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Los bonos soberanos en dólares cerraron este martes con caídas generalizadas a lo largo de toda la curva. Las bajas fueron más marcadas en los tramos largos, mientras que los títulos cortos amortiguaron mejor el descenso.

En ese contexto, el riesgo país volvió a subir y se ubicó en 503 puntos básicos. Los globales 2035, 2038 y 2041 mostraron bajas más marcadas.

Los papeles de empresas argentinas que cotizan en Wall Street cerraron una jornada toda negativa, en línea con esa plaza que cayó con fuerza. Lideró la baja Edenor. Sorprendió la caída de Bioceres que tocó un mínimo histórico de poco más de un dólar por la pérdida de control de activos de ProFarm Group en EE.UU y cayó 33%.

En Buenos Aires, el S&P Merval cayó 2,2% en pesos y medido en dólares mantuvo los u$s 2000.

Nau Bernués, asesor financiero, CEO de Quaestu, comentó en diálogo El Cronista que, el mercado en Estados Unidos profundizó las bajas y ese contexto externo pesa sobre los activos de mayor beta.

“Argentina no queda al margen: el S&P Merval arranca el año con un tono claramente débil y amplifica los movimientos de Wall Street. A eso se suma algo de ruido local, con la atención puesta en los datos del Indec, que también aporta cautela al mercado”, dijo.

En tanto, Renato Campos, CEO de GH trading, dijo a este medio que, el movimiento de hoy, por sobre todo responde mayormente a un clima global adverso", pero con un componente local que potencia la corrección sobre los activos argentinos, señaló.

Para Campos, “esto ha sido una combinación de factores, aunque el contexto global es el principal disparador. Wall Street corrige con fuerza en un escenario de mayor aversión al riesgo, y en ese tipo de jornadas los mercados emergentes, y especialmente los más volátiles, suelen amplificar los movimientos, lo que se ve reflejado en los ADR y en el S&P Merval”, aseguró el estratega.

A eso, advirtió Campos, se suma un ruido local no menor tras lo ocurrido con Marco Lavagna y el INDEC. “Más allá del impacto inmediato, el mercado lee un golpe a la credibilidad institucional y a la confianza en la calidad de las estadísticas oficiales, un factor clave para cualquier programa económico”, concluyó.

En Wall Street

En Wall Street, una fuerte venta en el sector tecnológico arrastró a las acciones desde casi máximos históricos, en medio de una rotación hacia sectores más sensibles al ciclo económico.

El repunte de los riesgos geopolíticos impulsó al petróleo, mientras que el oro rebotó tras una liquidación histórica. Bitcoin cayó a su nivel más bajo desde la victoria electoral del presidente Donald Trump.

El desplome de las empresas de software pesó sobre la rueda, luego de que una herramienta de automatización de Anthropic reavivara los temores sobre el impacto en sus negocios centrales.

El S&P 500 retrocedió 0,8% y el Nasdaq 100 cayó 1,6%. En el after market, Advanced Micro Devices presentó una guía decepcionante. Las empresas de energía acompañaron la suba del crudo luego de que la Armada de Estados Unidos derribara un dron iraní que se dirigía hacia un portaaviones en el mar Arábigo.




La caída en Wall Street

En Wall Street, los principales índices caen luego de que una venta generalizada en acciones de software y computación en la nube se extendiera a otros nombres tecnológicos. El movimiento opacó los buenos resultados de Palantir y mantuvo a los inversores cautos antes de los balances de Alphabet y Amazon, previstos para más adelante esta semana.

Microsoft cayó 2,8%, mientras que Intuit y Atlassian retrocedieron cerca de 11% cada una. Adobe y Datadog perdieron más de 7%, y Oracle bajó 4,3%.

Entre las mega caps, Alphabet cede 1%, mientras que Amazon cae 2,7%. Ambas compañías —integrantes del grupo de las “Magnificent Seven”— presentarán resultados esta semana, con el foco puesto en si logran mostrar retornos concretos tras el fuerte aumento del gasto de capital.

Sin embargo, en una votación 217 a 214, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó este martes un paquete de financiamiento para evitar un cierre parcial del gobierno, lo que implica que la interrupción más reciente duró apenas cuatro días.

Tras la votación, las acciones estadounidenses recortaron parte de las pérdidas iniciales. El Dow Jones Industrial Average cedía 400 puntos, o 0,8%, y operaba en 49.008 unidades, luego de haberse movido cerca del mínimo de la sesión en 48.832.

Sin embargo, el retroceso de las acciones tecnológicas, en especial del segmento de software, siguió presionando con fuerza al S&P 500 y al Nasdaq Composite, que continuaban operando con caídas pronunciadas.