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El Fondo Monetario Internacional (FMI) puso la lupa sobre una de las discusiones más sensibles del programa económico argentino: cómo se contabiliza realmente el resultado fiscal que el Gobierno presenta como “superávit”. Y aunque el organismo no cuestionó la existencia del ajuste ni habló de manipulación, sí deslizó una cuestión técnica que abrió un debate en la City sobre la verdadera magnitud del déficit.
En el Staff Report correspondiente a la revisión del acuerdo con la Argentina, el Fondo incluyó una frase que pasó casi desapercibida, pero que para economistas y operadores tiene enorme relevancia.
“Esta medida excluye los pagos de intereses de los bonos cupón cero, que se registran por debajo de la línea. Incluir el componente real de los intereses capitalizados por encima de la línea elevaría el déficit total a aproximadamente el 0,8 % del PIB.”, señaló el organismo.
El resultado fiscal que muestra el Gobierno excluye los intereses de bonos cupón cero, como las Lecap y Boncap, porque esos pagos se registran “por debajo de la línea”, es decir, como financiamiento y no como gasto corriente. Y el FMI agrega que, si se computara el componente real de esos intereses dentro del gasto, el resultado fiscal total pasaría de superávit a un déficit cercano al 0,8% del Producto Bruto Interno (PBI).
Qué dice el FMI
El organismo no afirma que los números estén falseados ni que el superávit fiscal sea inexistente, ni mucho menos. De hecho, el propio Staff Report reconoce que el Gobierno cumplió las metas fiscales acordadas, logró superávit primario y mantuvo equilibrio financiero bajo la metodología “cash” utilizada por el programa.
Sin embargo, el Fondo marca que existe una diferencia entre:
- el resultado de caja que muestra hoy el Tesoro;
- y el costo económico total de la deuda emitida.
Ahí aparecen las Lecap y Boncap
Se trata de bonos “cupón cero”, instrumentos que no pagan intereses periódicos. En lugar de eso, los intereses se capitalizan y se acumulan hasta el vencimiento. Eso permite aliviar necesidades de caja en el corto plazo porque el Estado evita desembolsos mensuales o semestrales. Pero también genera otro efecto y es que parte del costo financiero queda diferido hacia adelante, o, estirar “duration”. Por eso el FMI habla de intereses “capitalizados”.
Matías Waitezel, socio de AT Inversiones, explicó en declaraciones a El Cronista que, El Staff Report del FMI introdujo un matiz relevante sobre las cuentas públicas argentinas.
“Si bien el organismo reconoce el fuerte ajuste fiscal realizado por el Gobierno y valida la existencia de un superávit primario, también advierte que parte del resultado fiscal actual se beneficia de criterios contables que excluyen ciertos intereses devengados, particularmente los asociados a bonos cupón cero como las Lecap y Boncap”, explicó el estratega.
Waitzel analizó que, en la práctica, esto implica que algunos costos financieros que “económicamente se generan hoy no se reflejan plenamente en el resultado fiscal hasta el momento en que se materializa el pago”.
Por eso, el Fondo señala que, bajo una metodología que contemple “todos los intereses devengados, el superávit fiscal podría ser menor e incluso transformarse en déficit”.
De todos modos, Waitzel explicó que el FMI “no cuestiona la dirección del ajuste ni la mejora de las cuentas públicas. El foco del organismo está puesto en la calidad, consistencia y sostenibilidad de las métricas fiscales utilizadas para medir el equilibrio financiero del programa”, dijo.
Para el mercado, concluyó que: “El ancla fiscal sigue siendo uno de los principales activos del esquema económico argentino, aunque la magnitud exacta del superávit depende de la metodología utilizada para contabilizar los intereses de deuda y del éxito futuro en refinanciar esos vencimientos”.
En ese contexto, Gustavo Reija, CEO de NETIA Group, sostuvo en su cuenta de X que el Staff Report del FMI terminó por validar una advertencia que, según afirmó, realizó desde hacía semanas sobre la verdadera situación fiscal argentina.
“El superávit fiscal del Gobierno es una ilusión contable”, escribió el ejecutivo, quien puso el foco en la aclaración técnica incluida por el organismo respecto a los intereses capitalizados de bonos cupón cero como las Lecap y Boncap.
Según Reija, esos instrumentos “no pagan intereses mes a mes”, sino que “los acumulan, los capitalizan y los patean al vencimiento”. En ese sentido, sostuvo que el Gobierno los contabiliza “por debajo de la línea”, es decir, como financiamiento y no como gasto corriente.
El empresario remarcó además que el FMI advirtió que, si se incorporara “el componente real de los intereses capitalizados por encima de la línea”, el déficit fiscal total ascendería a cerca de 0,8% del PBI.
Para Reija, el problema excede una discusión técnica y se vincula con la dinámica futura de la deuda. “La deuda no desapareció. Se disfrazó. Y ahora vuelve.
Más grande”, afirmó. Además, señaló que los intereses capitalizados de Lecap y Boncap “superaron ampliamente el superávit primario” durante los últimos años y definió el esquema actual como “ajuste sin desarrollo”. “El FMI lo informa ahora. ¿Serán econochantas?”, ironizó.
En tanto, Milo Farro, research en Rava Bursátil, dijo a este medio que “la influencia de los instrumentos de financiamiento del Tesoro en las cuentas fiscales es un tema ”de arduo debate desde la creación de las letras de capitalización (Lecaps)“.
Farro señaló que, en estos títulos, los intereses se capitalizan y se cancelan en “un único pago al vencimiento, mecanismo que difiere el impacto financiero de estas operaciones”.
Por ello, “al tener en cuenta que el resultado del sector público se calcula en base caja, parte del mercado sostiene que, de contabilizarse estos intereses, se incurriría en déficit fiscal. Es decir, sumando esta variable al análisis el margen fiscal es más acotado o inexistente", comentó.




