

Con apenas horas de diferencia, la familia Prevost recibió dos noticias que ningún parentesco prepara. El papa León XIV fue operado de un adenocarcinoma pulmonar y, ese mismo martes, se supo que su hermano mayor, Louis, padece un mieloma múltiple que reapareció hace tres meses. Son dos cánceres distintos que coinciden en una misma familia.
La Sala de Prensa de la Santa Sede informó este jueves que el Papa pasó bien la noche en el hospital, se levantó y desayunó. En el último parte médico, desde el Vaticano confirmaron que continúa con una evolución posoperatoria favorable. Una radiografía de tórax mostró una buena recuperación del pulmón operado, una señal positiva dentro del proceso de recuperación del pontífice.
Los médicos también informaron que León XIV realizó sus actividades diarias de manera autónoma y participó de una sesión de fisioterapia, que incluyó ejercicios motores completos.
El comunicado del miércoles 14 había adelantado que los análisis de sangre y la radiografía de tórax confirmaban una evolución postoperatoria normal. Esa tarde, además, León XIV concelebró la misa en una sala habilitada en la décima planta del hospital. El Vaticano prevé que permanezca internado cerca de una semana y canceló sus audiencias hasta el 20 de octubre.
León XIV había revelado el domingo 11 de octubre, durante la oración del mediodía, que le habían detectado un nódulo pulmonar pequeño y localizado. Ingresó el martes en el Gemelli y la intervención duró unos 90 minutos. Los cirujanos extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho con una técnica videoasistida, para lograr una resección completa.
El examen histológico realizado durante la operación confirmó un adenocarcinoma, un tumor que se origina en las células glandulares, algo que ya se sospechaba por las pruebas previas. El Vaticano calificó la cirugía de exitosa y sin complicaciones. El pontífice, de 71 años, despertó con normalidad. Sin embargo, el comunicado no precisó el estadio del tumor.

El otro diagnóstico: Louis Prevost
Pocas horas después del anuncio, Deborah Prevost contó a CBS News que su marido, hermano mayor del papa, tiene un mieloma múltiple y perdió la remisión hace tres meses. Louis vive en Florida y participa en un ensayo clínico en un hospital cercano. Habló por teléfono con su hermano la semana pasada, antes de iniciar ese tratamiento.
Según su esposa, Louis fue diagnosticado en 2017. Un tratamiento en 2019, que incluyó células madre y un ensayo clínico, mantuvo la enfermedad en un nivel «muy bajo» hasta la recaída. Deborah reconoció que la familia está «pasando por mucho», aunque no precisó en qué estadio se encuentra la enfermedad de su marido.
El mieloma múltiple es un cáncer de las células plasmáticas, según la Fundación de Investigación del Mieloma Múltiple. La Sociedad Americana del Cáncer estima 36.000 casos nuevos en Estados Unidos en 2026. El riesgo de padecerlo es menor del 1% y la edad media del diagnóstico es de 69 años. La mayoría de los pacientes tiene al menos 65.

¿Existe una relación entre ambos casos?
La pregunta surge de inmediato: ¿están conectados? La información disponible no establece ningún vínculo médico entre el adenocarcinoma del papa y el mieloma de su hermano. Se trata de tumores de origen distinto: uno nace en células glandulares y el otro en células plasmáticas. Tampoco hay datos públicos sobre antecedentes familiares ni estudios genéticos.
Las trayectorias también difieren. Louis convive con la enfermedad desde hace casi una década, con remisión, recaída y un ensayo clínico en curso. En cambio, León XIV acaba de recibir su diagnóstico y fue sometido a una resección completa. Deborah Prevost espera que el tumor del papa esté en una fase muy temprana, aunque aclaró que no puede opinar sobre su estado.
En cuánto a la evidencia, existe un estudio poblacional sueco analizó y no halló mayor riesgo de otros tumores entre los familiares de pacientes con mieloma. El estudio publicado en el sitio científico PubMed, analizó a 37.838 parientes de primer grado de 13.896 enfermos y los comparó con los de 54.365 controles. Según sus conclusiones, no hubo aumentos significativos de otros cánceres sólidos ni hematológicos, lo que no respalda, por ahora, una conexión entre ambas enfermedades.
Otro análisis, realizado por la Universidad de Heidelberger, sí halló asociaciones del mieloma con otros cánceres. Los pacientes tenían más antecedentes familiares de tumores colorrectales, de mama y de próstata, y sus autores sugieren cierta susceptibilidad genética compartida. El resumen no menciona el cáncer de pulmón, por lo que la evidencia sobre un nexo en este caso sigue siendo limitada.

La salud de León XIV: lo que todavía no se sabe
El Vaticano no indicó si el tumor se extendió ni qué tratamientos adicionales necesitará el pontífice. Una fuente vaticana dijo a la agencia AFP que se estaban realizando más pruebas. Deborah Prevost afirmó que no ha oído hablar de radioterapia ni de quimioterapia, por lo que el panorama terapéutico sigue abierto.
La familia, mientras tanto, se mantiene unida en la fe. «Seguimos rezando y mantenemos el ánimo por los dos», dijo Deborah. Tras la elección de Robert Prevost, el 8 de mayo de 2025, como primer papa nacido en Estados Unidos, Louis recordó que en casa sabían que había “algo especial” en Rob, que de niño jugaba a ser sacerdote.
El Vaticano prometió ampliar la información más adelante. Hasta entonces, el estadio del tumor de León XIV seguirá sin ser público, igual que el de la enfermedad de su hermano Louis. Dos diagnósticos, dos hermanos y una misma incertidumbre que, por ahora, solo el tiempo y los próximos partes médicos podrán despejar.




