

Después de más de 1600 años sumergido en el Mediterráneo, el legendario Faro de Alejandría está renaciendo de las profundidades. Un equipo internacional de arqueólogos logró rescatar 22 bloques colosales que formaban parte de la estructura original, algunos de hasta 80 toneladas de peso, en lo que se considera uno de los hallazgos más importantes de la arqueología submarina del siglo XXI.
La operación, que tuvo lugar en junio de 2025 en el puerto oriental de Alejandría, Egipto, es parte del ambicioso proyecto PHAROS, una colaboración científica que busca reconstruir digitalmente esta maravilla arquitectónica de la antigüedad y descifrar los secretos de su ingeniería.
El proyecto PHAROS: 30 años de búsqueda bajo el mar
El descubrimiento actual es el resultado de tres décadas de investigación submarina iniciadas en 1994 por el arqueólogo francés Jean-Yves Empereur, quien identificó los primeros vestigios del faro sumergido. Aunque las ruinas eran visibles bajo el agua desde 1968, no fue hasta mediados de los 90 que comenzaron las exploraciones arqueológicas sistemáticas.
El proyecto PHAROS está liderado por Isabelle Hairy, arqueóloga y arquitecta del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia, en conjunto con el Centre d’Études Alexandrines (CEAlex), el Instituto Francés de Arqueología Oriental (IFAO) y el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto. La Fundación Dassault Systèmes, conocida por su tecnología de simulación virtual aplicada a la industria aeroespacial, aporta el expertise tecnológico necesario para la reconstrucción digital.
Qué se encontró exactamente
Entre los 22 bloques recuperados se encuentran elementos arquitectónicos fundamentales de la entrada monumental del faro:
- Dinteles y jambas de la puerta principal.
- Losas del umbral de acceso.
- Pavimento de cimentación original.
- Restos de un pilono (estructura egipcia) no documentado previamente.
La puerta de este pilono presenta una fusión de elementos estilísticos egipcios y técnicas constructivas griegas, reflejando la diversidad multicultural de la Alejandría helenística, que fue durante siglos el epicentro del conocimiento y el comercio mediterráneo.

El peso de estos bloques resulta asombroso: cada uno pesa entre 70 y 80 toneladas, lo que da cuenta de la magnitud de la obra de ingeniería que implicó su construcción hace más de 2.200 años.
Cómo era el Faro de Alejandría: el primer “rascacielos” de la humanidad
Construido a comienzos del siglo III a.C. bajo el reinado de Ptolomeo I Sóter y diseñado por el arquitecto griego Sóstrato de Cnido, el Faro de Alejandría fue mucho más que un simple sistema de navegación. Durante 1.600 años fue la construcción humana más alta del mundo, hasta que un devastador terremoto en 1303 lo dejó inservible.
Con una altura estimada de 100 metros, se alzaba sobre la isla de Pharos (de donde proviene el nombre “faro” en muchos idiomas) y cumplía una doble función: guiar a los barcos mediante su potente luz visible a kilómetros de distancia y servir como símbolo del poder ptolemaico en el Mediterráneo.
La arquitectura que desafiaba lo imposible
La estructura del faro combinaba tres secciones diferenciadas:
- Base cuadrada de gran solidez.
- Sección octogonal intermedia.
- Cúpula circular en la cima, donde ardía el fuego.
Esta configuración no solo era estéticamente impresionante, sino también ingenieril. Durante más de mil seiscientos años resistió terremotos menores, tempestades mediterráneas y el embate constante del mar salado.

El trágico final: de maravilla a cantera
El Faro sobrevivió a múltiples terremotos entre los siglos X y XIV, pero el sismo de 1303 resultó fatal. La estructura quedó parcialmente destruida, y lo que permaneció en pie fue sistemáticamente desmantelado.
En 1477, el sultán Al-Ashraf Sayf al-Din Qa’it Bay reutilizó las piedras que quedaban para construir una fortaleza en el mismo emplazamiento. Esta ciudadela, conocida como Fuerte Qaitbay, aún existe en la actualidad y puede visitarse, aunque ya sin rastros visibles del antiguo faro.

El crecimiento del nivel del mar a lo largo de los siglos provocó que gran parte de las ruinas quedaran sumergidas, convirtiéndose en un paisaje arqueológico submarino único en el mundo.
Reconstrucción digital: el gemelo virtual del Faro
La verdadera revolución del proyecto PHAROS no está solo en el rescate físico de los bloques, sino en lo que se hará con ellos. Los especialistas de la Fundación Dassault Systèmes analizarán digitalmente y reposicionarán virtualmente los bloques como si fueran piezas de un vasto rompecabezas arqueológico.
El proceso de digitalización
La metodología combina tecnología de vanguardia con análisis histórico riguroso:
- Escaneo fotogramétrico de alta precisión. Cada uno de los 22 bloques rescatados será escaneado mediante fotogrametría tridimensional detallada. Esta técnica genera modelos digitales exactos que capturan hasta las texturas y marcas de las herramientas utilizadas en la antigüedad.
- Integración con elementos ya digitalizados. Durante la última década, más de 100 fragmentos arquitectónicos han sido escaneados digitalmente en el fondo marino por los equipos del CEAlex. Los nuevos bloques se sumarán a este archivo digital.
- Análisis de fuentes históricas. Un equipo multidisciplinario de historiadores, arqueólogos, numismáticos (especialistas en monedas antiguas) y arquitectos está recopilando todas las descripciones y representaciones del faro que han sobrevivido: textos antiguos, monedas acuñadas con su imagen, mosaicos y grabados que abarcan desde el siglo IV a.C. hasta el siglo XV d.C.
- Reconstrucción virtual. Ingenieros de Dassault Systèmes ensamblarán digitalmente todos los elementos, generando un “gemelo digital” completo del faro que permitirá no solo visualizarlo en todo su esplendor, sino también simular su funcionamiento y analizar las causas de su colapso final.
Qué revelarán estos hallazgos sobre el mundo antiguo
El impacto de este proyecto trasciende lo meramente arqueológico. El Faro de Alejandría representa un hito en múltiples dimensiones:
Ingeniería ptolemaica avanzada
El análisis de los bloques permitirá comprender cómo los ingenieros del siglo III a.C. lograron:
- Cimentar una estructura de 100 metros sobre terreno costero.
- Desarrollar sistemas de iluminación visibles a distancias extremas.
- Construir con tal precisión que la estructura resistió 1600 años.
- Transportar y elevar bloques de 80 toneladas sin maquinaria moderna.
Fusión cultural greco-egipcia
La puerta descubierta refleja la diversidad multicultural de la Alejandría helenística, donde se mezclaban tradiciones arquitectónicas egipcias milenarias con técnicas constructivas griegas innovadoras. Esta síntesis cultural convirtió a Alejandría en el centro intelectual del mundo antiguo, hogar de la famosa Biblioteca y de pensadores como Euclides, Arquímedes y Eratóstenes.
Único en su tipo
Ningún otro faro de la antigüedad de semejante magnitud ha sobrevivido hasta nuestros días. El Faro de Alejandría fue el prototipo, el modelo que inspiró todas las construcciones posteriores dedicadas a guiar navegantes. Su estudio ofrece una ventana única para entender el desarrollo de la arquitectura monumental y la ingeniería marítima.
En un mundo donde la tecnología digital permite reconstruir virtualmente lo que el tiempo destruyó, el proyecto PHAROS representa un nuevo paradigma en arqueología. La combinación de excavación submarina tradicional con modelado 3D y simulación computacional abre posibilidades inéditas:





