

Uno de los aserraderos más importantes de la provincia de Misiones cerró sus puertas de forma definitiva. Se trata de la histórica fábrica de pallets Linor, una marca líder en la región que operaba en la localidad de Azara y que frenó su producción por completo.
Esta triste decisión dejó en la calle a un total de 130 empleados directos y por eso, generó una fuerte conmoción en toda la comunidad del sur misionero. En este sentido, el futuro de las familias afectadas es totalmente incierto.
Las razones que llevaron al cierre
La decisión pone fin a una trayectoria de 27 años ininterrumpidos de trabajo en la provincia y en el sector. La antigüedad de la planta profundiza el dolor de los operarios que quedaron sin empleo a la vez que implica el fin de un era en el sector productivo de la región.
La empresa fabricante de pallets arrastraba una crisis económica muy grave desde hacía dos años. El principal detonante fue una deuda fiscal de 500 millones de pesos con el organismo recaudador ARCA. Por este motivo, la justicia ordenó el embargo preventivo de todas sus cuentas bancarias.
Al no poder utilizar sus cuentas, la firma no logró comprar insumos ni abonar los sueldos a término. Además, la fábrica sufrió una caída sostenida en las ventas por la baja del mercado interno. El fuerte aumento en el costo de la energía eléctrica terminó de complicar el panorama.

Los directivos intentaron buscar inversores externos durante los últimos meses para salvar la empresa. Sin embargo, las altas tasas de interés y la falta de créditos accesibles frustraron los planes. Las trabas económicas vigentes en el país impidieron la llegada de capitales de auxilio.
¿Qué pasará con los empleados de esta fábrica?
Ante la falta de respuestas, los trabajadores despedidos iniciaron un bloqueo en los accesos de la planta. La medida busca evitar que los dueños retiren la maquinaria que queda en el predio. Los operarios denuncian que se enteraron del cierre mientras estaban de vacaciones.
El sindicato maderero local informó que la compañía les adeuda dos meses de sueldo y aguinaldos. Tampoco se pagaron las vacaciones ni los aportes de las obras sociales correspondientes. Los representantes gremiales pusieron abogados para defender las indemnizaciones ante una posible quiebra.
El Ministerio de Trabajo provincial ya convocó a una audiencia de conciliación entre las partes implicadas. Los empleados esperan conseguir una respuesta favorable que garantice el cobro de todo el dinero. Mientras tanto, los operarios continúan con las protestas en la puerta del aserradero.


