

La temporada de Semana Santa en Estados Unidos se perfila como uno de los periodos de viaje más complicados de los últimos años para los ciudadanos de México.
El cierre parcial del gobierno federal, vigente desde mediados de febrero, redujo drásticamente el personal en los aeropuertos del país, justo cuando se espera que más de 171 millones de pasajeros se movilicen durante el spring break.
Para los viajeros mexicanos —según estimaciones más de 1.2 millones por mes cruzan hacia ese país— la combinación de mayor demanda y menos trabajadores en los filtros de seguridad representa una amenaza directa a sus planes vacacionales, con filas de hasta cuatro horas, vuelos retrasados y conexiones perdidas.

El caos ya comenzó: así golpea el shutdown a los aeropuertos donde más viajan los mexicanos
Miami, Nueva York y Los Ángeles figuran entre los destinos preferidos de los viajeros mexicanos durante la temporada vacacional, y son precisamente estos aeropuertos los que enfrentan mayor saturación.
El ausentismo entre el personal de la TSA se mantuvo por encima del 9%. En condiciones normales, ese ausentismo no supera el 2%, lo que da una idea del nivel de desorganización operativa que enfrentan las terminales aéreas.
Las afectaciones concretas incluyen retrasos en los filtros de seguridad, saturación en terminales, demoras en la salida de vuelos y filas considerablemente más largas en los controles aeroportuarios.

ICE toma los aeropuertos: ¿solución o nuevo problema para los viajeros internacionales?
Ante la crisis de personal, la administración de Donald Trump recurrió a una medida inusual. El jefe de seguridad fronteriza Tom Homan confirmó que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) comenzarían a desplegarse en aeropuertos para realizar tareas que habitualmente corresponden a la TSA, como los controles de seguridad a pasajeros y equipaje.
La medida genera incertidumbre, especialmente entre viajeros latinoamericanos. Que agentes de ICE —cuya función principal es el control migratorio y las deportaciones— participen en los filtros de seguridad representa un cambio de rol que no estaba previsto en los protocolos habituales.
Esto ocurre en un contexto donde el cierre del gobierno impidió el pago de salarios a miles de trabajadores considerados esenciales desde mediados de febrero.




