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Los activos argentinos cerraron una nueva rueda con fuertes pérdidas y completaron una de las peores semanas de los últimos meses. El riesgo país, medido por JP Morgan, avanzó 31 puntos (+5,36%) hasta los 609 puntos básicos, su nivel más alto desde marzo, como consecuencia de una nueva caída de los bonos soberanos en dólares.

La deuda argentina volvió a quedar bajo presión en una semana en la que confluyeron factores externos y locales. Mientras el rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años llegó a superar el 5,20%, máximos de los últimos 25 años, el mercado también incorporó un escenario doméstico más desafiante, marcado por menores compras de divisas por parte del Banco Central, datos de actividad económica más débiles y una creciente cautela de cara al ciclo electoral de 2027.

El movimiento refleja una nueva venta de bonos soberanos en dólares, que vuelven a perder terreno y obligan al mercado a exigir rendimientos cada vez más altos para mantener exposición a la deuda argentina.

En un contexto en el que el Tesoro continúa financiándose principalmente en el mercado local, un riesgo país por encima de los 600 puntos vuelve a alejar la posibilidad de acceder al mercado voluntario de deuda internacional en condiciones más favorables.

La presión sobre la deuda argentina también encuentra un contexto internacional menos favorable. Las tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos permanecen en niveles elevados, lo que reduce el apetito por activos de mayor riesgo, mientras los inversores siguen atentos al panorama financiero local y a las próximas necesidades de financiamiento del Gobierno.

Bonos bajo presión

Los bonos soberanos en dólares continúan operando en baja y explican prácticamente la totalidad del avance del riesgo país. Entre los títulos con mayores retrocesos de la jornada se destacan el Global 2046 (-1,06%), el Global 2041 (-0,84%), el Global 2029 (-0,76%) y el Bonar 2038 (-0,69%), en un mercado que sigue mostrando mayor castigo sobre los tramos largos de la curva.

La persistencia de rendimientos de dos dígitos refleja que el mercado continúa demandando una prima elevada para financiar al soberano argentino, aun cuando el contexto internacional no muestra movimientos de similar magnitud.

El Merval opera en rojo

Las acciones locales tampoco logran desacoplarse del deterioro de la deuda. El S&P Merval retrocede alrededor de 1,05%, con predominio de bajas entre los papeles líderes.

Entre las acciones que más caen sobresalen YPF (2,25%), Edenor (2,06%), Ecogas (2,04%) y BYMA (2,04%), reflejando un clima de mayor cautela entre los inversores.

Los ADR acompañan las pérdidas

En Wall Street, los certificados argentinos también muestran mayoría de bajas. Las mayores caídas corresponden a YPF (2,84%), Bioceres (2,72%), Transportadora de Gas del Sur (2,50%) y Banco Macro (2,23%).

La debilidad de los ADR se da pese a que la corrección de los mercados internacionales resulta más acotada, una señal de que el castigo vuelve a concentrarse sobre el riesgo específico de Argentina.

A este escenario se suma la caída del precio internacional del petróleo. El Brent retrocede 3,18% y cotiza en torno a u$s 103,2 por barril, lo que agrega presión sobre las compañías energéticas, uno de los sectores de mayor ponderación dentro del mercado accionario argentino.“La suba reciente del riesgo país y la presión sobre la curva de deuda soberana responden a una interacción de factores donde el frente internacional actúa como principal disparador, combinado con datos de actividad más débiles y un menor ritmo de compras netas de reservas”, explicó Eric Ritondale, economista jefe de PUENTE.

El especialista agregó que el endurecimiento de las condiciones financieras globales “eleva el costo de oportunidad del capital y presiona de forma más que proporcional a los créditos de mayor volatilidad relativa, como los bonos soberanos argentinos”. A su vez, señaló que el movimiento actual profundiza una tendencia iniciada en agosto, cuando los inversores comenzaron a rotar hacia deuda corporativa y provincial en anticipación al proceso electoral de 2027.

Los bonos completaron una semana de fuerte castigo

Los bonos soberanos en dólares volvieron a cerrar con bajas, especialmente en los tramos largos de la curva. Entre las mayores caídas de la jornada se ubicaron el Global 2041 (-1,88%), el Bonar 2041 (-1,83%), el Bonar 2035 (-1,78%) y el Bonar 2029 (-1,69%).

Para Matías Migliore, Team Leader de la Mesa IFA de Balanz, el mercado atravesó una semana dominada por la debilidad de la deuda soberana.

“El sell-off puede explicarse tanto por factores externos, con los Treasuries en alza y la tasa del bono estadounidense a 10 años tocando el 5,20%, como por factores locales, entre ellos la suba del riesgo país, menores compras del BCRA en el mercado oficial y la caída de la actividad económica”, sostuvo.

El ejecutivo remarcó que, incluso durante las ruedas en las que mejoró el desempeño de la deuda emergente, los bonos argentinos no lograron acompañar ese movimiento.

Según Migliore, el mercado comenzó además a incorporar una mayor prima por el riesgo político. “De a poco empieza a jugar la incertidumbre electoral en el mercado de deuda. El diferencial de rendimientos entre el AO27 y el AO28 pasó de alrededor de 400 a 700 puntos básicos en los últimos días”, indicó.

Merval y ADR también cerraron en baja

Las acciones locales tampoco escaparon al clima negativo. El S&P Merval cayó 1,57%, arrastrado principalmente por el sector financiero y energético.

Las mayores bajas entre los papeles líderes fueron para Edenor (-3,06%), Ecogas (-2,88%), Telecom Argentina (-2,81%) y Banco Macro (-2,62%).

En Wall Street, los ADR argentinos replicaron el deterioro. Las pérdidas más importantes correspondieron a Edenor (-3,09%), Banco Macro (-3,01%), Grupo Supervielle (-2,95%) y YPF (-2,82%).

La presión también alcanzó al sector energético, pese a que el Brent cerró en torno a US$ 104,4 por barril, con una caída diaria del 2,08%.

De cara a la próxima semana, el mercado seguirá de cerca la licitación del Tesoro del lunes. En Balanz consideran que el exitoso canje de Lelink permitió despejar buena parte de los vencimientos de septiembre, aunque advierten que el contexto de tasas elevadas y debilidad de los activos de largo plazo continúa limitando la capacidad del Gobierno para extender plazos de financiamiento tanto en pesos como en deuda hard dollar.