

A pesar de que la primavera recién inicia, el Servicio Meteorológico Nacional ya activó avisos preventivos ante la llegada del fenómeno climático conocido como El Niño, el cual se perfila para afectar con fuerza al sur del país.
De acuerdo con los pronósticos más recientes, se esperan lluvias de gran magnitud, con potencial para ubicarse entre los episodios más intensos registrados en la región en los últimos años.
¿Qué es El Niño y por qué este año es diferente?
El fenómeno de El Niño se presenta cuando la temperatura del Océano Pacífico aumenta por encima de sus niveles habituales, lo que debilita los vientos alisios que normalmente desplazan esas aguas cálidas hacia el continente asiático.

Al perder intensidad estos vientos, el calor se desplaza hacia el continente americano, alterando la interacción entre el océano y la atmósfera, lo que provoca cambios en la circulación del aire y en la distribución de las temperaturas a gran escala.
Lo que distingue al evento previsto para este año es la rapidez con la que se ha calentado el Pacífico desde finales de 2025. Según proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), existe un 75% de probabilidad de que hacia octubre se consolide un Súper Niño, una versión más intensa del fenómeno que podría generar lluvias torrenciales, tormentas eléctricas e incluso huracanes de gran alcance.
Los estados que deberán prepararse para lo peor
Según información de Protección Civil, tres estados del sur y sureste del país serán los más afectados por las condiciones climáticas en las próximas semanas: Guerrero, Oaxaca y Chiapas.
Estas entidades, que ya presentan vulnerabilidades debido a su geografía y contexto social, estarán expuestas al impacto más fuerte de las lluvias intensas asociadas a este fenómeno.
Qué esperar en las próximas dos semanas a nivel nacional
Especialistas de Meteored México anticipan que la segunda mitad de abril estará marcada por contrastes climáticos extremos en distintas regiones del país: altas temperaturas en el Pacífico, tormentas severas acompañadas de granizo en zonas del noreste, occidente, centro y oriente, así como la entrada de masas de aire polar que provocarán descensos bruscos de temperatura tras los periodos de lluvia.
Los especialistas señalan que este escenario no responde a un comportamiento caótico, sino al proceso de transición hacia una fase neutra tras la finalización de La Niña, lo que influye en la dinámica atmosférica y propicia una primavera con mayor humedad y variabilidad climática.


