

En plena escalada bélica en Oriente Medio, México no puede, ni podría legalmente, fabricar, almacenar o desplegar armas nucleares; ¿la razón? lo impide el Tratado de Tlatelolco, que proscribe por completo dichos arsenales en América Latina y el Caribe.
El pacto, firmado en la Ciudad de México el 14 de febrero de 1967, por 33 países, obliga a “prohibir e impedir… el ensayo, uso, fabricación, producción o adquisición… de toda arma nuclear” y su “recibo, almacenamiento y/o instalación”.

El contexto actual de la guerra que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, enciende las alarmas. Israel ejecutó 1.600 incursiones aéreas y lanzó 4.000 bombas sobre Irán en cuatro días; “hemos atacado simultáneamente cientos de objetivos”, dijo el portavoz Nadav Shoshani. Hezbollah también escaló con cohetes hacia el centro de Israel, según EFE.
Aun así, la ONU recuerda que “no había evidencias de que Irán buscara construir una bomba nuclear”, afirmó el director del OIEA, Rafael Grossi.
“No iba a haber una bomba mañana ni pasado mañana”, subrayó en entrevista televisiva. La guerra avanza; la evidencia nuclear no.

Cómo y por qué México renunció al átomo militar: el “pacto entre amigos” que creó la primera gran zona sin armas nucleares.
El Tratado de Tlatelolco convirtió a América Latina y el Caribe en la primera zona densamente poblada libre de armas nucleares. Fue una decisión soberana, cooperativa y permanente, con México como Estado Depositario y sede de OPANAL, el organismo de verificación.
El texto define obligaciones precisas para los países firmantes, entre ellas, que las Partes deben “utilizar exclusivamente con fines pacíficos” su material nuclear y abstenerse de “realizar, fomentar o autorizar… la posesión o el dominio de toda arma nuclear”. No hay reservas posibles al tratado, lo que refuerza su rigidez.
Está 100 % prohibida la fabricación de bombas nucleares
El Artículo 1 del Texto del Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe (Tratado de Tlatelolco) prohíbe a México y a la región cualquier forma de “ensayo, uso, fabricación, producción o adquisición” de armas nucleares y su “recibo, almacenamiento, instalación o emplazamiento”. También veta participar indirectamente o por mandato de terceros.
El sistema de control obliga a reportes semestrales al OIEA y permite inspecciones especiales. OPANAL coordina, y las salvaguardias del OIEA verifican que la energía nuclear se use “exclusivamente para fines pacíficos”. Es un cerrojo jurídico y técnico a la militarización.

¿Por qué Tlatelolco blinda a México incluso en una escalada global?
Mientras Israel e EE. UU. bombardean infraestructura en Irán, incluida la sede de la Asamblea de Expertos en Qom,, las cifras de víctimas y la expansión a Líbano elevan el riesgo de una conflagración mayor, advierten recuentos en vivo y partes oficiales citados por EFE.
Frente a ese escenario bélico, Tlatelolco reduce incentivos a la carrera nuclear regional. “Las Zonas Libres de Armas Nucleares promueven la paz… al prohibir la posesión, la adquisición, el desarrollo, el ensayo y el uso de armas nucleares”, recordó OPANAL en su 57º aniversario.




