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El aplanamiento de la curva de dólar futuro podría estar indicando un próximo movimiento en el dólar. También habla del escenario de tasas de interés al alza.

Mientras, el billete se ubica cerca de sus máximos. Qué espera el mercado sobre el futuro del dólar y qué estrategias recomiendan los analistas.

Analizando la curva de dólar futuro

En las últimas jornadas se ha evidenciado una mayor presión cambiaria y un deslizamiento al alza en el margen de las expectativas devaluatorias.

El mercado de futuros muestra una suba de las tasas implícitas en los contratos de dólar futuro más cortos, mientras que hacia los plazos más largos la curva tiende a estabilizarse.

La tasa implícita para el primer vencimiento pasó de 13,2% TNA al 16,9%, mientras que para el segundo contrato se ubica en 19,5% y luego asciende gradualmente hasta superar el 22% a partir del quinto vencimiento.

El movimiento refleja que el ajuste se concentró principalmente en el tramo corto de la curva.

A medida que se extiende el horizonte, las diferencias respecto de la rueda anterior se reducen considerablemente ya que las tasas convergen hacia niveles de 22,7% a 23,5% TNA, dejando una curva mucho más estable en los contratos largos.

En este sentido, se evidencia una curva que todavía presenta pendiente positiva, pero considerablemente más plana hacia adelante.

El mercado incorpora tasas más elevadas en el corto plazo, aunque sin trasladar ese movimiento con la misma intensidad a los vencimientos posteriores, que permanecen anclados alrededor del 23% anual.

En otras palabras, el aplanamiento sugiere que el mercado está incorporando mayores tasas en el corto plazo, pero no espera que ese endurecimiento se profundice hacia adelante.

Por lo tanto, el mercado ajustó al alza sus expectativas de tasas inmediatas, pero mantiene relativamente ancladas las tasas esperadas para los próximos meses.

Rodrigo Benítez, economista jefe de Grupo ST, explicó que los movimientos en el precio de los contratos de futuro tienen diferentes componentes dentro, entre los que destaca también la tasa de interés.

“El contrato de dólar futuro no deja de ser un valor que se forma a partir de una tasa de interés. La liquidez ha estado más justa, eso explica la suba de las tasas de interés. Por lo tanto, podríamos decir que la suba en el tipo de cambio de los contratos de futuros refleja la suba que se ha dado en las últimas semanas en la tasa de interés”, señaló.

Además, agregó un factor de flujos en dólares.

“En el mercado cambiario, a partir de la suba del tipo de cambio de junio, hemos visto un menor excedente de dólares y un BCRA que se bien se mantiene comprando divisas, lo hace a un ritmo significativamente más bajo. Hemos detectado un recorte a menos de la mitad de los flujos financiero, un aumento de los pagos de dividendos al exterior y una cancelación de pasivos comerciales”, advierte.

En ese sentido, Benitez resumió que todo esto implicó un recorte de la oferta neta del orden de u$s 3000 millones, pero también una mayor demanda de pesos para cubrir esas necesidades, por lo que allí aparece la revinculación con la suba de las tasas de interés.

“La suba del precio de los contratos de futuros tiene atrás un aumento en las tasas de interés en pesos y un cambio en el comportamiento de los flujos de dólares financieros que explican también una mayor demanda de cobertura. Todo esto en un mercado cambiario que sigue mostrando excedentes estructurales, pero que en el día a día, tiene que responder también a estos cambios de expectativas y de puntos de equilibrio entre el financiamiento en pesos y en dólares”, detalló Beníez.

Cuando se analiza la dinámica en términos mensuales, la expectativa de suba del tipo de cambio es la misma.

Ahora el mercado espera un corrimiento del 1,56% (TEM) en el primer contrato, saltando a 1,7% para octubre y a 1,74% para fin de año.

Luego la curva se aplana en niveles de 1,83% mensual para el resto de los contratos, mayormente concentrados en 2027.

Facundo Barrera, socio de Fincoach, explicó que lo que sucede en el sistema cambiario es la contrapartida de lo que sucede en el sistema monetario y asocia la demanda de pesos con la oferta de pesos, y un factor clave que termina jugando un rol importante es la confianza.

“Desde el gobierno vienen realizando distintas acciones para mantener y estimular ese nivel de confianza: acumulando reservas, estirando duration en las licitaciones y mostrando poder de fuego con herramientas como contratos de futuros y bonos dólar linked que quitan presión al tipo de cambio”, afirmó.

Sin embargo, advierte que el gran desafío en este segundo semestre es preparar un escenario de baja volatilidad e incertidumbre de cara al año electoral que se avecina, y en ese sentido vienen haciendo un buen trabajo.

Si bien el riesgo político existe y está presente, creemos que el desplazamiento al alza de la curva de futuros es un movimiento más de cobertura que estructural. Dado el año electoral que se aproxima recomendados carteras diversificadas”, dijo Barrera.

Estrategia y decisiones de cartera

El aumento de expectativas cambiarias de corto plazo coincide también con la tendencia que se viene dando en los distintos tipos de cambio.

Los dólares financieros retomaron la tendencia alcista durante las últimas semanas, luego de la corrección que habían registrado entre febrero y mayo.

El CCL cotiza en $1578, nuevamente cerca de los máximos del período, mientras que el MEP opera en torno a $1519.

Por su parte, el dólar oficial se encontraba en $1492, manteniéndose por debajo de las cotizaciones financieras y apenas debajo de $1500.

Todo esto plantea un escenario desafiante para las inversiones en pesos de corto plazo y las estrategias de inversión en las carteras.

Maximiliano Tessio, asesor financiero, detalló que ve algo más de riesgo de tensión cambiaria, aunque no un salto discreto como escenario base. Todo ello lo lleva a tener una mayor cautela en el posicionamiento, buscando oportunidades al mismo tiempo.

“El BCRA logró mantener el dólar en torno a $1500, pero a costa de desacelerar sus compras de divisas, en un contexto donde las reservas netas siguen siendo bajas. En las carteras seguimos privilegiando el carry con cobertura: posiciones en pesos, especialmente duales, combinadas con instrumentos dólar linked y futuros. La idea es seguir capturando tasa sin quedar descubiertos ante una mayor volatilidad cambiaria”, afirmó.

En cuanto al posicionamiento, y para perfiles más conservadores, el socio de Fincoach recomienda sobreponderar bonos corporativos en dólares de empresas con flujos dolarizados.

Entre ellas destaca ONs de Vista (VSCXD) que ofrece con una TIR alrededor del 7%.

Luego, para perfiles más agresivos, Barrera indicó que favorece diversificar con empresas de sectores estratégicos para el país con buenos fundamentos como YPF, Pampa y Vista y destinar un porcentaje a carry trade con papeles en pesos de larga duration que ofrecen tasas atractivas, como el dual TXMD8, que paga el mayor rendimiento entre CER y Tamar.

En cuanto a la estrategia de inversión, Benítez detalló que desde la compañía son partidarios de ir armando las coberturas de manera gradual y a un mix de precios y no cargar todo en una fecha específica, dado que el riesgo de haber pagado caro o haber tomado la cobertura demasiado tiempo antes es alto.

“El nuevo Dual Tamar-Dollar Linked nos parece un instrumento atractivo por dar cobertura con un costo de oportunidad mucho más bajo si el evento cambiario no se produce, así que lo hemos sumado a nuestras posiciones”, indicó.

Evaluando el carry

La reciente suba del dólar, que pasó a ubicarse en torno a los $1500, combinada con el incremento de los rendimientos de los bonos en pesos, comenzó a mejorar nuevamente el atractivo de las estrategias en moneda local.

Con un tipo de cambio más alto y tasas también más elevadas, el mercado encuentra mejores niveles de entrada para apostar al carry trade.

Para evaluar la conveniencia de estas posiciones, los analistas calculan el denominado tipo de cambio de equilibrio o breakeven: el nivel que debería alcanzar el dólar para que el rendimiento obtenido en pesos se iguale con el de una estrategia directamente dolarizada.

En términos simples, indica cuánto margen tiene el dólar para subir antes de que el carry deje de resultar ganador medido en moneda estadounidense.

En el corto plazo, ese colchón todavía es reducido. Para las Lecap con vencimientos hasta fines de septiembre, los breakeven se ubican entre $1530 y $1580, lo que implica que una suba del MEP de apenas 0,3% a 3,6% podría eliminar la ganancia del carry.

Hacia noviembre, el dólar de equilibrio asciende a unos $1610, equivalente a un avance de aproximadamente 5,6%, mientras que para diciembre llega a $1.645, dejando un margen cercano al 7,9%.

El panorama cambia al extender los plazos. Para fines de enero, el breakeven se ubica alrededor de $1700, por lo que el MEP podría avanzar cerca de 11,5% antes de neutralizar el rendimiento en pesos.

Hacia mayo, el nivel de equilibrio se acerca a $1830, un 20% por encima del dólar actual, mientras que para junio sube a $1875, con un colchón del 23%, y para julio alcanza aproximadamente $1900, equivalente a una suba potencial del 24,6%.

De esta manera, el atractivo relativo del carry aumenta a medida que se extiende la duration.

En los vencimientos más cortos, una corrección relativamente pequeña del dólar puede borrar rápidamente la ganancia en pesos, mientras que en los plazos más largos el inversor dispone de un colchón cambiario considerablemente mayor antes de que la estrategia pase a perder medida en dólares.

Lisandro Meroi, Research Analyst de TSA Bursátil, explicó que la estabilidad del tipo de cambio le permite a perfiles agresivos posicionarse en pesos, en búsqueda de retornos en moneda dura superiores a los de otras alternativas.

Sin embargo, alerta que hay que considerar el deslizamiento potencial del tipo de cambio que brindaría un rendimiento atractivo para el carry.

“Con un dólar moviéndose en promedio +2,2% durante los próximos meses, los retornos en moneda dura no parecen ser suficientes para compensar el riesgo, quedando incluso por debajo de opciones hard dollar cortas como el AO27 o un Bopreal. Con un régimen que muestra una combinación de tasas más altas y un dólar contenido, la alternativa de carry trade cortoplacista se vuelve atractiva para quienes estén dispuestos a asumir el riesgo cambiario”, detalló.

Así, en relación a las inversiones, Meroi remarca que la elección de instrumentos podría pasar por algún flotante como el bono dual a septiembre (TTS26) y luego alguna combinación entre CER y Lecaps.

La suba de tasa y el dólar al alza genera un mejor pnuto de entrada para las posiciones en moneda local.

Las tasas de las Lecap comenzaron a repuntar desde mediados de julio, con un movimiento que se profundizó en las últimas ruedas.

El ajuste se observa a lo largo de toda la curva, aunque con distinta intensidad según el plazo. A comienzos de agosto, las tasas se ubican aproximadamente en 24% TNA a un mes, 26% a tres meses y cerca de 28% a doce meses.

Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía, entiende que, con la suba de tasas recientes, las inversiones en pesos vuelven a tomar protagonismo.

“La corrección de las curvas en pesos en las últimas semanas y los movimientos del Gobierno para limitar la depreciación del tipo de cambio más allá de $1500 plantean un escenario más atractivo para mantenerse posicionado en pesos”, dijo.

Así, agregó que para posiciones cortas ve valor en los CER y para inversiones a mayor plazo, los duales son más atractivos.

“Para horizontes pre-elecciones, los títulos CER con vencimiento en 2027 lucen como buenas alternativas, en tanto que para plazos más largos se agregan los duales CER/TAMAR (TXMJ8, TXMJ9) y el nuevo dual DLK/TAMAR (TMVE8)”, detalló.

Desde Adcap Grupo Financiero remarcaron que para posiciones en bonos en pesos con vencimiento previo a las elecciones, ven mayor valor en la bonca a abril de 2027 (T30A7), que rinde alrededor de 28% nominal, como una apuesta a un escenario optimista tanto para el tipo de cambio como para la inflación.

Dentro de la curva Boncer, entienden que el bono a diciembre (TZXD7), con un rendimiento real de 7,7%, continúa siendo una alternativa atractiva y será la referencia natural para el nuevo bono dual.

Finalmente, insistieron en que la curva TAMAR, se destaca el bono con vencimiento en agosto de 2027 (TMG27).

“Este bono sigue siendo la principal excepción dentro de la curva y ofrece la mejor oportunidad para capturar una eventual recomposición de las tasas de financiamiento justo antes de las elecciones presidenciales”, afirmaron.