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En el mercado subrayan la importancia de que el Tesoro y el Banco Central mantengan separados sus flujos. La acumulación de reservas por parte de la autoridad monetaria debe operar como un “seguro de liquidez” destinado a amortiguar shocks internos o externos y mitigar la volatilidad cambiaria.
En contraposición, la obtención de las divisas requeridas para cumplir con los compromisos de deuda soberana debe ser una responsabilidad exclusiva del Tesoro.
Ancla fiscal
Desde el Ieral resaltan que, “ante un ancla fiscal bajo presión, la política monetaria debe asumir un rol protagónico en la lucha contra la inflación de cara a los próximos meses.
“El esquema actual de agregados (monitoreo del M2 transaccional) es aún rudimentario y sin una función de reacción explícita ante cambios en el mercado, lo que dificulta la previsibilidad”.
“Finalmente, es vital que la política de comunicación cuente con mayor sobriedad: evitar el exceso de narrativa es fundamental para preservar la confianza social y la credibilidad del programa”.
Prueba de acidez
Además, señalan que mientras que las reservas brutas comprenden la totalidad de los activos externos de la autoridad monetaria, las reservas internacionales netas funcionan como una “prueba de acidez”.
Surgen de restar a los activos en dólares del Banco Central los pasivos con vencimiento residual inferior a un año: swap chino, encajes en moneda extranjera, obligaciones del BCRA con organismos internacionales y los REPOs.
Tal como definió el Central en el informe de política monetaria: “Este neteo cobra relevancia si la disponibilidad de una parte relevante de las reservas brutas se le atribuye carácter parcial, contingente o de muy corto plazo debido a la naturaleza de los pasivos que las respaldan”.
Reservas netas
A inicios de junio, en el Ieral arrojan un saldo positivo de u$s 3950 millones para las reservas netas, nivel que se ajusta a u$s 2520 millones si se contemplan las obligaciones derivadas del Bopreal a 12 meses vista. Las reservas netas registraron una mejora aproximada de u$s 2400 millones en lo que va del año, lo que significa que la autoridad monetaria logró capitalizar uno de cuatro dólares adquiridos.
Si bien la demanda de dinero no terminó de aparecer en el primer cuatrimestre, el Central priorizó la acumulación de reservas bajo un esquema de prudencia monetaria coordinado con el Tesoro.
No obstante, el desafío inmediato es avanzar hacia la plena autonomía del BCRA en la definición de la política monetaria. Existe un consenso académico robusto respecto a que la independencia de la autoridad monetaria respecto al Tesoro es determinante para anclar las expectativas inflacionarias.




