

- Una búsqueda de objetos perdidos terminó con una moneda de 2,500 años
- El extraño dibujo que permitió revelar su origen
- Una moneda que sobrevivió cuando otras eran cortadas en pedazos
- La moneda podría contar cómo viajaban las personas y las mercancías
- De buscar una joya perdida a encontrar una pieza única
La escena parecía una de tantas. En una playa de Ashdod, Israel, un hombre recorría la arena con la intención de encontrar alguno de los objetos que los bañistas suelen perder: una joya, unas llaves, quizá algún pequeño objeto de valor. Pero aquel día, entre la arena y los restos que deja el mar, apareció algo que no tenía nada que ver con las pérdidas recientes.
Avi Chaprak, subdirector del Departamento de Playas de Ashdod, se agachó para recoger una pequeña pieza que había llamado su atención. No sabía todavía que tenía frente a él un objeto que había permanecido oculto durante aproximadamente 2,500 años. Lo que parecía una moneda vieja terminó convirtiéndose en un hallazgo arqueológico extraordinario.
Chaprak hizo entonces lo que correspondía: en lugar de guardarla como recuerdo, entregó la pieza a la Autoridad de Antigüedades de Israel. El análisis de los especialistas reveló la verdadera dimensión del descubrimiento: se trataba de una moneda extremadamente rara, acuñada en la antigua ciudad de Salamina, en Chipre, y la primera de este tipo encontrada hasta ahora en Israel.

Una búsqueda de objetos perdidos terminó con una moneda de 2,500 años
Chaprak está acostumbrado a buscar cosas que desaparecen en la playa. Como subdirector del Departamento de Playas de Ashdod, suele ayudar a residentes y turistas que pierden anillos, cadenas, llaves y otros objetos entre la arena.
Pero aproximadamente un mes antes de que se diera a conocer el hallazgo, durante una de esas búsquedas encontró algo completamente distinto. La pieza tenía el aspecto de una moneda antigua y, siguiendo la legislación israelí sobre antigüedades, decidió entregarla a las autoridades.
El Departamento de Numismática de la Autoridad de Antigüedades de Israel examinó la pieza y determinó que había sido acuñada alrededor de mediados del siglo V antes de Cristo, cuando el Imperio persa dominaba Chipre.
La moneda pesa aproximadamente 11 gramos y pertenece a un tipo conocido como siglos. Aunque a primera vista podría parecer fabricada completamente de plata, los especialistas descubrieron que en realidad se trata de un metal recubierto con plata.
Según explicó Yanniv David Levy, investigador y conservador del Departamento de Monedas de la Autoridad de Antigüedades de Israel, este tipo de fabricación se relaciona con la escasez de plata que existía en Chipre durante ese periodo.
El extraño dibujo que permitió revelar su origen
La pequeña moneda también guardaba pistas sobre su procedencia. En una de sus caras aparece un carnero recostado mirando hacia la izquierda. En la otra se observa la cabeza de un carnero, también orientada hacia la izquierda, dentro de un marco cuadrado hundido.
A un lado aparece además una rama de laurel colocada verticalmente y, debajo, tres símbolos que aparentemente corresponden a la escritura utilizada por los chipriotas.
Todos esos detalles permitieron a los expertos identificarla como una pieza procedente de Salamina, una antigua ciudad situada en la costa oriental de Chipre. Y ahí comenzó a aparecer la verdadera historia detrás del objeto encontrado en la arena.
Una moneda que sobrevivió cuando otras eran cortadas en pedazos
El hallazgo resulta particularmente importante porque las monedas de este tamaño y valor correspondientes al periodo persa son muy poco frecuentes en el registro arqueológico.
Levy explicó que las monedas de plata de estas características normalmente no permanecían intactas. Con el paso del tiempo, muchas eran cortadas en pequeños fragmentos para utilizarlas como moneda de intercambio local.
Por eso, encontrar una pieza completa ya es algo inusual. Pero encontrarla en una zona costera, además, aumenta todavía más su importancia arqueológica.
La evidencia sobre el uso de este tipo de monedas se concentra principalmente en sitios del interior de Israel. La aparición de una pieza completa en la costa ofrece, por tanto, una oportunidad excepcional para estudiar cómo circulaban estos objetos hace miles de años.

La moneda podría contar cómo viajaban las personas y las mercancías
El hallazgo también puede aportar información sobre las relaciones entre Chipre y la región que hoy conocemos como Israel.
Desde Atenas, la investigadora Evangeline Markou, especialista en numismática chipriota antigua, señaló que las monedas de Salamina del siglo V a. C. circulaban por distintas partes del Mediterráneo oriental. Sin embargo, encontrar ejemplares con un lugar de procedencia preciso es mucho menos habitual.
Por eso, esta moneda podría convertirse en una pequeña pero valiosa pieza de evidencia sobre las rutas comerciales y los movimientos de personas y mercancías entre Chipre y la Tierra de Israel hace unos 2,500 años.
La interpretación coincide con la de los investigadores israelíes: las circunstancias del descubrimiento y el lugar exacto donde apareció permiten utilizar la moneda como una fuente de información sobre los vínculos económicos y marítimos que existían en esta región durante la Antigüedad.
De buscar una joya perdida a encontrar una pieza única
Para Chaprak, la historia terminó de una manera que probablemente jamás habría imaginado cuando comenzó aquella búsqueda en la playa.
El hombre recibió un certificado de reconocimiento por informar sobre el descubrimiento y entregar la moneda a la Autoridad de Antigüedades de Israel.
“Me alegra haber tenido el privilegio de participar en un descubrimiento de valor histórico”, expresó Chaprak, quien aseguró que para él era evidente que la pieza pertenecía al patrimonio colectivo y que debía entregarla inmediatamente a las autoridades.
Así, una búsqueda rutinaria entre la arena terminó revelando algo mucho más valioso que una joya perdida: una moneda que atravesó aproximadamente 2,500 años de historia y que, hasta este descubrimiento, nunca había sido encontrada en Israel.



