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Mientras Cuba atraviesa una de las crisis humanitarias más severas de su historia reciente, con apagones que dejan a la población en la oscuridad durante horas y una escasez brutal de alimentos que golpea duramente a millones de familias, México apareció como el principal aliado de la isla caribeña.
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este miércoles que su gobierno no solo mantendrá el puente humanitario con Cuba, sino que lo ampliará hasta completar 800 toneladas de ayuda, desafiando abiertamente las presiones y sanciones impuestas por Estados Unidos a cualquier nación que brinde asistencia.
La ayuda mexicana incluye víveres esenciales e insumos médicos que podrían representar un respiro temporal para miles de cubanos que enfrentan una situación cada vez más desesperada.

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La mandataria mexicana dejó claro que el compromiso de su país con Cuba no se detendrá por las amenazas estadounidenses. “Llegan mañana, regresa el barco. Y se va a hacer un segundo envío y así se va a estar enviando hasta cumplir las 800 toneladas”, declaró Claudia Sheinbaum con firmeza durante su conferencia matutina.
El primer cargamento, que zarpó el pasado domingo, ya marcó un precedente importante en las relaciones bilaterales y en el posicionamiento de México frente a las políticas de Estados Unidos hacia Cuba. Ahora, con el barco de regreso y un segundo envío en preparación, el Gobierno de México demuestra que su apoyo va más allá de gestos simbólicos y representa un compromiso real y sostenido.
Lo más significativo de este anuncio es que México no se está dejando intimidar por las sanciones que el presidente Donald Trump impuso a los países que exportan petróleo a Cuba. Aunque la presidenta reconoció que su gobierno tuvo que frenar los envíos de crudo para evitar aranceles devastadores contra la economía, la ayuda humanitaria sigue fluyendo como una declaración de principios sobre la solidaridad entre pueblos hermanos.

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En un giro inesperado que podría multiplicar el volumen de la ayuda, la presidenta reveló que grupos ciudadanos mexicanos que estén recolectando alimentos y medicamentos podrán sumarse a los envíos oficiales.
Sin embargo, aclaró que por el momento el gobierno federal no lanzó una convocatoria formal para colectas masivas. “Nosotros todavía no lo hacemos porque estamos enviando pues lo que teníamos”, explicó, sugiriendo que, en una segunda fase, cuando se complete el envío de los recursos gubernamentales ya comprometidos, podría abrirse formalmente la participación ciudadana de manera más amplia y estructurada.
¿Qué está pasando en Cuba?
Cuba atraviesa una crisis energética profunda que está afectando casi todos los aspectos de la vida cotidiana. La principal causa es la falta de combustible, agravada por nuevas sanciones de Estados Unidos y por las restricciones al suministro de petróleo desde Venezuela, uno de sus aliados históricos. Como resultado, el país produce menos de la mitad de la electricidad que necesita, lo que provocó apagones de hasta 15 horas diarias incluso en La Habana. Para enfrentar la emergencia, el gobierno aplicó medidas de racionamiento, reducido jornadas laborales y limitado actividades en el sector estatal.
La escasez de energía también impacta con fuerza en la economía, especialmente en el turismo, una de las mayores fuentes de ingresos. Varias aerolíneas suspendieron o modificado sus vuelos por falta de combustible para la aviación, y hoteles cerraron debido a la baja ocupación y a las dificultades operativas. La caída en la llegada de visitantes extranjeros durante el último año empeoró el panorama, reduciendo aún más la entrada de divisas necesarias para importar insumos básicos y combustible.
Además, la situación derivó en una crisis humanitaria. Hospitales enfrentan falta de medicamentos, insumos médicos y diésel para mantener equipos en funcionamiento, lo que obligó a suspender cirugías y limitar traslados de pacientes. El transporte público opera de manera muy reducida y el sistema educativo tuvo que adoptar modalidades semipresenciales.




