

Después de más de cinco décadas, Luján cerró definitivamente el basural a cielo abierto que llegó a ser considerado el más grande de la Argentina.
El histórico predio dejó de recibir residuos el 1° de julio de 2026, por lo que ya pasaron varias semanas desde una clausura que puso fin a más de medio siglo de acumulación de basura.
Se estima que el lugar recibía diariamente más de 100 toneladas de residuos domiciliarios y durante años fue escenario de reclamos por su impacto ambiental.
A partir del cierre, el municipio reorganizó el sistema de recolección para que el 100% de los residuos domiciliarios de Luján sea trasladado al CEAMSE para su disposición final.

Luján cerró su histórico basural después de 52 años: qué cambió desde julio
El cierre definitivo se concretó el 1° de julio, cuando el municipio anunció que el predio ya no recibiría nuevas bolsas de basura. La medida fue posible a partir de una reorganización operativa que permitió derivar los residuos directamente hacia el CEAMSE.
Para evitar que el lugar vuelva a convertirse en un punto de descarga ilegal, se implementó un esquema de control de accesos y vigilancia perimetral. La intención es mantener cerrado el predio y reducir progresivamente los efectos que provocó durante décadas la acumulación de residuos.
El basural funcionó durante 52 años y llegó a concentrar enormes cantidades de residuos. Su cierre definitivo representa así uno de los cambios ambientales más importantes de los últimos años para el distrito.
Qué pasará con las personas que trabajaban en el basural de Luján
Uno de los principales desafíos tras la clausura fue resolver la situación de los recuperadores informales que obtenían materiales reciclables dentro del predio.
Para ellos, el municipio puso en marcha un proceso de transición que contempla capacitaciones y su incorporación a un esquema cooperativo. El objetivo es trasladar esas tareas hacia un sistema formal de recuperación de materiales y fortalecer el funcionamiento del Centro de Reciclaje Manuel Belgrano.
El proceso cuenta además con el acompañamiento de la Provincia de Buenos Aires y del Consejo Federal de Inversiones (CFI). La intención es mejorar las condiciones laborales y generar una alternativa de ingresos para quienes durante años dependieron de la actividad dentro del basural.
En paralelo, Luján busca aumentar la separación de residuos en los hogares, impulsar la recolección diferenciada y ampliar los puntos verdes para reducir la cantidad de basura que termina en los sistemas de disposición final.



