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El portarrollos del baño esconde una pregunta que casi nadie se hace en voz alta: ¿el papel va con la hoja hacia afuera o pegado a la pared? La respuesta no es estética, es sanitaria.

Un estudio de la Universidad de Colorado que analizó doce baños públicos con secuenciación genética identificó 19 grupos bacterianos distintos en puertas, picaportes y paredes. La pared del baño, justamente, es una de las superficies con mayor concentración de gérmenes.

Cuando el papel higiénico cuelga apoyado contra esa pared, cada vez que alguien busca la punta para cortar, los dedos rozan la superficie contaminada antes de tocar el papel que después va a usarse en la piel.

Por eso los especialistas coinciden en un solo punto: colgar el rollo con el extremo suelto hacia afuera y por encima, nunca hacia adentro.

Los beneficios de esta posición

Además de evitar el contacto directo con la pared, este método tiene otras ventajas prácticas:

  • Facilita cortar solo la cantidad necesaria sin tironear del resto del rollo.
  • Reduce el desperdicio de papel, porque no hace falta buscar la punta a tientas.
  • Evita que las manos, muchas veces húmedas o con restos de jabón, entren en contacto con superficies del baño que se limpian con menor frecuencia.
Ni apoyado ni contra la pared: la forma ideal de colgar el papel higiénico para evitar las bacterias y favorecer la higiene.
Ni apoyado ni contra la pared: la forma ideal de colgar el papel higiénico para evitar las bacterias y favorecer la higiene.Gemini

El profesor Christian Moro, de la Universidad Bond, agregó otro dato clave: entre los microorganismos que suelen aparecer en las paredes del baño están el estafilococo, el estreptococo y distintas cepas de E. coli, todos capaces de transmitirse por contacto superficial.

Un debate con más de un siglo de historia

La discusión sobre cómo colgar el papel higiénico no es nueva. Nació junto con la patente original de 1891, cuando Seth Wheeler diseñó el primer sistema de rollo perforado y ya indicaba, en sus propios planos, que la hoja debía quedar hacia afuera.

Con el correr de las décadas, la costumbre familiar terminó imponiéndose por sobre la recomendación técnica, y hoy conviven ambas formas en la mayoría de los hogares.

Para quienes buscan sumar un hábito simple de higiene doméstica, el cambio no exige comprar nada nuevo: alcanza con girar el rollo la próxima vez que se cambie.

Un gesto mínimo, casi automático, que según la evidencia científica marca una diferencia real en la cantidad de bacterias que circulan por el baño.