

A sus 86 años, Carlos Slim no frena. En su conferencia de prensa anual, el empresario mexicano más rico del mundo reveló que sus empresas destinarán 5,000 millones de dólares en México a lo largo de 2026.
El anuncio no sorprende solo por su magnitud, sino por el momento: llega cuando el país enfrenta una rebaja crediticia por parte de Moody’s, analistas que recortan las perspectivas de crecimiento y un gobierno que busca atraer inversión privada con urgencia.

El petróleo como “santo grial”: por qué Carlos Slim apuesta todo a los pozos de Ixachi
Si hay un sector en el que el empresario dedicó más atención durante su conferencia, ese fue el petróleo. Y no es casualidad. Desde septiembre de 2025, Grupo Carso opera bajo un contrato con Pemex valuado en hasta 1,991 millones de dólares para la perforación y terminación de hasta 32 pozos en el campo Ixachi, ubicado en Veracruz. El plazo es de tres años y el monto final depende del número de pozos que efectivamente se perforen.
Carlos Slim estima que ese solo campo tiene el potencial de añadir 203,000 barriles diarios a la producción nacional, y proyectó que México podría sumar un millón de barriles adicionales por día en los próximos dos o tres años si se aprovechan los campos terrestres con menor complejidad técnica.
Para el empresario, el crudo no es solo un negocio: es la palanca que puede mover toda la economía del país, el activo estratégico que, bien explotado, genera divisas, empleos, inversión en cadena y estabilidad fiscal. Ese es su “santo grial”.

Infraestructura, energía y telecomunicaciones: la apuesta de largo plazo que va más allá del crudo
La inversión de 5,000 millones de dólares no se concentra únicamente en petróleo. Arturo Elías Ayub, director de Alianzas Estratégicas de América Móvil, confirmó que los recursos se distribuirán en los sectores donde el Grupo Carso ya tiene presencia consolidada: telecomunicaciones, infraestructura, energía, construcción y servicios financieros.
Carlos Slim fue explícito sobre los rubros que considera críticos para detonar crecimiento: electricidad, transporte, administración del agua y petróleo. Para él, invertir en estas áreas no equivale simplemente a construir obras físicas, sino a generar las condiciones que permiten al país producir más, reducir costos logísticos y elevar su capacidad productiva de forma estructural.
En ese marco también anunció una planta geotérmica de 26 megavatios con una inversión de 80 millones de dólares para abastecer a la industria del Bajío con energía estable, un proyecto que ilustra su visión de largo plazo sobre la diversificación energética.




