

El sector de la construcción enfrenta en España una escasez de mano de obra que ya empieza a generar situaciones tan curiosas como preocupantes.
El envejecimiento de las plantillas, la falta de interés de los jóvenes y las nuevas exigencias de algunas convocatorias laborales conviven en un sector que necesita cubrir puestos con urgencia, pero que no logra resolver el recambio generacional.
En ese escenario aparece José María, un albañil que empezó a trabajar a los 14 años y que, a los 64, sigue activo en una obra de Madrid. Su antigüedad en el oficio lo convirtió en un testigo privilegiado de los cambios que atraviesa la construcción: “En mi obra solo hay un joven de 28 años; el resto supera los 50 años”, contó en diálogo con El Español.
Pero lo que terminó de resumir, para él, el absurdo del momento actual fue un episodio puntual. Según relató, se presentó a una oferta de empleo para una obra publicada por un ayuntamiento y, semanas más tarde, le informaron que buscaban a alguien que hablara inglés.
Fue entonces cuando lanzó la frase que retrata la tensión entre las nuevas exigencias administrativas y la realidad de un oficio manual: “No sabía que tenía que hablar inglés con los ladrillos”.

El albañil también apuntó al factor económico como una de las principales barreras para atraer nuevas generaciones. “Lo primero que preguntan los jóvenes es cuánto van a percibir. ¿1.200 euros? Para eso no trabajo”, relató, en referencia a los sueldos iniciales del sector.
De acuerdo con un informe de InfoJobs y Esade, el salario medio ofertado en la construcción española ronda los 28.567 euros anuales en 2026, aunque quienes arrancan como peones cobran un básico cercano a los 1.300 euros mensuales en 14 pagas.
Con casi cinco décadas de oficio, José María también compara el poder adquisitivo de otras épocas con el presente: “En el pasado, con 400 pesetas podía adquirir numerosos artículos, pero ahora ni siquiera alcanza para un café”. Y agrega que sus propios aumentos salariales fueron mínimos durante todo ese tiempo: “Solo he recibido un aumento de 100 euros en 20 años”.
El fondo de la historia excede lo anecdótico: solo uno de cada diez trabajadores del sector tiene menos de 30 años, casi un cuarto supera los 55, y se estima que más de 139.000 profesionales dejarán la actividad en los próximos cinco años.
A eso se suma un contexto de costos crecientes, con subas del 5,4% en la construcción y de entre 9% y 12% en materias primas. El caso de José María expone, con nombre propio, una contradicción que atraviesa a todo el sector: faltan manos para sostener las obras, mientras buena parte de quienes las sostienen hoy está cerca de retirarse.


