

La presidenta Claudia Sheinbaum y el mandatario estadounidense Donald Trump sostuvieron una llamada telefónica en medio de las gestiones para destrabar la revisión del T-MEC, pactada para su cuarta ronda formal el 28 y 29 de septiembre en Washington.
Según reportó Politico, la Casa Blanca calificó la conversación de “constructiva” y aseguró que avanza en dirección positiva; sin embargo, fuentes cercanas citadas por el medio la describieron como apenas “regular”, en buena medida porque se introdujeron nuevos temas a la mesa que no estaban contemplados originalmente.
La llamada se produjo casi en paralelo a otro momento cargado de simbolismo: horas antes, al encabezar el Desfile Cívico Militar por el 216 aniversario de la Independencia desde la Plaza de la Constitución, Sheinbaum había subido el tono sobre la soberanía nacional. “Nuestro pueblo... ha luchado siempre por decidir su propio destino; México no se doblega, no se arrodilla y nunca se vende”, dijo la presidenta, al recordar que el país “no será nunca colonia ni protectorado de nadie”.
Asimismo, la llamada entre las dos partes se produjo horas después de que la administración Trump emitió una declaración en la que si bien reconoce los esfuerzos de Sheinbaum en operativos contra capos de la droga, le exige más para “exponer, arrestar y procesar a los numerosos funcionarios públicos corruptos que han ayudado y encubierto a los cárteles, traicionando la seguridad y la soberanía de su propio país”.
El documento de la Casa Blanca vuelve a incluir a México entre los 23 países considerados como mayores rutas de tránsito o producción de drogas ilícitas y expone el mismo patrón de “zanahoria y garrote” que definió la llamada, en la que de acuerdo con Politico, se incluyeron temas que “crearon un poco de ruido” en la charla. El medio publicó que no quedó muy claro cuáles eran esos temas o quién los puso sobre la mesa.


