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El café de la mañana ya tenía fama de aliado energético. Ahora una nueva lectura de la investigación liderada por Tim Spector, epidemiólogo y uno de los especialistas en microbiota más reconocidos del mundo, suma un beneficio puntual: su posible efecto sobre la presión arterial.

El hallazgo sobre la presión arterial

El equipo de Spector identificó más de 100 especies bacterianas relacionadas con el consumo habitual de café, un hallazgo que ya había circulado meses atrás centrado en la salud intestinal.

Lo que ahora toma más relevancia es la conexión que encontraron entre esas bacterias y la regulación de la presión arterial.

Tim Spector, experto en microbriota: “La ciencia demuestra que el café puede ayudar a reducir la presión arterial”.
Tim Spector, experto en microbriota: “La ciencia demuestra que el café puede ayudar a reducir la presión arterial”.Gemini.

Según explicó el propio Spector, algunas de las especies bacterianas favorecidas por el consumo de café participarían en procesos metabólicos vinculados al control de la tensión, un efecto que se suma a la lista de beneficios asociados a la bebida cuando se consume en las dosis moderadas habituales.

Sin embargo, un dato importante es que se trata de una asociación observada en el estudio, no de una relación de causa y efecto confirmada. Los propios investigadores remarcan que hacen falta más ensayos clínicos para establecer con precisión cuánto influye el café, de manera aislada, sobre la presión arterial de cada persona.

Quién es Tim Spector y qué encontró su equipo

Spector es médico, genetista y profesor del King’s College de Londres, reconocido internacionalmente por sus estudios sobre el microbioma intestinal y su impacto en la salud general. Lidera, además, uno de los proyectos de investigación en microbiota más grandes del mundo, con datos de cientos de miles de participantes.

Su equipo trabajó junto a científicos internacionales para analizar cómo distintos hábitos alimenticios modifican la composición bacteriana del intestino, y el café apareció como uno de los factores con mayor impacto medible.

Para la mayoría de los adultos sanos, el consumo moderado de café, entendido como hasta 3 o 4 tazas diarias, sigue siendo considerado seguro por la evidencia científica disponible hasta el momento. Quienes tienen hipertensión diagnosticada o problemas cardiovasculares previos deberían consultar con su médico antes de modificar sus hábitos de consumo en base a este tipo de hallazgos preliminares.

El estudio también aporta un dato que va más allá de la presión arterial: la diversidad de especies bacterianas encontradas en personas que toman café con regularidad fue notablemente mayor que en quienes no lo consumen. Una microbiota más diversa suele asociarse, en términos generales, con mejores indicadores de salud digestiva e inmunológica, aunque esa relación tampoco implica una causalidad directa.

Spector remarcó que el momento del día en que se consume el café también podría influir en estos efectos, algo que su equipo planea profundizar en próximas investigaciones.

Por ahora, la recomendación de los especialistas se mantiene sin grandes cambios: priorizar el consumo matutino, evitar la ingesta en las horas previas a dormir y prestar atención a cómo reacciona el propio organismo ante la cafeína.