °C, las proyecciones actuales mantienen al planeta en niveles críticamente altos.
Para México, esto implica:
- Olas de calor más largas y frecuentes.
- Reducción de disponibilidad de agua en presas y acuíferos.
- Mayor estrés hídrico en zonas agrícolas.
- Incremento del riesgo de incendios forestales.
El país ya enfrenta condiciones de sequía recurrentes en buena parte del territorio. Con temperaturas superiores al promedio, la evaporación se acelera y la recuperación de cuerpos de agua se vuelve más lenta, afectando tanto al consumo humano como a la producción de alimentos.

Salud en riesgo: el calor extremo como amenaza silenciosa
Las altas temperaturas no solo representan incomodidad; constituyen un riesgo sanitario directo. Durante las temporadas de calor anteriores, las autoridades reportaron incrementos en casos de golpe de calor, deshidratación severa y complicaciones cardiovasculares.
Los grupos más vulnerables son:
- Niñas y niños pequeños.
- Personas adultas mayores.
- Pacientes con enfermedades crónicas.
- Trabajadores expuestos al sol por periodos prolongados.
Además, la radiación ultravioleta elevada aumenta la probabilidad de lesiones cutáneas y enfermedades dermatológicas. Especialistas recomiendan reforzar medidas preventivas como hidratación constante, evitar exposición en horas pico y vigilar síntomas como mareo, dolor de cabeza intenso o confusión.




