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Durante años, el mercado cripto estuvo asociado principalmente a Bitcoin, alta volatilidad y ciclos especulativos. Pero mientras gran parte de la atención seguía puesta en el precio de las criptomonedas, Wall Street empezó a construir otra narrativa mucho más profunda y probablemente más transformadora para el sistema financiero global: la tokenización de activos del mundo real, conocidos como Real World Assets (RWA).
El concepto parece demasiado técnico, pero la idea detrás es bastante sencilla. Consiste en representar activos financieros tradicionales como bonos del Tesoro, acciones, fondos money market, inmuebles o crédito privado, mediante tokens digitales emitidos en la blockchain.
En otras palabras, no se trata de crear nuevos activos especulativos, sino de trasladar los instrumentos financieros tradicionales hacia una infraestructura tecnológica distinta, el objetivo: un mercado que opera las 24 horas del día los siete días de la semana.

Los grandes jugadores
BlackRock, JP Morgan, Franklin Templeton, Morgan Stanley y Goldman Sachs ya avanzan con distintos proyectos vinculados a los llamados Real World Assets (RWA).
Y el hecho de que BlackRock, la administradora de activos más grande del planeta con cerca de u$s 14 billones bajo gestión, apueste agresivamente por este mercado terminó de confirmar que el fenómeno ya dejó de ser marginal dentro de las finanzas globales.
Sucede que la firma acaba de presentar nuevos vehículos financieros on-chain vinculados a bonos del Tesoro estadounidense y fondos money market tokenizados, una señal de que los gigantes financieros no están en fase experimental con blockchain, sino que ya la integran a la arquitectura de mercados tradicionales.
El futuro de las finanzas
La lógica detrás de este movimiento es bastante más financiera que tecnológica. Hoy gran parte del sistema global todavía funciona sobre una infraestructura desarrollada hace décadas. La liquidación de operaciones puede demorar días, existen múltiples intermediarios entre comprador y vendedor, hay restricciones horarias, costos operativos elevados y enormes volúmenes de capital inmovilizado esperando compensaciones o validaciones.
La tokenización promete reducir gran parte de esas fricciones. Un activo emitido sobre blockchain puede transferirse casi instantáneamente, operar las 24 horas, fraccionarse en pequeñas partes y utilizarse automáticamente como colateral digital dentro de otros mercados financieros.
Para el usuario común puede parecer apenas un cambio técnico. Para Wall Street, implica potencialmente rediseñar la circulación global del capital.
Por eso muchos bancos y administradores de fondos ya empiezan a comparar este proceso con la revolución que generaron los ETFs décadas atrás. Los ETFs transformaron la industria porque simplificaron el acceso a inversiones diversificadas y multiplicaron la liquidez global.
La tokenización busca ir incluso un paso más allá: no solamente cambiar cómo se distribuyen los activos, sino modificar directamente la infraestructura sobre la cual funcionan los mercados.

Ya se mueven miles de millones de dólares
En ese contexto, el último reporte de CoinDesk muestra que el mercado global de activos tokenizados alcanzó un récord de u$s 26.700 millones en abril y acumula nueve meses consecutivos de crecimiento.
El dato más importante es qué tipo de activos lideran esa expansión: más del 60% del mercado ya está concentrado en bonos tokenizados y los money market funds respaldados por Treasuries estadounidenses.
Al mismo tiempo, las stablecoins (monedas digitales) se consolidan como la infraestructura base de este nuevo sistema financiero. Según el documento, el mercado de stablecoins alcanzó un récord histórico de u$s 321.000 millones, incluso en un contexto de tensiones geopolíticas y mercado cripto sin rumbo claro.
En la Argentina, ese proceso ya se ve en la práctica. El informe anual de Lemon (2025) sostiene que el mercado local atraviesa una transición donde las criptomonedas dejan de ser únicamente refugio frente a la inflación para convertirse en infraestructura financiera cotidiana.
Uno de los ejemplos más claros fue el fenómeno PIX en Brasil. Durante 2025, millones de argentinos utilizaron pagos interoperables apoyados en USDT (dólar digital) para operar en comercios brasileños directamente desde billeteras locales, muchas veces sin siquiera percibir que detrás existía infraestructura cripto.
Según Lemon, más del 90% de las descargas de apps cripto en Argentina estuvieron vinculadas a plataformas que integraron pagos con PIX.
Ese cambio marca una transformación importante: la tecnología empieza a invisibilizarse. Así como hoy una persona usa internet sin pensar en protocolos técnicos, el ecosistema financiero empieza a incorporar blockchain como backend operativo sin que el usuario necesariamente “sienta” que está usando cripto.
En paralelo, la Argentina también comenzó a avanzar sobre regulación específica para tokenización. Ya desde el año pasado, la Comisión Nacional de Valores (CNV) habilitó esquemas de sandbox regulatorios para que exchanges y PSAV puedan operar activos tokenizados respaldados por propiedades, maquinaria, productos primarios, acciones, obligaciones negociables y Cedear.
Hasta ahora, la tokenización global estuvo concentrada principalmente en instrumentos financieros emitidos en mercados desarrollados. Pero la Argentina se transforma en uno de los países con mayor adopción cripto per cápita de América Latina y con una población ya acostumbrada a operar dólares digitales.




