El Balance Cambiario del Banco Central reveló que, durante este año y hasta el 30 de septiembre, las personas humanas compraron en forma neta u$s 20.149 millones, mientras el BCRA compró u$s 14.568 millones hasta esa fecha. Es 38% más.
Luego, en octubre siguió con adquisiciones por u$s 1395 millones, lo que da un total hasta hoy de u$s 15.963 millones. Pero como los datos de compras de billetes de octubre el Central los revelará recién dentro de un mes, no se pueden comparar.
Sí se puede hacer una comparación en base a los datos de septiembre, con compras por u$s 2500 millones netos. En caso de repetirse ese escenario, el año terminará con compras de ahorristas por $ 27.649 millones, aunque se espera que en diciembre pueda ser mayor.
Es prácticamente el doble de las divisas que el BCRA adquirió hasta el 2 de noviembre, ya que este día no logró sumar ni un sólo dólar a las reservas.
Reservas en la mira
Desde la consultora Outlier remarcan que la economía argentina había comenzado 2026 con reservas netas negativas en el BCRA, luego de los pagos de Bonares y Globales de enero de 2026. ¿Cuál era la alternativa? ¿Atravesar todo el año sin acumular, enfrentando este cierre de 2026 con elecciones en Brasil y Estados Unidos y la previa de las presidenciales del 2027?
“Desde el punto de vista financiero parece mucho menos prudente no acumular. Y respecto del ritmo de acumulación, tampoco parece excesivo si se lo pone en contexto. Porque primero, si bien el BCRA compró más de u$s 15.000 millones en lo que va de 2026, las reservas netas no superan los u$s 11.000 millones (se netean todos los vencimientos en moneda extranjera a un año por definición FMI, pero no los depósitos del Tesoro)”.
Vencimientos
Para los analistas de Outlier, “no parece un número excesivo considerando los vencimientos del Tesoro en moneda extranjera del año que viene (sólo con Bonares y Globales son unos u$s 9000 millones) a lo que hay que sumar el flujo neto negativo con el FMI, entre otros. Más aun si el mercado internacional sigue convulsionado y no vuelven las colocaciones de Bonares en el mercado local”.
“Más cuando el año que viene va a ser menos propicio en dicho sentido. De hecho, viendo la apreciación real que acumulamos este año contra el dólar, alguien podría pensar que hubiera sido más prudente comprar aún más si no se iba a remonetizar”.
Hacia adelante
Lo cierto es que, hacia adelante, la dinámica cambiaria seguirá condicionada por la tensión entre una demanda privada de divisas que se mantiene elevada tras la flexibilización de las restricciones cambiarias en abril de 2025, y una oferta sostenida por el ingreso del comercio de bienes, el financiamiento en moneda extranjera hacia empresas y provincias, y colocaciones del Tesoro en el mercado local.
“En ese marco, la continuidad del aporte del complejo agroexportador, el flujo de financiamiento hacia sectores como energía y minería, y la capacidad del Tesoro para continuar con sus colocaciones en moneda extranjera serán determinantes para concretar el retorno al resultado positivo en los próximos meses”, señalan los analistas de la consultora ACM.
Posición
Para Maximiliano Ramírez, director de Lambda Consultores, la posición de reservas muestra una mejora concreta. Al 23 de octubre de 2026, estima reservas brutas por USD 50.203 millones, reservas líquidas por u$s 23.084 millones y reservas netas por u$s 8522 millones. La comparación con junio es favorable y reduce parte de la fragilidad financiera observada anteriormente.
“De todos modos, no conviene quedarse únicamente con el dato bruto. El balance incluye pasivos relevantes, entre ellos encajes y el swap con China. La señal positiva es la mejora de las reservas netas; el desafío es sostener la acumulación con recursos propios y mejorar gradualmente la calidad del activo del Banco Central”, precisa.
Calendario
De todos modos, recalca que el calendario de deuda exige que el país vuelva a financiarse en condiciones normales: “El punto central de 2027 será comprobar si la estabilidad puede transformarse en crecimiento, crédito e inversión sin perder reservas ni competitividad”.
“Para las empresas, el momento aconseja una posición prudente, pero no defensiva. Hay oportunidades para mejorar financiación, reorganizar capital de trabajo y retomar proyectos selectivos”.




