

Tras darse a conocer la muerte de un anestesista residente del Hospital Gutiérrez, se reveló una trama de irregularidades en diferentes centros de salud porteños que se vinculan con el robo de fentanilo y propofol para el consumo ilegal.
En este marco, denunciaron a un anestesiólogo de planta permanente del Hospital Italiano por haber sustraído las sustancias y haberlas distribuido a otros profesionales médicos.
En las últimas horas, se conocieron detalles de su perfil académico y la forma en que difundía capacitaciones médicas.
El anestesiólogo que fue acusado de robo y distribución de fentanilo y propofol
El caso que sacude al sistema de salud sumó un nuevo capítulo: mientras avanza la investigación por el uso indebido de anestésicos en fiestas privadas, salieron a la luz registros sobre la actividad profesional de Hernán Boveri, uno de los médicos implicados.
El especialista, que se desempeñaba en el área de anestesiología, tenía también un rol activo en la formación de colegas, con cursos vinculados a técnicas de anestesia intravenosa.
Los cursos que daba el anestesiólogo acusado
Antes de quedar bajo la lupa judicial, Boveri promocionaba instancias de capacitación orientadas a médicos y profesionales de la salud. Entre ellas, se destacaban formaciones en anestesia total intravenosa (TIVA), un método utilizado en distintos procedimientos quirúrgicos.
Según se pudo reconstruir, estas propuestas educativas eran difundidas a través de canales digitales y espacios académicos, donde se presentaban como instancias de actualización en prácticas anestésicas avanzadas.
A través de un video en redes sociales, el médico compartía: “Hola, ¿cómo están? Soy Hernán Boveri y quería invitarlos a un evento sin precedentes en Latinoamérica. Los esperamos los días 15, 16 y 17 de mayo en el salón Palais Rouge de la ciudad de Buenos Aires para vivir 3 días a pura TIVA (Anestesia Total Intravenosa)“.
El profesional contaba con experiencia en áreas específicas como monitoreo cerebral y administración de fármacos por infusión controlada, campos altamente técnicos dentro de la especialidad.
El escándalo detrás de la muerte del anestesiólogo
Todo comenzó tras la muerte de un médico joven, cuyo fallecimiento fue asociado a una sobredosis de propofol y otros anestésicos.
Se trata de Alejandro Zalazar (29), a quien encontraron sin vida en su departamento de Palermo. El anestesista, que fue residente del Hospital Rivadavia, tenía una vía intravenosa conectada en el pie derecho y otros elementos vinculados a inyecciones a su alrededor.
Su fallecimiento no solo conmocionó a la comunidad médica, sino que también puso el foco en el robo de medicamentos y drogas catalogadas de uso hospitalario que eran utilizadas como estupefacientes en fiestas privadas
Los fármacos en cuestión, como el propofol y el fentanilo, son de uso exclusivo hospitalario y requieren controles estrictos, ya que su administración indebida puede provocar consecuencias graves, incluso la muerte.
Fiestas, robo y consumo ilegal de sustancias
En paralelo, la investigación apunta a reuniones privadas donde estas sustancias habrían sido utilizadas con fines no médicos.
Distintos testimonios y pericias describen encuentros en los que los participantes recibían dosis de anestésicos bajo supervisión informal, en contextos completamente alejados del ámbito sanitario.
El caso creció rápidamente y derivó en allanamientos e imputaciones. En este marco, un anestesiólogo y una residente de tercer año fueron señalados como los responsables de la distribución de las drogas entre el personal médico de diferentes instituciones porteñas.

