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Ese goteo constante que no te deja dormir y que infla la factura del agua tiene solución casera en la mayoría de los casos.

No hace falta ser plomero ni tener herramientas especiales. Con un poco de paciencia y los elementos correctos, podés resolver el problema en menos de una hora.

Primero lo primero: entender por qué gotea tu canilla

Antes de tocar nada, vale la pena identificar qué tipo de canilla tenés, porque de eso depende completamente la solución. Las más comunes en los hogares argentinos son tres:

  • Canilla de dos manijas (a compresión): Es la clásica, con una llave para agua fría y otra para caliente. Cuando gotea, casi siempre el problema es el deterioro de la arandela de goma que hace sellado dentro del grifo. Con el tiempo esa arandela se endurece, se aplana o se rompe, y deja pasar el agua aunque la canilla esté cerrada.
Con un poco de paciencia y los elementos correctos, podés resolver el problema en menos de una hora. Foto (IA)
Con un poco de paciencia y los elementos correctos, podés resolver el problema en menos de una hora. Foto (IA)
  • Canilla de una sola manija (monocomando): Funciona con un cartucho cerámico o de goma en su interior. Cuando este cartucho se desgasta o se rompe, el agua empieza a filtrarse. El síntoma típico es que gotea aunque la manija esté en posición de cierre total.
  • Canilla de bola o esférica: Tiene una manija redonda que gira en distintas direcciones. El mecanismo interno incluye una bola, resortes y asientos de goma que con el uso se deterioran y generan pérdida.

Cómo arreglar cada tipo sin complicarte la vida

El primer paso es siempre el mismo para los tres casos: cerrar la llave de paso del agua (está debajo de la pileta o en el medidor general) y abrir la canilla para liberar la presión que quedó en la cañería.

Con un poco de paciencia y los elementos correctos, podés resolver el problema en menos de una hora. Foto (IA)
Con un poco de paciencia y los elementos correctos, podés resolver el problema en menos de una hora. Foto (IA)

Para la canilla de dos manijas: Sacá la tapa decorativa que cubre el tornillo central de la manija (generalmente se levanta con una espátula o moneda), desenroscá el tornillo, retirá la manija y luego el empaque o prensaestopa. Ahí vas a encontrar la arandela de goma. Llevala a una ferretería, pedí una igual y reemplazala. Volvé a armar todo en orden inverso.

Para el monocomando: Retirá la manija (tiene un tornillo allen escondido debajo de una tapita), sacá la cubierta y vas a ver el cartucho. Anotá la marca de la canilla o fotografiá el cartucho antes de sacarlo. En la ferretería conseguís el repuesto exacto por menos de lo que cobraría un plomero solo por venir.

Para la canilla de bola: Este es el más complejo de los tres, pero sigue siendo manejable. Hay kits de reparación específicos para este tipo de canilla que incluyen todos los elementos (bola, resortes, asientos y arandelas). Se consiguen en ferreterías y traen instrucciones.

Estas son las herramientas que necesitás tener a mano antes de empezar:

  • Llave inglesa o llave de caño para aflojar las piezas roscadas.
  • Destornillador phillips y plano para los tornillos de la manija.
  • Llave allen (hexagonal) en los monocomandos modernos.
  • Pinza para retirar piezas pequeñas sin dañarlas
  • Cinta de teflón para reforzar las roscas al volver a armar
  • Grasa de silicona para lubricar las piezas de goma nuevas

El error más común que hace que el problema vuelva

Muchas personas cambian la arandela o el cartucho pero no limpian el interior de la canilla antes de volver a armar todo. Con el tiempo se acumula sarro, restos de óxido y sedimentos que dañan las piezas nuevas mucho más rápido.

Antes de colocar cualquier repuesto, pasá un trapo húmedo por el interior y, si hay sarro visible, usá un poco de vinagre blanco con una esponja vieja.

Ese paso simple puede duplicar la vida útil del arreglo y evitar que el goteo vuelva en pocas semanas.