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El riesgo país cerró este miércoles en 535 puntos básicos, con una suba marginal de 2 bps en la rueda, en lo que fue más una pausa que un cambio de tendencia.
En la semana acumula una suba de 8 bps, con lo que pone en pausa parcialmente la compresión previa, pero en el mes todavía muestra una baja muy significativa de -65 bps.
Los bonos soberanos argentinos en dólares cerraron con un panel dividido y sin una dirección clara a lo largo de la curva. En los globales, el sesgo fue levemente negativo en los tramos más largos: GD38 cayó 0,3%, GD41 0,2% y GD46 0,2%, mientras que el GD35 retrocedió 0,3%. En contraste, el tramo más corto mostró algo de sostén, con el GD30 que trepó 0,1% y el GD29 avanzó 0,5 por ciento.
En la curva de ley local, el patrón fue similar, pero con algo más de presión. El AL30 cayó 0,3%, el AL35 0,5% y el AL38 0,2%, mientras que el AL29 logró cerrar prácticamente neutro (0,1%).
Ahora, cuando se pone en perspectiva emergente, la Argentina no desentonó: el movimiento global también fue dispar, aunque con algo más de volatilidad.
Hubo subas relevantes en créditos de alto rendimiento como Gabón (4,4%), El Salvador (2,2%) y Angola (4,8%), mientras que otros nombres mostraron caídas, como Ucrania (7,7%) y Turquía (1,1%). Incluso dentro de un mismo país, la curva operó con dispersión, como en Ecuador o Nigeria.
Un informe de Banco Comafi señala que, si bien el sentimiento de los fondos de Wall Street hacia la deuda argentina en dólares se mantiene positivo y los fundamentos sostienen el interés inversor, aún no alcanzan para habilitar una nueva etapa de compresión de spreads.}
La renta variable argentina
Los ADR argentinos cerraron con mayoría de bajas en una rueda donde el ajuste se concentró en los papeles más sensibles al riesgo. Entre las pocas excepciones, Bioceres se destacó con una suba de 5,6%, en un movimiento puntual y desacoplado del resto del panel.
También MercadoLibre logró cerrar en terreno positivo con un 0,4%, mientras que YPF terminó prácticamente neutra (+0,7%), lo que en este contexto la posiciona como uno de los activos más estables de la rueda.
El resto del mercado mostró caídas generalizadas. En el segmento energético, el comportamiento fue mixto pero con sesgo negativo: Pampa Energía cedió 0,4%, TGS cayó 0,2% y Central Puerto retrocedió 2,8%. En utilities y real estate, las bajas fueron más marcadas, con Edenor que perdió 4% e IRSA un 1,5%.
La presión más fuerte volvió a concentrarse en el sector financiero, que lideró las pérdidas de la jornada. BBVA Argentina cayó 6%, Banco Macro 4,1%, Grupo Galicia 3,4% y Supervielle 3,3%.
En Buenos Aires, el S&P Merval cayó tanto en pesos como en dólares. Medido al CCL el índice recortó 1,5% y perdió los u$s 2000. Fue una sesión bastante roja para las acciones del Panel Líder con caídas de 5,4% para BBVA y subas del 1,4% para Aluar.
Matías Waitzel, socio de AT Inversiones, señaló a El Cronista que el S&P Merval parece haber vuelto a su zona de confort entre los 1800 y 2000 dólares.
“Esto refleja que, más allá de las señales positivas en el frente financiero, como el financiamiento de organismos multilaterales, el respaldo del FMI o las compras del Banco Central, el mercado todavía necesita definiciones más concretas desde la economía real”.
En ese sentido, remarcó que el principal driver para las acciones locales es la actividad. “Mientras no se observe una recuperación más clara en variables como consumo, crédito e inversión, resulta difícil que las valuaciones logren quebrar de forma sostenida esa zona de resistencia. El foco del mercado empezó a correrse: hoy pesa menos el flujo financiero y más la dinámica del crecimiento”.
A esto se suman dos variables clave que aún no terminan de acompañar: “La baja del riesgo país y la caída de las tasas de interés”.
Según Waitzel, una compresión más marcada del riesgo soberano, que refleje menor incertidumbre y mejores condiciones de financiamiento, junto con un descenso sostenido de las tasas, aparece como el catalizador más directo para habilitar un nuevo tramo alcista en las acciones locales.
En Wall Street
Las acciones en Wall Street subieron este miércoles y cortaron una racha de dos caídas consecutivas para el S&P 500 y el Nasdaq, luego de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, extendiera el alto el fuego con Irán. Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre si la medida derivará en negociaciones de paz concretas.
En este contexto, el S&P 500 subió 73,78 puntos, o 1,3%, hasta cerrar en 7.137,12 unidades. El Nasdaq Composite avanzó 393,55 puntos, o 1,6%, hasta 24.653,52, mientras que el Dow Jones Industrial Average ganó 333,42 puntos, o 0,7%, para ubicarse en 49.482,80.
El crecimiento de las ganancias del primer trimestre se ubica en torno al 14%, según datos de London Stock Exchange Group (LSEG). Sin embargo, persisten riesgos de un repunte inflacionario, con los precios del petróleo cerca de los u$s 100 por barril y con potencial de seguir subiendo.
A nivel sectorial, el tecnológico lideró las subas: el índice de tecnología del S&P 500 avanzó cerca de 2%, impulsado por acciones de semiconductores como Micron Technology, que cerró en máximos históricos. En la misma línea, el índice de semiconductores de Filadelfia marcó un récord intradiario por undécima sesión consecutiva y acumuló 16 ruedas seguidas al alza, la racha más larga de su historia.
El inicio sólido de la temporada de balances ayudó a mejorar el sentimiento del mercado, reduciendo las preocupaciones sobre la salud del consumo en EE.UU., a pesar del impacto de los mayores precios de la energía por el conflicto con Irán. En ese contexto, las estimaciones de ganancias por acción del S&P 500 para 2026 y 2027 subieron un 4% desde fines de enero, según datos de Goldman Sachs.
Tesla presentó resultados mejores de lo esperado, con sorpresas positivas tanto en ganancias como en generación de caja. El beneficio por acción fue de u$s 0,41 frente a los u$s 0,35 estimados, mientras que los ingresos alcanzaron u$s 22,39B, apenas por encima del consenso.
El punto más sólido del trimestre estuvo en la rentabilidad. El margen bruto se ubicó en 21,1%, muy por encima del 17,7% esperado, lo que marca una mejora clara en eficiencia operativa. A eso se sumó un giro relevante en caja: el free cash flow fue positivo en u$s 1,44B, contra una expectativa negativa de u$s 1,86B. Es decir, no solo ganó más, sino que volvió a generar caja en un contexto donde el mercado dudaba de esa capacidad.
En términos de estrategia, la compañía ratificó su hoja de ruta para 2026, manteniendo el cronograma de producción a escala de Cybercab, Tesla Semi y Megapack 3. El foco sigue puesto en expandirse más allá del negocio automotriz tradicional, con apuestas fuertes en autonomía y almacenamiento energético, dos segmentos que sostienen la valuación a largo plazo.
La reacción del mercado fue positiva: la acción subió 4,4% en el after market. La lectura es bastante directa: el crecimiento en volumen sigue sin ser explosivo, pero la compañía logra defender márgenes y recomponer caja. En este entorno, esa combinación pesa más que el crecimiento puro.




