

Hay un truco casero que se usa hace décadas para proteger la ropa del ropero y que en Argentina todavía pocos conocen: poner tizas blancas dentro del placard.
Si bien suena raro, tiene una explicación química y un resultado que se nota desde la primera semana.
Para qué sirve poner tiza blanca dentro del ropero
El problema central de cualquier ropero cerrado es la humedad acumulada. Es el principal olor que aparece en la ropa cuando pasa mucho tiempo en un ambiente cerrado.
Es por eso que se buscan trucos o alternativas para despejar el armario y evitar hongos, manchas y malos olores.

La tiza blanca, la misma que se usa para escribir en el pizarrón, es la solución más simple y económica que existe porque es un material altamente poroso que tiene una capacidad asombrosa para absorber partículas de agua del ambiente.
En otras palabras: actúa como una esponja microscópica que captura la humedad del aire antes de que llegue a la ropa.
Las tizas sirven para eliminar el olor de humedad, ya que las absorben fácilmente y evitan que se acumule en el ambiente cerrado, y sobre todo que se pegue a la ropa. Se deben colocar varios trozos en el ropero para mantener el espacio seco, limpio y sin formación de moho.

Cómo hacerlo bien paso a paso
El procedimiento es simple y lleva menos de dos minutos:
- Colocar 4 o 5 tizas en bolsas de tela fina agujereada o en una malla e introducir el saquito en el lugar de mayor humedad.
- Un truco efectivo es atar 4 o 5 tizas con una cinta y colgarlas en el barral entre las perchas.
- Distribuir varios saquitos en distintas zonas: estantes, cajones y el sector donde se guarda la ropa más delicada.
No hace falta ningún producto químico, ninguna inversión especial y ningún conocimiento técnico.
Cuándo hay que cambiarlas
La tiza no dura para siempre. Cuando absorbe demasiada humedad pierde eficacia.
Cambiar las tizas cada dos o tres meses, o cuando se deshacen, es decir, pierden eficacia. Es conveniente cambiar las bolsitas al menos una vez al mes si el ambiente es muy húmedo.
Una señal clara de que ya cumplieron su función: las tizas se vuelven blandas y se deshacen al tacto. Ese es el momento de reemplazarlas.
Un bonus que pocos esperan
El truco no aplica solo al ropero. Este tip se puede usar también en cajoneras para evitar el olor a humedad.
También funciona en el armario de la cocina, el mueble del baño y cualquier espacio cerrado donde se acumule humedad durante el otoño y el invierno.
Una caja de tizas que ya tenés en casa o que cuesta menos de $500 en cualquier librería. Cero inversión y resultado inmediato.




