

Una ingeniera de Kenia encontró una forma de transformar residuos contaminantes en materiales para la construcción. Justamente, Nzambi Matee creó adoquines fabricados con plástico reciclado y arena, una alternativa que busca reducir la acumulación de basura y aprovechar materiales difíciles de reutilizar.
Su empresa, Gjenge Makers, desarrolla estas piezas mediante un proceso que combina calor y compresión. Según explicó la ingeniera en 2021 en declaraciones recogidas por Reuters, sus productos podría ser entre cinco y siete veces más resistentes que el hormigón. La iniciativa une el reciclaje con la búsqueda de nuevas soluciones para la construcción.
¿Cómo fabrica adoquines con plástico reciclado?
Matee fundó una empresa dedicada a convertir residuos plásticos en adoquines para diferentes usos. Su iniciativa nació frente a un problema ambiental: la acumulación de plásticos que no pueden recuperarse mediante los sistemas convencionales de reciclaje.
El procedimiento consiste en mezclar determinados residuos plásticos con arena y someter la combinación a calor y compresión. De esta manera, los materiales adquieren la forma y la consistencia necesarias para producir adoquines.
La técnica permite aprovechar plásticos que presentan dificultades para ser reciclados por otros métodos. Así, los residuos se convierten en materia prima para fabricar piezas que pueden utilizarse en superficies exteriores.

¿Por qué asegura que son más resistentes que el hormigón?
Matee explicó uno de los aspectos más llamativos del proyeco acerca de su dureza: “Nuestro producto es entre cinco y siete veces más resistente que el hormigón”.
Sin embargo, hay que destacar que se trata de una cifra que debe atribuirse a la ingeniera y no interpretarse como una propiedad universal de todos los adoquines fabricados con plástico. La resistencia depende de las características del material y de las condiciones de ensayo utilizadas para compararlo con el hormigón convencional.
¿Qué plásticos utiliza y qué problema busca resolver?
La iniciativa apunta a recuperar residuos que suelen quedar fuera de los circuitos tradicionales de reciclaje. La ingeniera explicó esta dificultad: “Hay residuos que ya no pueden procesar; no pueden reciclarse. Eso es lo que nos queda”.
El proyecto busca darles un nuevo uso a esos materiales mediante la fabricación de productos para la construcción. De esta forma, la compañía vincula la gestión de residuos con la producción de adoquines y otras soluciones para superficies.



