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Mientras la inteligencia artificial domina las conversaciones sobre productividad y transformación digital, la realidad cotidiana de las pequeñas y medianas empresas argentinas muestra un contraste llamativo.
Aunque el 90% de las PyMEs considera que la IA puede ser útil para su negocio y el 81% afirma que utilizaría un asistente capaz de ejecutar cobros o conciliaciones de forma automática, más de la mitad todavía opera sin ningún tipo de integración tecnológica.
El dato surge del primer Informe de Cobros en PyMEs elaborado por Getnet y Somos Pymes, que revela una brecha cada vez más evidente entre el interés por adoptar nuevas herramientas digitales y la infraestructura tecnológica disponible en los comercios.
La contradicción es que mientras las PyMEs muestran una predisposición casi unánime hacia la incorporación de inteligencia artificial, el 54% reconoce que trabaja únicamente con terminales físicas y sin integraciones entre sus sistemas de cobro, administración o gestión.
La situación refleja que el desafío de la digitalización ya no pasa únicamente por desarrollar nuevas tecnologías, sino por lograr que esas herramientas sean accesibles y fáciles de implementar para negocios que todavía operan con estructuras tecnológicas básicas.

Qué quieren hacer las PyMEs con la IA
Lejos de imaginar aplicaciones futuristas, las empresas apuntan a usos concretos vinculados con la operación diaria.
El área que genera mayor interés es marketing, mencionada por el 58% de los encuestados. Le siguen la generación automática de reportes para monitorear el negocio (41%), la atención al cliente (39%) y la conciliación automática de cobros (36%). También aparecen la detección de fraude (30%) y la predicción de flujo de caja (24%).
La elección de estos usos revela que las PyMEs buscan resolver problemas muy específicos: vender más, ahorrar tiempo administrativo y mejorar el control financiero. En otras palabras, la IA es percibida como una herramienta de eficiencia antes que como una tecnología disruptiva.
El problema no es la demanda, sino la adopción
Los resultados sugieren que la principal barrera ya no es cultural. La mayoría de los empresarios reconoce el valor potencial de estas herramientas y muestra disposición a utilizarlas.
El obstáculo aparece en la implementación. Muchas PyMEs aún operan con sistemas fragmentados, donde los cobros, la facturación, el stock y la administración financiera funcionan de manera independiente.
En ese contexto, incorporar inteligencia artificial resulta complejo porque antes es necesario digitalizar e integrar procesos básicos.
La situación es similar a la observada años atrás con los pagos digitales. Primero llegaron las terminales electrónicas, luego los QR, las billeteras virtuales y las transferencias.
La inteligencia artificial parece encontrarse hoy en una etapa equivalente: existe interés, pero todavía falta infraestructura para una adopción masiva.

Una oportunidad para bancos, fintech y empresas tecnológicas
El informe también deja una señal para la industria de pagos. Si bien las PyMEs valoran la innovación, la demanda está puesta en soluciones simples y aplicables a problemas concretos.
Las empresas no parecen estar buscando modelos avanzados de IA generativa para crear contenido o automatizar procesos complejos.
Lo que quieren es saber cuánto cobraron, cuándo se acreditará el dinero, detectar inconsistencias automáticamente o recibir alertas sobre su flujo de fondos.
Por eso, la oportunidad para bancos, fintech y proveedores tecnológicos no pasa necesariamente por ofrecer más inteligencia artificial, sino por integrarla de forma invisible en herramientas que simplifiquen la gestión diaria.
La próxima competencia ya no será por el QR
La evolución de los medios de pago muestra que la digitalización avanzó con fuerza en los últimos años. Las transferencias ya son el medio de pago preferido de los clientes, el efectivo pierde participación y el cobro sin contacto continúa expandiéndose.
En ese contexto, la próxima etapa de competencia podría desplazarse desde la captura del pago hacia la administración inteligente de la información que genera cada transacción.
La encuesta sugiere que las PyMEs ya no buscan solamente cobrar. Ahora quieren comprender mejor su negocio, automatizar tareas repetitivas y tomar decisiones más rápidas.




