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Con el dato de inflación de diciembre ya digerido por el mercado, las carteras empezaron a moverse y el carry trade volvió a cobrar protagonismo.

La combinación de estabilidad cambiaria, desarme de posiciones en dólares tras el proceso electoral y un nuevo esquema monetario más previsible reabrió una pregunta para el ahorrista conservador: qué hacer hoy con $1 millón en pesos a 90 días.

Plazo fijo, caución bursátil o fondo común de inversión: mismas tres opciones de siempre, pero con números muy distintos según liquidez, riesgo y dedicación.

En un contexto donde el dólar dejó de ser refugio automático y las tasas en pesos volvieron a pagar, las alternativas conservadoras recuperaron atractivo.

Para perfiles que priorizan preservar capital y evitar sobresaltos, estas tres herramientas permiten capturar rendimiento sin exponerse a volatilidad extrema. Eso sí: no todas juegan el mismo partido. El plazo fijo ofrece simplicidad, la caución promete tasa y liquidez a cambio de atención diaria, y los fondos comunes —especialmente los money market— buscan el equilibrio entre rendimiento, disponibilidad y diversificación.

La clave, entonces, no es solo mirar la tasa informada, sino entender qué se gana realmente en 90 días con $1 millón, cuánto tiempo exige cada alternativa y qué tan rápido se puede salir de la posición si el escenario cambia.

Gastón Lentini, asesor de inversiones, dijo a El Cronista que, si se plantea la comparación como una pelea directa, la caución bursátil aparece como el instrumento más atractivo siempre que se pueda aprovechar la volatilidad de tasas.

“A diferencia del plazo fijo, cuya remuneración se mueve en un rango más acotado —entre 26% y 32% anual—, la caución muestra fuertes oscilaciones intradiarias, con registros que van desde niveles similares hasta picos cercanos al 38%”, dijo el experto.

Para Lentini, esto abre una oportunidad clara: “Si la colocación se realiza en un momento de tasa alta, la ventaja frente al plazo fijo es significativa”.

El asesor explica que el plazo fijo, en cambio, ofrece previsibilidad y simplicidad, pero queda rápidamente en desventaja frente a la caución cuando el mercado convalida tasas más elevadas. “Su principal fortaleza es la facilidad operativa, no el rendimiento relativo”, advirtió.

Por su parte, los fondos comunes de inversión también son una alternativa válida, aunque su conveniencia depende del fondo específico. “En la práctica, la mayoría de los money market y los fondos de letras no logran superar las tasas que hoy puede ofrecer la caución bien operada.

Por eso, dijo, “funcionan mejor como una opción residual: sirven para colocar excedentes que no se van a usar en el muy corto plazo, priorizando liquidez y algo de rendimiento, pero no como la herramienta más eficiente para maximizar tasa”, concluyó.

Tres alternativas en pesos

Piedad Ortiz, Chief Economist en Wise Capital y especialista en tecnología financiera, agregó que existen distintos criterios para elegir entre las alternativas en pesos, y el punto de partida suele ser el perfil del inversor. El plazo fijo se mantiene como la opción más simple y tradicional.

“Ofrece rendimientos promedio cercanos al 24% TNA y no requiere ningún tipo de seguimiento operativo. Su principal desventaja es la baja liquidez, ya que los fondos quedan inmovilizados por un mínimo de 30 días, lo que limita la capacidad de reaccionar ante cambios en el mercado”, dijo Ortiz.

Por su parte, la caución bursátil a un día presenta un perfil muy distinto. “Es un instrumento con tasas altamente volátiles: en enero mostró cierres tan dispares como 44,6% en una rueda puntual y alrededor del 25% en otras, con un promedio mensual cercano al 34,7% TNA”, aseguró la estratega.

En términos de rendimiento y disponibilidad del efectivo, supera al plazo fijo, “pero exige monitoreo constante y rolleo diario para capturar esas tasas”. Además, requiere contar con una cuenta comitente y cierta experiencia operativa, “ya que el mejor timing suele quedar en manos de operadores más activos”, confesó Ortiz.

Los fondos comunes de inversión, en particular los money market en pesos, aparecen como una alternativa intermedia. “Según la administradora, muestran rendimientos de corto plazo que van desde 23,1% hasta 35,2% TNA, y promedios de 30% a 32% en los fondos más conservadores. Su principal fortaleza es el equilibrio entre rendimiento y liquidez, ya que permiten rescates inmediatos y diversifican el riesgo a través de carteras compuestas por distintos instrumentos”, comentó Ortíz.

Y agregó: “Son de fácil acceso, aunque también requieren la apertura de una cuenta en una sociedad de bolsa. En el actual contexto de calma cambiaria, normalización monetaria y ajuste fiscal, la estrategia de corto plazo en pesos vuelve a ganar atractivo. Para muchos inversores, los FCI ofrecen hoy el mejor balance entre simplicidad, liquidez y rendimiento, sin necesidad de dolarización defensiva”, concluyó.

El ranking de rendimientos actuales

Emilse Córdoba, directora de Bell Bursátil, dijo a este medio que, hoy, las mejores tasas en pesos se concentran en los instrumentos del Tesoro a tasa fija. “Las Lecap rinden en general por encima del 35% anual, con casos puntuales que muestran retornos sensiblemente mayores”, advirtió la experta.

Entre ellos, destacó algunas Lecap con vencimiento a fines de mayo que superan el 42% TNA, y los Boncap de muy corto plazo, “como el que vence a mediados de febrero, con rendimientos en torno al 44% anual”, aseguró.

Más abajo en la escala de tasas, señaló Córdoba, aparecen los fondos comunes de inversión. Los de liquidación inmediata (money market) rinden apenas por encima del 20% anual, mientras que los fondos con rescate T+1 se ubican levemente arriba del 25%, lo que expone un mayor compromiso de plazo pero sin llegar a competir con los instrumentos directos del Tesoro.

En el caso de los plazos fijos, los rendimientos dependen de cada banco, pero en promedio se mueven en un rango de 25% a 28% anual, por lo que quedan muy por debajo de las alternativas más activas del mercado de capitales.

Para Córdoba, más allá de la tasa nominal, el punto clave es mirar la tasa efectiva real de inversión, ya que muchas veces las entidades informan rendimientos pasados. A eso se suma un factor decisivo: la evolución del dólar, siempre tomando como referencia el tipo de cambio al que efectivamente puede acceder cada inversor.

Así es que para para un horizonte de 90 días y con foco en maximizar rendimiento sin dolarizarse, la caución bursátil bien operada surge como el instrumento ganador por tasa y liquidez, mientras que los FCI quedan como opción de equilibrio para quien prioriza simplicidad y el plazo fijo cierra el ranking por rendimiento.