

- Cuántos jóvenes siguen viviendo con sus padres en Argentina
- Cuánto dinero necesita un joven para vivir solo en Argentina
- La mayoría quiere irse de la casa familiar, pero no puede hacerlo
- La dependencia económica de los jóvenes sigue siendo alta
- La brecha entre hombres y mujeres al momento de independizarse
- A qué edad logran independizarse los argentinos
- Uno de cada siete jóvenes volvió a vivir con sus padres
- Qué buscan los jóvenes al vivir solos
Vivir solo es una de las principales metas de muchos jóvenes, pero en Argentina alcanzarlo se convirtió en un desafío económico. En los últimos años, el costo de mantener una vivienda pasó a ser una de las principales barreras para quienes buscan independizarse.
El alquiler, las expensas, las facturas de luz, gas, agua e internet, junto con los gastos diarios, representan una carga económica que aumentó de manera significativa en un contexto marcado por la inflación.
En ese contexto, un nuevo informe del Centro de Investigaciones Sociales de UADE reveló cómo esta situación modificó los hábitos de emancipación de los jóvenes argentinos y mostró que una gran parte todavía continúa viviendo con sus padres por motivos económicos.
Cuántos jóvenes siguen viviendo con sus padres en Argentina
Según el relevamiento, el 44% de los encuestados vive con su madre o padre, convirtiéndose en la situación habitacional más frecuente entre los participantes del estudio.
En tanto, el 26% reside solo y un 21% comparte vivienda con amigos o compañeros.
El principal motivo detrás de esta realidad es económico. La imposibilidad de afrontar los costos de una vivienda propia aparece como el factor determinante para quienes continúan en el hogar familiar.
De acuerdo con el informe de UADE, el 44% señala el costo total del alquiler, las expensas y los servicios como la principal barrera para independizarse.

Cuánto dinero necesita un joven para vivir solo en Argentina
El estudio calculó una canasta de emancipación de $1.321.651 mensuales a nivel nacional, es decir, el ingreso estimado necesario para poder vivir de manera independiente.
Ese monto está compuesto por:
- Alquiler: $623.726.
- Servicios (expensas, luz, gas, agua e internet): $370.512.
- Canasta básica de consumo personal: $327.413.
La diferencia con los ingresos actuales es uno de los puntos centrales del informe. Mientras el salario promedio joven se ubica en $900.000, independizarse requiere un 47% más de dinero que lo que percibe la mayoría.
La mayoría quiere irse de la casa familiar, pero no puede hacerlo
Aunque la situación económica retrasa la independencia, la intención de mudarse sigue presente entre muchos jóvenes.
El informe indica que el 58% de quienes viven con sus padres tiene planes de independizarse, mientras que un 21% tiene dudas y otro 21% asegura que no planea hacerlo.
La convivencia con la familia aparece con una doble mirada. Por un lado, representa apoyo y tranquilidad: el 27% destaca la contención que encuentra en el hogar familiar.
Pero también genera sentimientos negativos vinculados a la imposibilidad de avanzar. Entre ellos aparecen la frustración por no independizarse (14%) y la sensación de estancamiento (13%).
Además, dos de cada tres encuestados aseguran identificarse total o parcialmente con la idea de ser adultos que todavía mantienen hábitos propios de la adolescencia mientras continúan viviendo con sus padres.

La dependencia económica de los jóvenes sigue siendo alta
Otro de los datos destacados del estudio es que la dependencia económica continúa siendo significativa.
El informe señala que el 52% de los jóvenes tiene ingresos inferiores a los de sus padres.
A su vez, entre quienes todavía viven en el hogar familiar, el 76% no aporta dinero al hogar o solo lo hace de manera ocasional.
Esta situación refleja la dificultad que enfrentan muchos jóvenes para alcanzar una autonomía económica completa, incluso cuando ya cuentan con ingresos propios.
La brecha entre hombres y mujeres al momento de independizarse
El informe también analizó las diferencias de ingresos entre hombres y mujeres jóvenes al momento de lograr la emancipación.
Según los datos relevados, los varones se independizan con un ingreso promedio de $900.000, mientras que las mujeres lo hacen con $616.300, un 32% menos.
La diferencia refleja una brecha económica que también impacta en las posibilidades de acceder a una vivienda propia o sostener los gastos mensuales.

A qué edad logran independizarse los argentinos
La edad de emancipación también fue uno de los puntos analizados por el Centro de Investigaciones Sociales de UADE.
El estudio establece que la edad mediana de independencia en Argentina es de 28,1 años.
Sin embargo, existen diferencias según género:
- Las mujeres se independizan alrededor de los 27,1 años.
- Los varones lo hacen cerca de los 29,2 años.
La ubicación geográfica también influye. Los jóvenes de la Ciudad de Buenos Aires logran independizarse antes que quienes viven en los partidos del Gran Buenos Aires.
En la Ciudad, el 50% alcanza la independencia alrededor de los 27 años, mientras que en el conurbano bonaerense ese mismo nivel se alcanza cerca de los 30 años.
Uno de cada siete jóvenes volvió a vivir con sus padres
La dificultad económica no solo afecta a quienes todavía no lograron mudarse. También alcanza a quienes ya habían conseguido independizarse.
El informe revela que uno de cada siete encuestados volvió a vivir con sus padres después de haber vivido solo.
En total, el 15% atravesó esta experiencia, principalmente por:
- Regreso del exterior: 36%.
- Separación o divorcio: 17%.
- Aumento de los costos habitacionales: 14%.
Qué buscan los jóvenes al vivir solos
A pesar de las dificultades económicas, la independencia continúa siendo una meta valorada.
La mayoría de los jóvenes asegura que preferiría vivir solo antes que hacerlo en pareja.
Entre los aspectos más importantes de una vida independiente aparecen la paz y tranquilidad, la libertad personal y el crecimiento individual.
En cambio, los principales desafíos están vinculados con los costos económicos, la organización doméstica y la gestión del tiempo.
El informe de UADE muestra así un cambio en la forma en que los jóvenes argentinos transitan la adultez: la independencia sigue siendo un objetivo, pero cada vez depende más de la capacidad económica para sostenerla.

