En una jornada marcada por un contexto global adverso, los bonos soberanos argentinos operan este jueves con un sesgo mixto, tras el fuerte rally que sostuvieron a lo largo de la semana. El riesgo país sube siete puntos hasta 490 unidades.
En el tramo corto de la curva se observa una performance relativamente más firme. Los títulos con vencimientos entre 2029 y 2030 exhiben subas moderadas y acumulan avances semanales, apoyados en una menor percepción de riesgo de corto plazo y en la expectativa de continuidad del orden macro.
El tramo medio y largo muestra un comportamiento más irregular. Algunos bonos operan con leves ganancias, pero otros registran correcciones, reflejo de la sensibilidad a la suba de tasas globales y al deterioro del humor en los mercados internacionales.
ADR y acciones
Los papeles de empresas argentinas que cotizan en Wall Street caen en línea con el sentimiento que predomina en esa plaza y caen hasta 3%, aunque con bastante resistencia en comparación con las acciones en La Bolsa porteña.
Emanuel Juárez, analista de mercados de HFM, dijo a El Cronista que, lo que sucede hoy es una combinación de factores técnicos y fundamentales que se retroalimentan.
“En primer lugar, se dio un evento técnico abrupto en los mercados globales, con una fuerte corrección en activos como el oro y la plata, que derivó en ventas forzadas en muy poco tiempo”, señaló Juárez.
Y explicó que este tipo de movimientos extremos suele responder más a desapanlancamiento acelerado, “llamadas de margen en cascada y evaporación de liquidez, que a un dato puntual de la macro”.
Factor geopolítico
Juárez agregó que a ese shock técnico se le sumaron factores fundamentales que elevaron la incertidumbre. “Por un lado, Irán anunció ejercicios militares con fuego real en el Estrecho de Ormuz para la próxima semana, un punto neurálgico para el comercio energético global, lo que reavivó las tensiones geopolíticas y elevó la percepción de riesgo”.
En paralelo, en Estados Unidos aumentó la probabilidad de un cierre del gobierno hacia el 31 de enero, lo que sumó presión adicional sobre el frente financiero.
“En ese marco, el Nasdaq cae, arrastrado en parte por la corrección de Microsoft, y cuando el mercado global entra en modo aversión al riesgo, activos como bonos y acciones argentinas suelen verse afectados más por flujos que por fundamentos”, señaló el experto.
Por eso, más que un problema específico de la Argentina, lo que domina hoy es un clima global adverso: “Se retraen los flujos, sube la volatilidad y los mercados más sensibles al riesgo sienten el impacto con mayor intensidad”, concluyó Juárez.
Renato Campos, CEO de GH trading, dijo a este medio que, muy en línea con el deterioro del clima internacional, “el mercado muestra un menor apetito por riesgo, con flujos que buscan refugio en activos como el oro y el petróleo”, dijo el estratego.
Para Campos, el detonante es esencialmente externo y responde a una combinación de factores que derivan en una corrección en Wall Street y en una mayor aversión al riesgo a nivel global, “con la geopolítica operando más como catalizador que como causa única”, dijo.
En ese marco, “las tensiones entre Estados Unidos e Irán volvieron a ganar protagonismo, impulsando al petróleo y reforzando movimientos hacia activos defensivos. Sin embargo, el mercado interpreta este frente más como un factor de sensibilidad elevada que como el eje central de la corrección”, señaló el experto.
Y concluyó: “Desde esta óptica, el ajuste de hoy se explica mejor como una recalibración del apetito por riesgo global, más que como la reacción a un evento puntual en Medio Oriente”.
Wall Street cae por una combinación de factores
Primero, toma de ganancias en tecnología. Las mega-caps que lideraron el rally —especialmente las vinculadas a IA— vienen de valuaciones muy exigentes. Los balances no fueron malos, pero no alcanzaron para justificar el tamaño del gasto en capex. El mercado empezó a pedir algo básico: show me the money.
Segundo, dudas sobre la rentabilidad de la IA. El problema no es cuánto se invierte, sino cuándo y cómo vuelve. Microsoft decepcionó en cloud, SAP fue cauto, ServiceNow cayó fuerte.
Tercero, rotación de carteras. Gestores grandes reducen peso en big tech y diversificando hacia otros sectores.
Cuarto, Fed en pausa, pero tasas altas por más tiempo. La Reserva Federal no sorprendió, pero tampoco dio señales de alivio rápido. Con tasas reales todavía elevadas, el descuento de flujos futuros castiga más a las acciones de crecimiento.
Quinto, ruido macro y geopolítico. Dólar débil, petróleo al alza por tensiones con Irán y un clima global más defensivo no ayudan al apetito por riesgo.




