El deterioro del contexto global, marcado por la suba del petróleo y la incertidumbre en torno al conflicto en Medio Oriente golpeó a los activos argentinos que supieron sostener una sólida performance.
En ese marco, los bonos soberanos en dólares corrigieron, el riesgo país rebotó y tanto las acciones locales como los ADR en Wall Street cerraron en baja.
El riesgo país cerró en 532 puntos básicos, con una suba de seis bps en la rueda, en línea con la corrección que mostraron los bonos en dólares. En el corto plazo, el movimiento marcó un freno dentro de la dinámica de compresión que dominó gran parte de abril.
De hecho, en la semana acumula un leve incremento de +7 bps. Sin embargo, cuando se amplía el foco, la tendencia es claramente descendente. En el mes, el riesgo país todavía muestra una caída de -101 bps.
Los bonos soberanos cayeron en línea con el deterioro del contexto global. La caída fue generalizada a lo largo de la curva, con mayor presión en los tramos medio y largo, que venían a cargo de la compresión en las últimas semanas.
En la curva de ley extranjera, los globales mostraron bajas relevantes: el GD35 cayó cerca de 0,8%, el GD38 0,7% y el GD41 0,9%, mientras que el GD46 también retrocedió en torno a 0,7%. El GD30 acompañó la baja.
En los bonares, la dinámica fue similar pero algo más heterogénea. El tramo corto mostró mayor resiliencia, mientras que los títulos más largos corrigieron con más fuerza: el AL35 cayó 0,5% y AL38 0,4%.
Ahora bien, cuando se pone en perspectiva con la deuda emergente, la Argentina no se desacopló, sino que se comportó como un activo de beta alta.
Es decir, mientras que bonos de países como Brasil o Turquía mostraron movimientos mucho más acotados (variaciones diarias en torno a -0,1% -0,4%), e incluso algunos créditos africanos o de Medio Oriente lograron sostenerse, la deuda argentina amplificó la corrección.
La diferencia es que el crédito argentino sigue como una apuesta a compresión de spreads más que un refugio. En días de apetito por riesgo lidera la suba, pero en jornadas como la del martes, con tensión geopolítica y suba del petróleo, ajusta más que el promedio emergente.
La renta variable argentina
Los ADR argentinos en Wall Street cerraron con mayoría de bajas, en una rueda atravesada por el deterioro del apetito por riesgo. El rojo se concentró en los bancos y utilities, que volvieron a quedar expuestos a un contexto externo más volátil.
Las caídas más marcadas se vieron en Bioceres, que se desplomó 9,6%, seguida por Edenor con una baja de 3,1% y Banco Macro, que retrocedió 2,3%.
También operaron en terreno negativo IRSA (2,1%), Telecom (2%) y BBVA Argentina (1,6%), en una jornada donde el equity argentino en dólares mostró debilidad generalizada. El resto acompañó con correcciones más moderadas, como Loma Negra (1,5%), Central Puerto (1,4%), Mercado Libre (0,9%), Cresud (0,7%), Galicia (0,4%) y Supervielle (0,3%).
En contraste, el sector energético volvió a diferenciarse y sostuvo la plaza. YPF lideró con una suba de 5,2% y buen volumen, mientras que Pampa Energía avanzó 1,3% y Transportadora de Gas del Sur sumó 0,3%. El flujo volvió a concentrarse en compañías vinculadas a Vaca Muerta, en un contexto donde el repunte del petróleo funcionó como driver.
En Buenos Aires, el S&P Merval en dólares retrocedió pero su contraparte en pesos avanzó. Medido al CCL el índice porteño cayó a los u$s 1997,50, pero en moneda local subió 0,3%. Fue una sesión más roja que verde para las acciones del Panel Líder con subas de casi 5% para YPF y bajas del 2,8% para Edenor.
Emilio Botto, Jefe de Estrategia de Mills Capital, dijo que en un contexto global más adverso, el sector energético volvió a destacarse dentro del S&P Merval.
“Compañías como YPF y Vista mantienen atractivo por su exposición a Vaca Muerta y al ciclo internacional de commodities, lo que las posiciona como uno de los principales refugios relativos dentro del equity local”, sentenció.
Agregó que la compresión del riesgo país está fuertemente atada a la acumulación de reservas. “Si el Gobierno logra comprar los u$s 10.000 millones previstos para este año y suma otros u$s 10.000 millones adicionales, compuestos por unos u$s 4000 millones en emisiones de Bonares 2027 y 2028, u$s 2000 millones por privatizaciones y cerca de u$s 4000 millones en financiamiento de organismos internacionales como BID, CAF y Banco Mundial, junto con la liquidación de la cosecha, el flujo de dólares sería consistente con una compresión adicional del índice”.
En Wall Street predominó la incertidumbre
Wall Street cerró en baja y consolidó el giro de la jornada, con los principales índices que borraron las subas iniciales en un contexto dominado por la falta de señales geopolíticas.
El Dow Jones cayó 0,6% hasta los 49.149 puntos, el Nasdaq retrocedió 0,6% a 24.260 y el S&P 500 perdió 0,6%, para terminar en 7.064 unidades, alejándose de los máximos que llegó a insinuar durante la rueda.
El cambio de tono estuvo directamente vinculado al repunte del petróleo, con el Brent nuevamente por encima de los u$s100, y al deterioro en las expectativas de negociación entre Estados Unidos e Irán.
La posibilidad de que no haya avances antes del vencimiento de la tregua, sumada a señales de endurecimiento en ambas partes, reinstaló el riesgo de un shock energético global, con el Estrecho de Ormuz operando prácticamente paralizado.
Ya con el mercado cerrado, Donald Trump extendió la tregua con Irán, pero EE.UU. continuará el bloqueo a los puertos del régimen. El republicano decidió, por pedido de Pakistán, extender el alto el fuego que vencía este martes hasta que el país persa presente una propuesta de acuerdo.
A ese frente externo se agregó un factor monetario: las declaraciones de Kevin Warsh, candidato a liderar la Reserva Federal (Fed), reforzaron la idea de una política menos flexible.
Su postura a favor de reducir el balance del banco central y revisar el marco de inflación fue leída por el mercado como un sesgo más restrictivo, lo que terminó por presionar al alza los rendimientos de los T-bills y limitar el apetito por el riesgo.
El resultado es un mercado que volvió a operar en modo cautela. La combinación de petróleo en alza, tensiones geopolíticas sin resolver y menor expectativa de estímulos monetarios configuró un escenario de volatilidad.
Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, señaló que Wall Street giró a terreno negativo luego de borrar las subas iniciales, en una jornada marcada por un cambio en las expectativas sobre la política monetaria y novedades corporativas de peso.
Por un lado, el foco estuvo en el testimonio de Warsh, nominado por Donald Trump para presidir la Fed, quien planteó la necesidad de una reforma profunda del esquema monetario.
“El mercado leyó sus declaraciones en clave hawkish, lo que empujó los rendimientos del bono a 10 años hasta el 4,31% y redujo las probabilidades de recortes de tasas en el corto plazo”, comentó el estratega.
En paralelo, Apple anunció un cambio estructural en su conducción: Tim Cook dejará el cargo de CEO para asumir como presidente ejecutivo, mientras que John Ternus será su sucesor.
“La acción cayó 2,5%, reflejando la cautela de los inversores frente a la transición en un momento clave para la compañía, atravesado por la competencia en inteligencia artificial”, concluyó Vlassich.




