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Una combinación inesperada entre compuestos extraídos del veneno de un alacrán mexicano y moléculas derivadas del chile habanero colocó a científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en el centro de una investigación que podría marcar un punto de inflexión en la lucha contra las bacterias resistentes a antibióticos. Aunque los desarrollos todavía deben atravesar pruebas clínicas, los resultados obtenidos hasta ahora despertaron interés dentro de la comunidad científica.

El avance involucra a especialistas del Instituto de Biotecnología de la UNAM, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y de la Universidad de Stanford, quienes trabajaron sobre bacterias consideradas prioritarias por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Algunas de ellas están vinculadas con infecciones hospitalarias graves y con enfermedades que cada año provocan millones de contagios y muertes.

Detrás de esta investigación aparecen dos protagonistas poco convencionales: el alacrán Diplocentrus melici, originario de Veracruz, y el chile habanero cultivado en la península de Yucatán. A partir de ellos, los científicos desarrollaron nuevas moléculas antibacterianas capaces de actuar contra patógenos altamente resistentes a tratamientos tradicionales.

Científicos mexicanos crean antibióticos con veneno de alacrán

El investigador Lourival Possani Postay, del Instituto de Biotecnología de la UNAM, encabezó una investigación que permitió aislar dos moléculas conocidas como benzoquinonas a partir del veneno del alacrán Diplocentrus melici. Estas sustancias cambian de color al oxidarse: una se vuelve azul y la otra roja.

Científicos de la UNAM lideraron una investigación que permitió aislar dos moléculas conocidas como benzoquinonas a partir del veneno del alacrán Diplocentrus melici. (Fuente: Shutterstock)
Científicos de la UNAM lideraron una investigación que permitió aislar dos moléculas conocidas como benzoquinonas a partir del veneno del alacrán Diplocentrus melici. (Fuente: Shutterstock)

Según explicó el equipo científico, la benzoquinona azul mostró eficacia contra Mycobacterium tuberculosis, bacteria responsable de la tuberculosis, mientras que la roja actuó contra Staphylococcus aureus, microorganismo relacionado con infecciones severas como neumonía, septicemia, meningitis y osteomielitis.

La parte experimental vinculada con la tuberculosis fue desarrollada por Rogelio Hernández Pando, especialista del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. A través de modelos murinos, el investigador pudo comprobar que la molécula azul tenía un comportamiento prometedor como antibiótico.

Además, los científicos descubrieron que esta sustancia también puede combatir otras bacterias peligrosas como Acinetobacter baumannii, conocida por su resistencia a múltiples antibióticos y por generar brotes dentro de hospitales.

El chile habanero de la UNAM también mostró efectos contra bacterias resistentes

En paralelo, otro grupo del Instituto de Biotecnología de la UNAM trabajó con el chile habanero para desarrollar un nuevo antibiótico experimental. La investigación fue dirigida por Gerardo Corzo Burguete junto con Georgina Estrada Tapia, del Centro de Investigación Científica de Yucatán.

Los especialistas identificaron en el Capsicum chinense Jacq. un péptido llamado defensina J1-1. A partir de esta molécula crearon el antibiótico XisHar J1-1, diseñado para actuar contra Pseudomonas aeruginosa, bacteria asociada con infecciones pulmonares, urinarias, cutáneas y septicemias.

Esta bacteria representa una amenaza importante para pacientes inmunodeprimidos, personas con cáncer, fibrosis quística o enfermedades respiratorias crónicas. Debido a su capacidad de desarrollar resistencia antimicrobiana, la OMS la considera de alta prioridad sanitaria.

c. Luego realizaron procesos de fermentación y purificación similares a los utilizados en la industria biotecnológica.

La resistencia a antibióticos preocupa a la OMS y la UNAM busca apoyo

La Organización Mundial de la Salud advirtió que la resistencia antimicrobiana se transformó en una de las mayores amenazas sanitarias globales. En el caso de la tuberculosis, el organismo estima que durante 2024 hubo 10.7 millones de casos y alrededor de 1.23 millones de muertes en todo el mundo.

 una investigación que permitió aislar dos moléculas conocidas como benzoquinonas a partir del veneno del alacrán Diplocentrus melici. (Foto: IA)
una investigación que permitió aislar dos moléculas conocidas como benzoquinonas a partir del veneno del alacrán Diplocentrus melici. (Foto: IA)

Ante este escenario, los investigadores mexicanos consideran que el desarrollo de nuevas moléculas es fundamental para enfrentar bacterias que ya no responden a medicamentos convencionales. Sin embargo, aclaran que todavía queda un largo proceso antes de que estos antibióticos puedan utilizarse en pacientes.

Actualmente, ambos proyectos cuentan con patentes registradas en México y algunas también fueron protegidas en Sudáfrica. El próximo desafío será avanzar hacia ensayos preclínicos y clínicos, etapas que requieren inversiones millonarias y apoyo de la industria farmacéutica.

Entre los próximos pasos que analizan los científicos aparecen:

  1. Probar las moléculas en bacterias resistentes extraídas de pacientes.
  2. Mejorar la estabilidad de los compuestos mediante nanopartículas.
  3. Evaluar posibles tratamientos para infecciones cutáneas y pulmonares.
  4. Avanzar en la transferencia tecnológica para producir antibióticos a gran escala.

Los especialistas remarcan que, aunque los resultados son alentadores, todavía no existe un medicamento disponible para uso comercial. Aun así, el descubrimiento abre una nueva posibilidad científica frente a un problema que preocupa cada vez más a los sistemas de salud del mundo.